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jueves, 31 de diciembre de 2020

Cerrando el 2020

 




Hace 365 días no sabíamos cómo iba a ser el 2020 que hoy despedimos. No podíamos prever nada de lo acontecido, porque lo que nos ha tocado vivir en este año ha sido tan inesperado, tan nuevo, tan aterrador al mismo tiempo, que parece la trama de una película de ciencia ficción, un argumento loco de un autor surrealista muy pasado de vueltas. Pero ha sido real aunque parezca mentira.

Miro atrás y pienso en esos primeros meses, en las primeras noticias sobre este virus llamado Covid-19 que conocimos este año. Y así es, hace un año no sabíamos que un virus tan letal y contagioso nos iba a atacar sin piedad, no sospechábamos que iba a ser tan duro, tan resistente, tan terrible... Y ahora, al correr de los meses, al ver cómo se han desarrollado los acontecimientos, al estar ya curtidos en esta batalla contra este enemigo sin rostro, nos damos cuenta que seguimos estando en desventaja, aunque contamos con muchas defensas, barreras, una vacuna, algo que hace unos meses ni siquiera existía.

Al despedir el año me es inevitable no hacer alusión a esta pandemia global, a esos meses confinados, a la labor indispensable de toda esa gente que actuaron en muchos frentes, en primera línea en los hospitales, a ellos especialmente va parte de mi pensamiento, exponiéndose a diario a esa carga viral que amenazaba su integridad. Por todo lo que vieron, sufrieron y lloraron es que sigo aplaudiendo su labor. Todos hicimos esfuerzos, el personal esencial y el que no lo era tanto. Muchos perdieron su trabajo, o vieron reducida su jornada, muchos tuvieron que reinventar sus negocios, adaptarlos o cerrarlos. Demasiada gente recordará este año con amargura. Porque el 2020 nos quitó muchas cosas, se llevó a demasiadas personas, con crueldad, con rapidez, deliberadamente, sin dar una oportunidad a los más mayores, a los más enfermos, pero también a los jóvenes, a los que el virus les cambió la salud, les dejó secuelas, les marcó para siempre.

No quiero teñir está despedida con esta crónica negra y triste, porque si algo nos ha dado este año ha sido una visión diferente de las personas que nos rodean, los que luchan unidos, los que son solidarios, que son la mayoría, los que siguen el esfuerzo de grupo por hacer las cosas bien y convertirse en soldados de esta batalla que aún libramos. La lucha sigue...

Para el 2021 quiero desearte, a ti que lees Bohemio Mundi, algo mejor que Felices Fiestas, quiero desearte ganas, ganas de cambiar el mundo; y tiempo, tiempo para vivirlo bonito y con plenitud, con libertad, viviendo ese instante de felicidad por dos, el que no pudiste celebrar del todo en 2020, y el que te mereces en el 2021. Ojalá este año nos traiga mucho bueno, lo que deseas, lo que quieres hacer y no te atreves, esas oportunidades ganadas, esos deseos que no se perdieron, esos planes que tienen que realizarse, esa locura buena que va de la mano del atrevimiento, porque hay que hacerlo, dejarse llevar por la marea, por el viento, por el camino que nace bajo los pies, hay que viajar con la mochila llena de sensaciones y sentimientos, cultivando recuerdos que digan: ¡vale la pena vivirlo, hacerlo, llegar!

Que no caminemos solos, que no deseemos solos, porque la única forma de vencer es hacerlo juntos, separados en la distancia física hasta que esa amenaza desaparezca claro está, pero juntos en el pensamiento de que nuestra parte es ser responsables. Así que este año prefiero desearte algo más importante que Feliz Navidad, prefiero desearte salud, salud para cuidarnos y cuidar nuestro mundo.


¡¡¡2021 AL VOY!!!

martes, 31 de diciembre de 2019

Se acaba el año


Se acaba el año, y aún tengo en mis pestañas cosas que contar, y en mis dedos historias que hilar, y en mi memoria sentimientos, y en mi corazón hechos, y en mi pecho luz para guiarme entre las letras. Y así, aún con todo eso, este año he estado a oscuras, mi alma no ha cantado de alegría, mi voz no ha sido la que era, mi ánimo no ha estado en la cumbre del gráfico del sismo, porque ha habido un terremoto, uno importante que ha removido cimientos y estados, que ha lastimado mi imaginación y mis ganas de dejarlo fluir.
No ha sido un buen año para mí, no lo he sentido como tal, no he tenido tiempo de superar los golpes que me ha asestado, quizá porque han sucedido en forma de ráfaga, y me ha tocado profundo, y me ha dolido mucho, y me ha quitado el aire, y me ha dejado un poco rota. Quizá ha abierto heridas que ya se abrieron antes, quizá ha tocado en ese punto flaco que todos tenemos.
Y sin embargo siempre me alzo con un gruñido, y pego los trozos, recompongo la figura, reúno valor y fuerzas, y voy buscando la normalidad (si algo así existe), le doy un portazo a la tristeza, y la dejo fuera, y le digo: “por aquí no vas a pasar otra vez”. Pero ella hace visitas inesperadas porque sabe cuando la puerta está abierta.
Aunque no todo sea bueno, aunque caiga en el victimismo barato, siempre hay un lugar para el optimismo, si no ¿qué nos queda? La alegría viene a tientas de vez en cuando, dando pellizcos para que sepas que es real, quiere hacerse notar.
Estoy feliz., despedimos el 2019, eso me llena de dicha. Quiero ser supersticiosa por esta vez, quiero cambiarle los números al año, revolucionar el calendario, echar a volar al 19 y llegar al 20, y decirle: “Contigo quiero hablar, no seas como tu antecesor, o te vas a enterar de lo que es bueno”. Y presumo de ingenua al pensar que lo hará…
Y al 2019 le digo adiós, o no, no me despido, nos fuimos desencontrando sin disimulo desde el primer instante, y ya no tenemos nada que decirnos… y así seremos felices, él en su olvido, y yo en mi nuevo cheque en blanco, que es el año que viene, que ya está aquí.




¡¡¡2020 AL VOY!!!

lunes, 31 de diciembre de 2018

El año que aprendí



Este año me perdí, me perdí en medio de un gran vacío, y en vez de caer, seguí ahí, flotando, en un espacio en blanco e infinito, tan inmenso que no parecía haber nada hasta que de pronto la vi, una puerta que se abría, otra se había cerrado con ruido, pero en vez de sentirme fuera me encontré dentro de algo nuevo, y un pensamiento se formó ante mí como un hechizo de magia, salían chispas doradas y humo de colores que se elevaba culebreando hasta un cielo lleno de estrellas, colmado de deseos. Los colores me hicieron respirar aliviada, feliz y tranquila, eran vivos, brillantes y tan intensos que no parecían de este mundo. Había sido gris, un poco azul, pero de pronto era rojo, rosa, naranja… ¡verde! Los toqué con mis dedos, se hicieron reales, fueron mis talismanes, tuve algunas visiones pero no del futuro, era mi pasado, era mi paso por este año raro que me ha dejado varios sabores en el paladar a los que habría que inventarles un nombre. Me he sentido frágil pero el tiempo me ha enseñado cosas nuevas, me ha puesto a prueba y seguirá poniéndome, es la lección que me deja el 2018, aún sigo siendo una alumna, tengo mucho, mucho que aprender, lo digo con la humildad del que cae y se tiene que levantar, pero seguiré caminando, envolviéndome de colores, buscando un rumbo, haciendo mi camino, sintiéndome más bohemia, mas errante, mas trotamundi que nunca…
Tengo ganas de seguir cuidando a mi pequeño planeta, de seguir dejando mis huellas, de esparcir mis letras, de regar con risas y amor  a los que me rodean, te invito a ti a que me acompañes, ¿tomas mi mano?, ¡viajaremos lejos!


¡¡¡2019 AL VOY!!!

Música: Lindsey Stirling - Take Flight

domingo, 31 de diciembre de 2017

Lo que pesa

Mi vena bohemia palpita en noches como esta, hay algo que se despierta, que toma consciencia de lo que es el tiempo y del valor que tiene, del valor que al fin y al cabo le concedemos. Despedimos años. Empezamos años. Lo hacemos llenos de ilusión y propósitos, y nos llenamos la cabeza con planes en esa falsa tranquilidad de contar con todas las horas, todos los segundos que queramos, sin darnos cuenta que no debemos dejar que pase el tiempo en balde porque es algo que no se puede recuperar. Lo que hay que aprender del tiempo es que “es un maestro”, y que “cura lo que la razón en vano procura”, que “es como el viento, arrastra lo liviano y deja lo que pesa”, así que mi consejo es que te centres en lo que pesa, y que hagas que pese mucho, vivir, amar, reír, disfrutar, seguir sumando experiencias y recuerdos. ¡Por un gran 2018!





 ¡¡2018, ALLÁ VOY!!

sábado, 31 de diciembre de 2016

Bombillitas


Llegamos al final del año, y es entonces, rodeada de luces de colores que estallan en el cielo como fuego e inundan las calles en forma de bombillitas, cuando a mí se me enciende la bombilla, se me iluminan los pensamientos, y poco a poco voy viendo la luz, una especie de iluminación cabalista a pocas horas del final… uy que trágico me ha quedado esta frase, al final del año quería decir, a muy poco de cruzar ese puente invisible e impalpable de los años, años que pasan, vuelan mas bien, como hojas secas empujadas por un viento temperamental.   
Me gustan las bombillas, lo que representan en estas fechas, la alegría, el color, la magia y la ilusión. Me gusta la luz… esa luz que a veces llega donde no se la invita, casi al fondo de mi misma o de ti mismo, iluminando hasta los recovecos más oscuros y lejanos. La luz me trae los recuerdos que almaceno en la fibra más sensible, más nostálgica de mí ser. Pienso entonces, es una asociación espontánea, que los recuerdos deben ser bombillitas que brillan, a veces con mas, a veces con menos luz. Recuerdos que parpadean, esforzándose por seguir brillando en medio del vacío, luchando por no atenuarse hasta fundirse… pero es inevitable, al final la luz se va perdiendo, bogando en la marea del olvido y del tiempo. No quiero tratar al tiempo como un enemigo, sólo le culpo de llevarse cosas. Me da rabia que se lleve mis recuerdos, aunque no para siempre, eso lo sé. A veces la marea es favorable, a veces el aire transporta lo que creías perdido.
Hoy me imagino un mar lleno de luces de colores que vienen y van con las olas.  Hay toda una vida bailando en el agua, esa agua que siempre ha simbolizado la vida, el ciclo. Y entonces me acuerdo, vivimos, seguimos, lo hacemos porque sirve para forjar recuerdos y experiencias, es lo único que vale la pena, da igual que la bombilla termine apagándose, brilló, formó parte de la guirnalda de la vida, fue y es un eslabón importante, el cableado que traslada la chispa y la energía, que impulsa la maquina, que lo une todo, que le da sentido y continuidad a nuestra existencia.
Cuida de esas bombillitas, lucha porque no se apaguen, hoy brillan, hoy te recuerdan lo bonita que es la vida si la miras bajo la luz adecuada.
¡Por un 2017 brillante!
Feliz entrada de año, bohemios.  


                ¡¡2017, ALLÁ VOY!!

jueves, 31 de diciembre de 2015

¡¡2016, allá voy!!

La otra noche me puse a pensar en cómo iba a cerrar el 2015 en el blog. ¿Unas palabras?, ¿música?, ¿alguna viñeta? No quería ponerme demasiado intensa, ni caer en la nostalgia de otro año que se va (¡y además muy rápido!), no quería hacer un repaso, ni una lista de propósitos, ni darle muchas vueltas a la despedida de año, así que sólo me quedaban algunas opciones…
Primero: dar las gracias. Gracias a todos los que se acercan con frecuencia a este planeta, a los que me dejan su cariño a través de comentarios, a esas personas que ya forman parte de Bohemio Mundi, gracias por abonar a este mundi de amor, sois muy importantes, sois los responsables de hacer crecer a este planeta, y de que brille, y de que siga floreciendo.
Lo segundo: repartir mis buenos deseos bohemios con todos los que han parado por aquí. Como buena bohemia el mayor deseo que tengo para vosotros es paz, mucha paz, tanta que os desborde y con lo que sobre podáis llenar un edredón.
El año que viene es una incógnita, ¿verdad?, todavía está metido en su celofán blanco, pronto lo estrenaremos, pronto nos irá revelando los interrogantes de lo que nos deparará, ya lo iremos desvelando con el correr de las horas, meses y días. Y desde aquí otro deseo que tengo para el 2016 es que en este rinconcito siga habiendo letras, música y buen rollo… y que pueda seguir compartiéndolo como siempre, con mis buenos amigos bohemios, que nunca se terminen los buenos momentos que compartir.

…Espera, falta algo, ¡ah, sí!

FELIZ AÑO NUEVO




Que sigáis celebrando lo que queda de la Navidad con mucha alegría


Que tengáis una noche brillante y feliz

Descorcharé la botella virtual y llenaré las copas de mis amigos


Chin chin

Y cuando den las doce me acordaré de vosotros

¡Qué seáis felices!
Que recibáis mucho amor


Que vuestros deseos se eleven en el aire y que lleguen muy lejos… y por supuesto que se cumplan

Que los buenos momentos se multipliquen


Que no acabe la fiesta

¡¡FELIZ 2016!!




¡¡2016, ALLÁ VOY!!

Música: Sam Cooke-Bring it on home to me

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Adiós 2014…



Otro año que se nos va, es inútil correr tras sus pasos, al 2014 no le queda tiempo, a cuenta nos ha dejado 365 días, días vividos, días gastados, días de todo tipo, de toda clase, días de sonrisas, de alegrías, días de calor y de frío, días para pensar y sufrir, días para amar y sentir. Pero hoy al 2014 se le acaban los días, se le han agotado.
Como siempre llega el momento del balance y como siempre llega el momento de los nuevos propósitos, por delante otro año nuevo, un año a estrenar, el 2015, libre de todo, de errores y manías, limpio para nosotros. ¿Lo haremos bien esta vez? ¡Esperemos que sí! ¿Qué nos traerá? ¿Cómo se portara con nosotros? ¿Sabremos aprovechar todo ese tiempo que nos ofrece, todas esas horas? ¿Seguiremos haciéndonos las mismas preguntas o surgirán otras nuevas?
Mi deseo desde el Bohemio Mundi es que todo sea positivo. Que nada nos frene, que nada nos haga caer en trampas donde no somos felices. Mi deseo para el año que viene es que conservemos esa chispa sana de esperanza y expectación, para que lo que este por venir sea todo lo bueno que nos merecemos.
¡FELIZ AÑO NUEVO BOHEMIOS, NOS VEMOS EL AÑO QUE VIENE!



¡¡¡2015 AL VOY!!!

martes, 31 de diciembre de 2013

TOP 13 DEL 2013

Bohemio Mundi se pone de un original que asusta y hace balance de este año, un año diferente, con crisis existencial incluida, en el que su evolución normal se estancó un poco, con pozos secos y mal tiempo, vendavales de creatividad y ganas que arrasaron con todo. Pero en fin, finalmente el sol salió, las malas hierbas no inundaron los caminos y los espacios se despejaron, iluminados y coloridos, y lentamente aunque dolorido por las tormentas este pequeñito mundi siguió adelante, no de la misma manera pero en su línea, lo cual ya fue mucho. Por fortuna Bohemio Mundi ya no se siente patas arriba porque ha comprendido que vivir es cambiar, y cambiar es crecer, madurar, lo que quiere decir que se está vivo. Este planeta con aires bohemios aún vive que es lo importante, y hoy, hoy repasa para ti trece entradas, las más populares, las que más llamaron la atención.













Aprovecho para despedir el año con alegría, optimismo y buen humor. Mañana nos espera el 2014, números agraciados que esperemos estén llenos de nuevas oportunidades, líneas en blanco de un libro que aún no se ha escrito, ¿no resulta eso prometedor?
A todos los bohemios, habituales y seguidores de Bohemio Mundi desearles una muy feliz entrada de año.




¡¡¡2014 AL VOY!!!

lunes, 31 de diciembre de 2012

¡Porque te vas!

Por eso estoy tan contenta 2012, porque por fin te perderé de vista. Oh, que inmensa felicidad me da pensar que lo nuestro terminará hoy.
¿Sabes?, te odié tanto… pero tanto.
No sabes con cuantas ganas te detesté, criticándote, insultándote, maldiciéndote, deseando en lo mas profundo de mi ser que te  pulverizaras, que te millonizaras en pequeños fragmentos, que te convirtieras en nada…
No te soportaba,  ¡en serio! Será por lo mal que te portaste conmigo, por eso me era fácil ofenderte, renegar de ti, injuriándote, calificándote de lo peor. Pero es que has sido malo y cruel, injusto, retorcido, perverso, esa es la realidad. No, no has sido el mejor año del mundo por eso hoy estoy feliz, tanto que en cuanto den las doce campanadas, tanto que en cuanto sea medianoche, saldré a la calle a correr, lanzando gritos y exclamaciones, dando brincos y volteretas, retando a la física del mundo, a la ley de la gravedad, a la fuerza del viento, a la noche y a las estrellas… Y cuando me canse abriré la ventana y romperé todos tus calendarios, que luego, feliz, lanzaré al cielo, esparciéndolos a mi alrededor como una suave lluvia bajo la que bailar. Clamaré después para el que el viento, gélido y brutal, te lleve muy, muy lejos, donde no pueda pensar nunca mas en ti… ¿Le aullaré a la luna?, sí,  la haré cómplice de mi locura, y entonces quedarás para siempre en el mas rencoroso de los olvidos, ya verás, ¿no me crees?
¡Ay 2012!, tú me diste donde mas me dolía, arrebatándome la capacidad para soñar, para ver al mundo del color que me diera la gana, lo cubriste todo de telarañas, de gris oscuridad… hoy me toca a mí, no habrá despedida, ni lagrimas falsas, ni un poquito de pena forzada. Abriré la puerta y de una patada te echaré de casa. Volveré a la luz y al color, recuperaré las ganas, la ilusión. Y nada apagará mis sueños, no lo permitiré… porque Ana Bohemia seguirá soñando. Por eso estoy tan contenta… ¡porque te vas!


¡Hola Bohemios! Aquí estoy, afrontando otra despedida, otro año que se va, que vuela, que se esfuma, que se acaba. Y aquí sigo, amasando con mis manos sus cenizas frías, restos carbonizados de algo que ardió y que se consumió tiempo atrás, como ciertas sensaciones…
Por suerte, todo pasa, todo… hay mucha certeza en esto.
Mientras atravesamos esos ciclos, esos bucles, esos baches de este sendero agotador que llamamos vida vamos aprendiendo que los dolores se anestesian con el tiempo y que tenemos suerte, podemos abrigarnos con esperanza, que nunca falta, y recuperar la ilusión, y recuperar la pasión por la vida. Por eso somos afortunados, tenemos 365 días de un año a las puertas, ahí está el 2013 golpeando con los nudillos, dando aldabonazos. ¿Qué promete?, ¿qué traerá?, ¿qué nos dará?, ¿encontraremos por fin la llave de la felicidad o habrá que seguir insistiendo en donde el cerrajero?
Crucemos los dedos pues y apretemos con fuerza los parpados, y deseemos en voz alta lo siguiente: ¡¡2013 tráenos cosas maravillosas!!! No seas malo, no te parezcas en nada a este 2012 al que hemos sacado de nuestras vidas con una patada en el culo, pórtate bien por favor…


A todos los bohemios, habituales y seguidores de Bohemio Mundi desearles una muy feliz entrada de año.
Un consejito: revisad vuestros bolsillos, incluso los de las chaquetas viejas, y si halláis por casualidad la lustrosa llave de felicidad y la fortuna, ya sabéis, no seáis acaparadores, compartid, hacedme una copia…


¡¡¡2013 AL VOY!!!

sábado, 31 de diciembre de 2011

Un año más


Tu primer y último cumpleaños, que pena 2011, no podrás apagar la vela, pero siempre recordaré esos 365 días vividos contigo. 365 días esfumados, 365 días consumidos.
Otro año que se va a la mi… a la porra, quiero decir.
¿Ya han pasado 365 días desde que te estrenamos, 2011?  
Y aquí estoy otra vez, repitiendo sorprendidas palabras por el rápido paso del tiempo. Te vas, te has consumido y ahora te mueres… ¿Debemos llorar por ti?, ¿componer un réquiem en tu memoria?, ¿improvisar un epitafio? No, lo olvidaba, no hay losa porque no hay tumba para ti… tampoco estabas hecho de carne, ni de hueso, simplemente de tiempo, eso que presumimos tener, lo único que en realidad no tenemos. ¿Qué descubrí entonces?, ¿qué pasó de pronto? Lo supe, te vi, nos robas las horas que en tus manos se desvanecen, se desgastan, se amarillean. ¿Cómo pudiste?, ¿por qué lo hiciste? Me despido ahora pensando en la relación tan estrecha que tuvimos. Durante un año lo fuiste todo para mí. Lo reconozco, a veces me ayudaste, nunca te lo dije pero cada vez que cambiabas de estación mi humor también variaba, echaba de menos cuando eras más cálido y también cuando me regalabas flores, más que regalarlas las sembrabas a mí alrededor. ¿Recuerdas aquellas primaveras?, ¿añoras como yo esos olores? ¿por qué te volviste imprevisible?, ¿por qué te hiciste frío e indiferente? No querías adioses pero yo sé que hoy es el final, aquí se acaba todo. ¿Sabes? En ocasiones hiciste llevaderos los días, les diste luz, calor, les diste lluvia, lluvia para regar con amor cada cosa que tocaste. Fuiste brisa y yo fuí estrofa, me acurruqué sobre ti, te escribí, te pensé, y ahora te quedas atrás. Pensaré en ese tiempo que tuvimos, en aquello que compartimos, en las risas, en el llanto, en los amigos que hicimos, en los que perdimos, en lo que sólo fue nuestro… Mañana no existirás, pero eso no me apena. Mañana será otro día, mañana será otro año, mañana… mañana tendré la oportunidad de nuevo de hacer las cosas bien, de intentarlo con otro. Eso pasará mañana, pero ya habrá tiempo para las bienvenidas. Hoy nos toca decir adiós. Adiós… Hasta otra, siempre te tendré en mi recuerdo, fuiste el año aquel, el año aquel en el que te escribí y te pensé.

Se despidieron y en el adiós ya estaba la bienvenida.
Mario Benedetti

Ya lo dijo Benedetti, en el adiós ya estaba la bienvenida. ¡Hola 2012!, no sabes las cosas pensadas que tengo para nosotros, la de planes por hacer, la de sitios que ver, la de cosas que aprender. No sé por donde empezar, sólo sé que hay que hacerlo con buen pie, así que ¡2012 ALLÁ VOY!



Y a ver si espabilamos los que estamos vivos
y en el año que viene nos reímos.

¡Hasta el año que viene!

viernes, 31 de diciembre de 2010

Todo pasa…

¿Qué si todo pasa?, me preguntas, ¡si!, y nada queda. Si acaso los recuerdos, pero hasta estos se van borrando. Se desvanecen, se deshacen. Los consume el tiempo siempre voraz, con apetito se los traga sin masticarlos y entonces ya nada queda de ellos. Sí, quizás una miga, una sombra, una huella de lo que fue, pero nada mas. Y en la miga puede que se quede un germen, puede…

… Algo cae, es la miga, va rodando hasta acabar en un rincón oscuro, y allí, sin luz y sin agua permanece hasta que el muro que la rodea cede de viejo y cae. Nada la ha corrompido, porque el frío la ha resguardado, conservándola hasta que llegara el momento. El momento ha llegado, es entonces cuando el aire inunda el espacio, es un viento cálido, vivo, un soplo que insufla algo de aliento en la miga. El agua de lluvia la cubre. Y una mañana empieza a florecer. Y como una planta se agarra vivamente a la tierra. Sus raíces al principio frágiles y quebradizas crecen lentamente, y después, fortalecidas por la atmosfera se entierran, se aferran, alojándose. Y allí se enganchan a la tierra más profundamente, cuando sus raíces ya son grandes y vigorosas. Así son algunos recuerdos: al principio crees que no están, luego algo despierta tu memoria, y entiendes, comprendes, que siempre han estado cerca de ti… en ti. Forman parte de tu vida, de tu ser, de tu carácter. Una vida llena de recuerdos, de sentidos que se despiertan. ¿Qué si todo pasa? Si, pero algo queda.

Lo que quedará de este año serán algunas entradas, un testimonio de cosas que pasaron por mi mente, cosas que se desarrollaron y crecieron, que tomaron forma, que existieron. Y que luego llegaron a ti… tú que me lees.

Lo que quedará del 2010 será todo eso, y mucho más, mas que no te conté, cosas que no desarrollé, sentimientos que me guardé, experiencias que no compartí, cosas que conocí, cosas que ya no están, palabras que barrió el viento y momentos, momentos que ya forman parte del recuerdo, ese que seguramente ha empezado a echar raíces. Lo peor de los recuerdos es que no sabes cual te vas a llevar contigo: instantes que desearías olvidar se han aferrado en la corteza cerebral, y no se les puede echar de allí, esos okupas aún sin permiso seguirán mucho tiempo dentro de mí. Por eso en este último día del año me voy a aferrar a los buenos momentos vividos, momentos que he compartido contigo.

He hablado de paz, de libros, de música, de cine, de destinos, de sentimientos, de chorradas, de curiosidades, de animales. He abierto la gaveta en donde guardaba algunos relatos y me he atrevido a que los leas, he estrechado así nuestro vínculo. Y con esta entrada, la 121 del año 2010 me despido hasta el año que viene, deseando que el próximo año sigas conmigo, descubriendo las ocurrencias de una bohemia, una bohemia que seguirá por aquí, en su pequeño, pero sobre todo, bohemio mundo.


Hoy es el último día del año, hemos deshojado todas las páginas del calendario y ya sólo queda una, la última... así que, aunque los adioses y las despedidas sean tristes, no está bien dejar esta sensación amarga y nostálgica, ¿verdad?



Al 2010 sólo le quedan unas pobres horas de vida y aunque sea un momento de hacer balance y de pensar, lo mejor es…


¡¡DISFRUTAR!!



Hacer de esta noche un momento inolvidable…



…pero con cuidado porque, aunque 365 días están esperándonos, en el fondo se van muy rápido, así que…




¡¡¡2011, AL VOY!!!

jueves, 31 de diciembre de 2009

Es el momento

Otro año termina lo que significa que este es el momento, el momento de hacer balance, de echar la vista atrás, y de recordar.
365 días del 2009 se quedan atrás, días buenos y malos, días cargados de errores, y de locuras, de amaneceres y atardeceres, de dolor y de alegrías, de perdidas y de nuevas oportunidades, de cosas que dejamos por hacer, cosas que dejamos escapar, y de cosas que siempre nos acompañaran, porque siempre estarán en algún rincón de nuestro corazón.
Así, mientras hago balance me da por pensar, y pienso, lo hago en voz alta: ¿me he portado bien?, ¿lo he hecho todo mal?, ¿caeré en el mismo error otra vez?, ¿me atreveré?, ¿podré?

Este ha sido un año largo y duro, si, ha durado como todos los demás pero en ocasiones era como si el tiempo se alargara deformando las horas, y otras veces era como si se contrajera con tensión hasta explotar saltando así por encima de los días tan veloz con el rayo. A veces deseaba con todas mis fuerzas que acabara y hoy, ese momento ha llegado.

Afuera todo el mundo lo celebra: silbatos, fuegos artificiales, serpentinas, confeti y mucho ruido me recuerdan que mañana estrenamos año. Estas son unas fechas muy duras, fechas en las que estar alegre es casi una obligación, pero ¿y la gente que no puede sonreír?, ¿y la gente que no tiene motivo, la gente que se siente sola, abandonada? Yo pienso en los que están pasando un mal momento, en los que están lejos de su hogar, o en un hospital, o en un asilo y nadie se acuerda de ellos, pienso en la gente que no tiene dinero y no puede comer, en la gente que no tiene trabajo y no puede celebrar porque no hay motivos, aunque acabe el año mañana es sólo viernes, un nuevo día de un nuevo año, pero viernes.

Las despedidas son tristes, estar melancólico y triste un día como hoy es como ponerse un abrigo de lana para ir a nadar, no estas acorde con los que afuera celebran, alborotando y riendo, estas aquí un poco triste pensando, pensando en lo rápido que pasa el tiempo y en como se repite todo, y te sientes un poco en disonancia con el ambiente, con lo que te rodea.
Me gusta reír pero no me gustan las despedidas, aunque sea un año malo cuesta decir adiós.
Sin embargo le diré adiós dichosa porque mañana estreno año y fecha en el calendario, mañana tendré la misma sensación que cuando empecé 2009: que hay 365 para disfrutar, que hay 365 días que aprovechar.
La inoportuna melancolía va desapareciendo, la va suplantando la ilusión y la esperanza por lo bueno que esta por llegar, así que allá voy

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