jueves, 31 de diciembre de 2020

Cerrando el 2020

 




Hace 365 días no sabíamos cómo iba a ser el 2020 que hoy despedimos. No podíamos prever nada de lo acontecido, porque lo que nos ha tocado vivir en este año ha sido tan inesperado, tan nuevo, tan aterrador al mismo tiempo, que parece la trama de una película de ciencia ficción, un argumento loco de un autor surrealista muy pasado de vueltas. Pero ha sido real aunque parezca mentira.

Miro atrás y pienso en esos primeros meses, en las primeras noticias sobre este virus llamado Covid-19 que conocimos este año. Y así es, hace un año no sabíamos que un virus tan letal y contagioso nos iba a atacar sin piedad, no sospechábamos que iba a ser tan duro, tan resistente, tan terrible... Y ahora, al correr de los meses, al ver cómo se han desarrollado los acontecimientos, al estar ya curtidos en esta batalla contra este enemigo sin rostro, nos damos cuenta que seguimos estando en desventaja, aunque contamos con muchas defensas, barreras, una vacuna, algo que hace unos meses ni siquiera existía.

Al despedir el año me es inevitable no hacer alusión a esta pandemia global, a esos meses confinados, a la labor indispensable de toda esa gente que actuaron en muchos frentes, en primera línea en los hospitales, a ellos especialmente va parte de mi pensamiento, exponiéndose a diario a esa carga viral que amenazaba su integridad. Por todo lo que vieron, sufrieron y lloraron es que sigo aplaudiendo su labor. Todos hicimos esfuerzos, el personal esencial y el que no lo era tanto. Muchos perdieron su trabajo, o vieron reducida su jornada, muchos tuvieron que reinventar sus negocios, adaptarlos o cerrarlos. Demasiada gente recordará este año con amargura. Porque el 2020 nos quitó muchas cosas, se llevó a demasiadas personas, con crueldad, con rapidez, deliberadamente, sin dar una oportunidad a los más mayores, a los más enfermos, pero también a los jóvenes, a los que el virus les cambió la salud, les dejó secuelas, les marcó para siempre.

No quiero teñir está despedida con esta crónica negra y triste, porque si algo nos ha dado este año ha sido una visión diferente de las personas que nos rodean, los que luchan unidos, los que son solidarios, que son la mayoría, los que siguen el esfuerzo de grupo por hacer las cosas bien y convertirse en soldados de esta batalla que aún libramos. La lucha sigue...

Para el 2021 quiero desearte, a ti que lees Bohemio Mundi, algo mejor que Felices Fiestas, quiero desearte ganas, ganas de cambiar el mundo; y tiempo, tiempo para vivirlo bonito y con plenitud, con libertad, viviendo ese instante de felicidad por dos, el que no pudiste celebrar del todo en 2020, y el que te mereces en el 2021. Ojalá este año nos traiga mucho bueno, lo que deseas, lo que quieres hacer y no te atreves, esas oportunidades ganadas, esos deseos que no se perdieron, esos planes que tienen que realizarse, esa locura buena que va de la mano del atrevimiento, porque hay que hacerlo, dejarse llevar por la marea, por el viento, por el camino que nace bajo los pies, hay que viajar con la mochila llena de sensaciones y sentimientos, cultivando recuerdos que digan: ¡vale la pena vivirlo, hacerlo, llegar!

Que no caminemos solos, que no deseemos solos, porque la única forma de vencer es hacerlo juntos, separados en la distancia física hasta que esa amenaza desaparezca claro está, pero juntos en el pensamiento de que nuestra parte es ser responsables. Así que este año prefiero desearte algo más importante que Feliz Navidad, prefiero desearte salud, salud para cuidarnos y cuidar nuestro mundo.


¡¡¡2021 AL VOY!!!

martes, 10 de noviembre de 2020

Sobre las vacunas

 


Desgraciadamente 2020 será recordado como un año siniestro, el año de la pandemia, el año en el que el mundo entero conoció el nombre del virus más contagioso, el  COVID-19 o Coronavirus. Y cuando pase 2020 lo recordaremos como el año de la crisis sanitaria y social. Ese año feo en el que no nos quedó de otra que enfrentar confinamientos, someternos a restricciones, soportar estados de emergencia, respetar la distancia social, familiarizarnos con las mascarillas, y rogar por una vacuna. Porque encontrar una vacuna que frenara cuanto antes la epidemia se convirtió en una carrera de fondo a nivel mundial. Aún lo es.

Leyendo un poco sobre las vacunas me ha parecido apropiado hablarte de cómo funcionan, de cuál fue la primera, de sus características y su importancia. Porque sin duda son muy importantes, se estima que su existencia evita 3 millones de muertes al año, 2,5 infantiles. Muchas de las enfermedades aparentemente erradicadas por las vacunas podrían reaparecer si se abandonara el plan de vacunación.

La vacuna, ¿qué es?: Es una preparación destinada a generar inmunidad adquirida contra una enfermedad estimulando la producción de anticuerpos. Por así decirlo es una llamada de atención para el sistema inmunológico. Se inocula en la sangre la misma bacteria o virus de la que nos queremos proteger pero de manera debilitada o ya muerta. De esta manera, el sistema se pone en marcha para matar al cuerpo extraño y desde ese momento “aprende” a hacerlo. Se desarrolla la “memoria inmunológica” y entonces el cuerpo es inmune a la enfermedad. Es por ello que en ocasiones las vacunas producen ciertas contraindicaciones como fiebre o malestar, puesto que el sistema inmune está en marcha. El sistema está luchando contra la enfermedad ya debilitada.

Existen diferentes tipos de vacunas en función de la enfermedad contra la que se quiera luchar:

Viva, atenuada: microorganismos que han sido cultivados expresamente bajo condiciones en las cuales pierden o atenúan sus propiedades patógenas. Suelen provocar una respuesta inmunológica más duradera y son las más usuales en los adultos. Ejemplos son: sarampión, paperas, rubéola…

Inactiva, muerta: microorganismos dañinos que han sido tratados con productos químicos o calor causando la muerte del patógeno, pero manteniendo su estructura. Este tipo de vacunas activa el sistema inmune, pero el agente dañino no ataca al huésped y es incapaz de reproducirse, ya que se encuentra inactivo. Ejemplos son: Poliomelítis, Gripe, Rabia,Hepatitis A…

Toxina inactiva (toxoide): son componentes tóxicos inactivados procedentes de microorganismos, en casos donde esos componentes son los que de verdad provocan la enfermedad, en lugar del propio microorganismo. Estos componentes se podrían inactivar con formaldehido. Ejemplos son: Difteria, tétanos…

Subunitaria: utilizan partes específicas del germen, como su proteína, polisacáridos o cápsula (carcasa que rodea al germen). Dado que las vacunas solo utilizan partes específicas del germen, ofrecen una respuesta inmunitaria muy fuerte dirigida a partes claves del germen. También se pueden utilizar en prácticamente cualquier persona que las necesite, incluso en personas con sistemas inmunitarios debilitados o problemas de salud a largo plazo. Ejemplos son: Hepatitis B, Influenza…


Mucha gente se pregunta cuánto se puede tardar en desarrollar una vacuna, y no hay respuesta contundente puesto que depende de un sinfín de factores. Se calcula que bajo condiciones normales el desarrollo de una vacuna puede llevar diez años. El desarrollo más rápido para una vacuna jamás conseguido fue la del ébola.

En el caso de la vacuna para el coronavirus, se estima que podría retrasarse entre 1 año y 18 meses gracias al esfuerzo y los recursos que se están dedicando a tal fin.

La primera vacuna:


A finales del siglo XVIII la viruela era una de las causas principales de muerte en toda la población. Se calcula que el 60% la padecía. Por entonces ya se tenía cierto conocimiento de que la inoculación del propio tejido enfermo funcionaba en algunos casos, pero era extremadamente peligrosa. Fue Edward Jenner a quien se le ocurrió la teoría que daría finalmente con la invención de las vacunas. Observó que las lecheras, que estaban en contacto con las vacas, eran muy a menudo inmunes a la viruela. Durante el ordeño, estas estaban en contacto directo con el pus de las ampollas víricas de las vacas, por lo que dedujo que este contacto las protegía de la propia enfermedad.

En 1796 inoculó a un niño de 8 años con el pus de una lechera que sí había contraído la viruela. Tras ello, trató de infectarle en varias ocasiones (técnica conocida como variolación), siendo imposible que contrajera la enfermedad.

Esta práctica llevada a cabo por Jenner se considera como poco ética, aunque también se considera que ha salvado a más personas que ningún otro hombre.

Y de ahí viene el nombre de vacuna por las lecheras que se creía contraían una variante menor de la viruela, a la que llamaban viruela vacuna, vacuna de vaca.




Fuentes:

https://es.wikipedia.org/wiki/Vacuna

https://canalhistoria.es/blog/6-cosas-no-sabias-acerca-de-vacunas/

martes, 27 de octubre de 2020

La casa Lavanda

 


En todo barrio que se precie o que tenga un mínimo de interés siempre existe el típico caserón siniestro y abandonado del que todo el mundo conoce alguna que otra leyenda. Una leyenda que por lo general habla de fantasmas y antiguos asesinatos acontecidos entre sus cuatro mohosas paredes. Hace mucho que la casa “Lavanda” se quedó huérfana de inquilinos. De un día para el otro fue abandonada sin que sus dueños vaciasen sus pertenencias, lo que provocó que durante un tiempo fuese frecuentada por saqueadores y personas de toda calaña que aprovechaban la indefensión de la propiedad para realizar actividades ilegales, fiestas, reuniones, rituales…

Alejada de la urbe por unos pocos kilómetros, lo que queda de la casa es una estructura tambaleante que conserva un aire tétrico y maquiavélico, posiblemente por la arquitectura que resiste en pie, y que pareciera mirar con ojos malvados a todo el que pasa a su lado. La  roña, la humedad, la maleza, han convertido el lugar en una fortaleza inexpugnable en el que muy de vez en cuando resuenan risas rastreras, como cascabeles que llaman a los espíritus.

Las últimas personas que vivieron en ese lugar fueron el matrimonio Sisniaga, Favio y Mariana, padres de dos niños pequeños, Oliver y Josué. La pareja había comprado la casa en una subasta pública apenas dos meses antes sin conocer demasiado de su historia hasta que al poco de mudarse allí comenzaron los sucesos extraños. Si hubiesen indagado en el historial de la casa “Lavanda” habrían descubierto la memoria que encerraba, espectros que se aparecían, objetos que se movían, cambios súbitos de temperatura sin causa aparente, fantasmas acosadores, y pesadillas que eran agujeros negros que tragaban la energía de los vivos para luego escupirlos hechos pedazos.

Cuando la situación se hizo desesperada para el matrimonio no les quedó más remedio que requerir los servicios del párroco de la iglesia más cercana, que sinceramente hizo muy poco por la pareja, porque ningún rezo con agua bendita hizo desaparecer la iniquidad que acechaba la casa.

Los Sisniaga movieron cielo y tierra para que alguien les ayudara hasta el punto de publicar su situación en una revista de asuntos paranormales. El caso llamó la atención de algunos parapsicólogos, entre ellos el de un hombre llamado Guix quién estafó algunos verdes a la estresada pareja sólo para “purificar” la casa con una cristal de cuarzo y quemando algunos salmos y hierbas.

El compungido matrimonio apareció en televisión para convertirse en el hazmerreir de sus vecinos.

Fue gracias al revuelo del caso y a la cadena de televisión, que un día, se presentó en el caserón un grupo de especialistas enviados por el programa con más audiencia de los domingos por la noche. A media tarde de un plácido sábado dos empleados, una médium y un técnico de sonido tocaron la puerta de la casa “Lavanda”. El inventario de tecnologías que cargaban estaba compuesto por un equipo móvil formado por cámaras fotográficas, cintas métricas, polvo para impresionar huellas, una cámara cinematográfica de 16 mm, filtros luminosos y acústicos, varios instrumentos de medición térmica, entre otros chismes para “cazar” fantasmitas.

El trabajo de campo duró dos días.

La primera noche no pasó nada, lo que hizo creer al equipo en la teoría (infundada o no) de que todo era una invención de la pareja para conseguir cierta fama y dinero a costa de la historia de moda.

El segundo día, en la mañana del domingo, la médium se indispuso. Disculpándose con la producción del programa, salió de la propiedad con premura. El resto de especialistas prefirieron pensar  que había sido sólo un agudo ataque de apendicitis, y aunque creían que su trabajo ya estaba hecho, decidieron quedarse en la casa unas cuantas horas más para filmar alguna toma y entrevistar a los Sisniaga. Y sí, las horas pasaron, las luces se apagaron, los niños se fueron a jugar al jardín, y el matrimonio se acurrucó en el sofá respondiendo preguntas morbosas que no encajaban con ningún rigor científico y que sólo respondían al interés farandulero que movía el engranaje de la televisión.

Cierto era que ninguno de los visitantes parecía tomarse en serio la serie de relatos que habían facilitado el matrimonio, ningún fenómeno les había alterado en aquellas horas planas, ni una sola cámara había captado imagen alguna que fuera sospechosa, no había habido variación térmica reseñable, ni una nube vaporosa se había formado con una aureola de luz en ningún punto o rincón donde la energía fuera destacable, tampoco lo sensores habían pitado ante algún movimiento, la tranquilidad era la nota dominante, hasta que uno de los técnicos rodó por las escaleras haciéndose un esguince en el tobillo y otro de sus compañeros fue el responsable de llevarlo al hospital, dejando en la casa al último empleado de la cadena, que decidió que desmontaría todo el equipo en cuanto se hiciera de día, ya era muy tarde.

Antes de que sus compañeros salieran por la puerta, se volvió para preguntar al herido en un susurro preocupado si acaso había sentido que alguien o algo lo había empujado…

-¿Estas pirado? –rió en un bufido su compañero aunque con ojos asustados–, son estos zapatos y los malditos cordones.

Esa tarde, el técnico, sacó una medallita con una cruz y se la colgó del cuello, lo hizo porque sí, porque había sido de su abuela, porque inmediatamente la sensación de pesadez desapareció. Acomodado en el salón hizo vida con los Sisniaga: sus horas de tedio ante el televisor, la cena, los juegos con los niños, el sueño temprano que le estaba venciendo, la siesta inoportuna en aquel sofá-cama antes de que la familia desalojara el salón. No debió, no había sido educado. Despertó con asma a las tres de la mañana, en la penumbra del salón, que sólo clareaba, al fondo, por el desvaído reflejo de la luz de la cocina encendida a aquellas horas. Tragó nudos, pero luego oyó esa cálida voz y se quedó más tranquilo. Sí, claro que estaba despierto, y sí, claro que tomaría ese té que le ofrecían, y puede que por esa vez pudiera mantener a raya el sañudo insomnio que con frecuencia le acechaba.

Y sin pretenderlo, el rato en la cocina, se alargó más de lo previsto.

A primera hora, antes del desayuno, ya había embalado las cámaras, los sensores, y todo el material de campo, quedando sólo despedirse de los Sisniaga con un agradecido apretón de manos.

-Ha sido un placer, y por favor, saluden de mi parte a la abuelita de los niños, ya me contó que ella también duerme mejor de día, fue muy amable de su parte al venir a cuidarlos, al preparar el té y al hablarme de los niños y la familia.

El matrimonio no pudo esconder el estupor, no había nadie más en la casa, ninguna mujer mayor, ninguna abuelita adorable, nadie que hubiera preparado té a las tres de la mañana, entre otras cosas porque odiaban el té y las infusiones, jamás compraban,  no había nada de eso en la casa, sólo una cafetera eléctrica apagada que en esos momentos humeaba un poco sobre el mostrador.

Fue al oír esa revelación que el recuerdo del técnico se aclaró, que la realidad se modificó disolviendo el confuso velo que había secuestrado sus sentidos: la abuelita ya no era una mujer desconocida, las facciones ya le eran familiares, como el olor del té, ese olor tan característico de ella, de su propia abuela.

El suceso le marcó profundamente. Tanto como descubrir el material sensible que si habían captado las cámaras, las grabadoras, y que el programa usó para alimentar la leyenda del lugar. La casa “Lavanda” era un faro para los espíritus, buenos y malos, cómo determinaron después. Si ningún mal ente lo atacó aquella noche fue por la cruz, ese objeto de su abuela, ese talismán que lo cuidaba. Pero los Sisniaga no tenían talismanes, y cuando los fenómenos se multiplicaron, y los ataques se recrudecieron, y los nervios del matrimonio se desbordaron, y el temor se hizo amenaza, la familia abandonó el caserón en medio de la noche sin mirar atrás, con todos los objetos de su hogar en el aire, atacándolos, expulsándolos, aterrorizándolos para siempre.

miércoles, 21 de octubre de 2020

Las sorginas de Zugarramurdi

 



Akerbeltz era un espíritu protector de los animales, identificado como un macho cabrío. Sus seguidores eran en su mayoría mujeres que recibieron el nombre de sorginak, a las que se les atribuían poderes y malignas intenciones. También existe la leyenda de que adoraban a Mari, una diosa de la tierra que residía en la cueva de Amboto; por eso veces se hace referencia a ella como la Dama de Amboto.

Es uno de los mitos fundacionales de las brujas del País Vasco, una región que hierve de leyendas sobre brujería, de las que la más famosa tiene poco de magia y mucho de muerte: las brujas de Zugarramurdi, llevadas al cine por Álex de la Iglesia.

De Zugarramurdi es otro de los mitos sobre las hechiceras de la zona, que trata de dos hermanos, uno rico y otro pobre, esclavo del primero, que huyó de casa en busca de mejor fortuna y se quedó dormido bajo un puente, donde escuchó a escondidas a tres brujas.

Las sorginas volvían de un aquelarre —una palabra de origen vasco que deriva del significado "prado del macho cabrío"— y se reían porque ocultaban a una enferma el remedio para curarse. El joven fue a por él y fue recompensado por el marido de la mujer, ya recuperada.

Cuando su hermano trató de espiar a las brujas para enriquecerse aún más, no tuvo tan buena suerte. Las sorginas se aparecieron con un dicho popular —"que no somos, que sí somos, catorce mil aquí estamos"—, detectaron que las estaban escuchando... y lo molieron a palos.

Un apunte sobre estas mujeres “hechiceras”:

El nombre Sorgina es como se le llama a las ‘brujas’ en euskera y la traducción es ‘la creadora’. Viene de Sortu Egin. Y es porque la Sorgina era la encargada de ayudar a las mujeres en el parto.

 

Fuentes:

https://www.huffingtonpost.es/2017/10/31/10-leyendas-de-terror-espanolas-para-pasar-mucho-miedo_a_23258187/

https://es.wikipedia.org/wiki/Sorgina

viernes, 9 de octubre de 2020

La sombra


Existimos, nuestra existencia se evidencia en que somos consistentes, nuestra materia orgánica se oxida, respiramos, nos sentimos sólidos porque estamos compuestos por masa ósea y grasa, nuestra gasolina es la comida, nuestro motor un corazón bombeante de sangre, miles de estrellas formadas de electricidad conectan nuestros pensamientos y nuestros impulsos, eso que algunos llamaron la chispa, la vida, un incendio de pasiones y neurosis, un conjunto de células que proyectan nuestra forma, como la sombra, que si ves, o como el alma, que no ves porque nosotros somos su jarrón, el mero objeto que la alberga y la transporta.

La sombra, hay gente que cae en ella, tropezando consigo mismo, aunque hay otro tipo de sombras, sombras que no son comunes, proceden de las tinieblas, drenan la fuerza de los vivos, se dice que son tan obscuras que solo las detecta una luz muy brillante, de resto pueden parecer sombras normales, como la que proyecta ese árbol lleno de ramas. Pero hay sombras mágicas, merodean la tierra habitando entre dos planos: el material primario en el que vivimos y el plano material negativo bajo la forma del ser que era antes de su muerte. Hay sombras que atacan, si lo hacen su contacto se siente frío, consiguiendo que las articulaciones se entumezcan, uno siente que todo se detiene, te paralizas, pierdes los sentidos del oído, el tacto y el olfato, es el momento en el que la sombra empieza a drenarte hasta que consigue dejarte sin energía. Si logra su propósito, la sombra hace que pases al plano material negativo dejando sólo tu sombra en el plano material primario, algunas víctimas mueren antes de ser drenadas por completo y entonces son abandonadas por la sombra. No es algo que todo el mundo conoce, quizás por eso la sombra consiguió perturbar tanto a Javier…

Sus pasos retumbaban sobre el pavimento del aparcamiento de su trabajo, había llovido, por lo que iba esquivando algunos pequeños charcos, las luces parpadeaban y entre sus haces brillantes flotaban pequeñas gotitas, se caló la chaqueta, cerrando su cremallera. Fue entonces cuando le pareció que algo se movía a sus espaldas, se giró curioso, pero estaba solo, lógico, pues la tienda llevaba cerrada al público treinta minutos. La luz de la farola bajo la que se había detenido se apagó, de manera automática miró hacia arriba justo cuando la bombilla volvió a encenderse. Sintió el fogonazo en su retina como un puñetazo en el rostro, frotando sus ojos se sobresaltó cuando vio su sombra en el suelo, tan alargada y negra que le pareció que no encajaba, desproporcionada e irreal. Por un segundo sintió una punzada de nerviosismo en el estomago. Forzó el paso hacía su coche, aparcado al final del todo, a salvo de los clientes y especialmente de sus carritos de compra. Sin embargo por alguna extraña razón sentía que algo lo perseguía, que no estaba solo. Lo atribuyó al cansancio. Dio un paso, y el eco de su paso tardó dos segundos en acosarle, lo que le hizo boquear de miedo. “Tenía que ser alguien”, pensó, pero al volverse para mirar no veía nada, salvo su sombra que de pronto pareció moverse de sitio. “Es por el agua de los charcos”, se dijo, inventándose alguna loca teoría  sobre la reflexión, la refracción, la velocidad de los átomos y el peso de los elementos, y se convenció de que iba a necesitar un buen lingotazo cuando llegase a la casa. Con manos temblorosas encontró las llaves  en su bolsillo que no atinó a manejar bien, se le resbalaron de las manos, rodando sobre el pavimento. Soltó algunos insultos que el viento arrastró por el lugar.  Se agachó, su sombra hizo lo mismo. Resopló. Un frío incómodo le acarició la nuca. Se estaba poniendo enfermo, sólo quería irse cuanto antes de allí, así que alargó sus manos hasta el llavero sujetándolo con brusquedad. Se incorporó pero su sombra no lo hizo.

Quería gritar pero estaba igual de petrificado que su sombra, que el tiempo, que el viento, que todo a su alrededor, a excepción de esa cosa negra, esa sombra que extendía su oscuridad hacía él, una oscuridad sin boca que sin embargo iba a tragarle entero.



martes, 22 de septiembre de 2020

Un repaso a las mascarillas



En medio de esta crisis sanitaria que no has tocado vivir, las mascarillas se han convertido en un aliado imprescindible (y obligatorio) para la prevención del contagio del virus del COVID-19, aunque en realidad hace mucho tiempo que existen y se usan, pero es ahora cuando más se ha popularizado y extendido su uso.
¿Cuál es su origen? ¿Desde cuándo se usan? Hoy vamos a repasar un poco de su historia y evolución.
 

El origen de las mascarillas se sitúa entre los años 1346-1353 cuando tuvo lugar la peste, una pandemia que dejó casi 25 millones de fallecidos en todo el mundo. En medio de esta crisis surgió el uso de la mascarilla y otros elementos de protección para los médicos que trataban a los infectados por la plaga para evitar el contagio de la enfermedad ya que se creía que ésta se contagiaba por los olores pestilentes que emanaban los cuerpos.
 



La máscara “pico de pájaro”:
Esta llamativa máscara con forma de pico de pájaro es una de las más antiguas que se conservan. Estaba hecha de terciopelo, cuero y ojos de cristal.
Con el objetivo de evitar el contagio y aumentar su nivel de protección, los médicos utilizaban guantes de cuero, gafas, sombrero de ala ancha y un enorme abrigo de cuero encerado que llegaba hasta los tobillos. La peculiaridad de su forma de pico de ave tenía varios propósitos, por un lado el largo pico impedía que el doctor se acercase al aliento del infectado y por otro lado, esta zona larga y hueca se podía rellenar con plantas aromáticas para aminorar el mal olor. La máscara también incluía ojos de cristal para proteger los ojos. Sin embargo, ahora sabemos que solo podría haber sido útil en los casos de peste neumónica, que se contagia como hace en la actualidad el coronavirus. No así en el caso de la bubónica, que se transmitía  por la picadura de pulgas infectadas procedentes de roedores.
El aspecto de esta máscara ha sido tan emblemático y extravagante que, por ejemplo, en Italia, su uso se popularizó para disfraces como el ‘médico de la peste’.
 


El uso de las mascarillas a lo largo de la historia no sólo ha sido para combatir enfermedades  como la peste, sino también como medida de protección frente a la inhalación de gases nocivos. Así, en 1854 se descubrió que el ​carbón activado ​podía ser utilizado como un medio de filtración para diversos vapores y se incorporó a las máscaras y filtros de muchos mineros, como la máscara de ​​John Stenhouse.


Respirador de Gibbs:
A finales del siglo XIX se creó esta mascarilla como defensa ante la inhalación de polvos venenosos, destinada fundamentalmente a los trabajadores de las industrias. Aunque no parece un modelo demasiado complejo, sería la base empleada en las décadas posteriores para desarrollar un respirador mucho más eficaz.


 

La gran plaga de Manchurria:
Entre el otoño de 1910 y la primavera del año siguiente, una devastadora peste neumónica provocó más de 60.000 muertes en esta zona del noreste de China. El doctor Wu Lien-teh, tras descubrir que la enfermedad se propagaba por el aire, desarrolló máscaras quirúrgicas con capas de gasa y algodón.
Fue una plaga sin precedentes, pues por primera vez en la historia de la Humanidad, estuvo activa durante más de un siglo, del año 1855 a 1959. La peste bubónica se extendió por los cinco continentes y llegó a ser conocida como la tercera pandemia de la peste. Según la OMS, la pandemia se consideró activa hasta 1960, cuando los fallecimientos a nivel bajas mundial bajaron hasta 200 al año.

La mascarilla durante la I Guerra Mundial:
Anteriormente habíamos hablado del uso de mascarillas filtrantes para protegerse de gases nocivos en industrias mineras, sin embargo es durante la I Guerra Mundial cuando el uso y la cantidad de máscaras antigás aumentó considerablemente, debido a que fue la primera contienda de la historia en la que se emplearon gases químicos como arma de ataque, en esta guerra se usaron de manera experimental las armas químicas más letales de la historia.
Se calcula que estos vapores provocaron la muerte de unas 90.000 personas. Ambos bandos tuvieron que ingeniar máscaras antigás para evitar el exterminio de sus ejércitos.
 

La mascarilla durante la Gripe Española:
El uso generalizado de la mascarilla se dio por primera vez a principios del siglo XX, con la llegada de la gripe española en 1918. La elegida era la mascarilla tipo quirúrgico, pero inferior en protección a la actual, pues la mayoría eran de fabricación casera, con gasas, esparadrapos y otros materiales.
Tanto trabajadores como familias usaban mascarillas para protegerse de la gripe.
 

La mascarilla durante la II Guerra Mundial:
El Zyklon B, el gas utilizado por los nazis en los campos de exterminio para ejecutar la Solución Final, fue el arma más letal de la II Guerra Mundial. Aunque durante la guerra no se utilizó armamento químico era un objeto que el soldado del ejército alemán llevaba a todos los sitios.
 

El uso de máscaras durante la gran niebla de Londres:
El “Gran Smog” fue un periodo de contaminación ambiental ocurrido en diciembre de 1952, que cubrió la ciudad de Londres. El fenómeno fue considerado uno de los peores impactos ambientales hasta entonces, fue causado por el uso de combustibles fósiles en la industria y en los transportes. La población quedó sumida bajo una densa mezcla de niebla y humo que obligó a los británicos al uso de mascarillas de tela para evitar inhalar estos gases.
 

Las máscaras en la Guerra Fría y guerras químicas:
La amenaza de una guerra nuclear entre Occidente y la URSS fue constante durante la segunda mitad del siglo XX. Este es un prototipo de máscara antigás GP-5 de fabricación soviética que se empezó a repartir a la población en 1962 y estaba destinada a proteger de las partículas de la radioactividad. Tenían un efecto protector de 24 horas.
 




Las mascarillas en la “nueva normalidad”, la era del coronavirus
Las máscaras y mascarillas  y diversos elementos de protección facial como pantallas o viseras vuelven ahora a formar parte de nuestra vida, convertidas en un mecanismo de protección frente a la propagación del COVID-19. Usadas tanto por profesionales sanitarios, como personal de establecimientos, hostelería y comercios así como la población de manera cotidiana.


 
Fuentes:

https://www.pinterest.es/pin/144326363046215572/

miércoles, 9 de septiembre de 2020

¡Doce ya!



Hace doce años ocurrió un suceso estelar, un acontecimiento a nivel planetario, fue un Big Bang en mi cabeza que reunió la fuerza necesaria para crear Bohemio Mundi. Esa explosión de letras y sueños consolidaron el suelo rocoso y la atmósfera rosa, porque aquí el aire siempre huele a chuche y los cielos son siempre de atardecer, con esos colores morados y malvas tiñendo el horizonte.

Ya he hablado de sus peculiaridades, y de cómo fue creciendo. Ha resistido a tormentas solares y a lluvias de meteoritos. Ha resistido a acabar en el agujero negro del olvido. Es distinto a cómo fue, ha evolucionado y se ha adaptado, y existe, en esta enorme galaxia olvidada ahí sigue, rotando, pretendiendo que sus días sean siempre de primavera cuando el otoño empieza ya a colorear su paisaje.

 Doce años desde aquella tarde...

¡Doce! Yo también era otra persona distinta a la que soy ahora, me ilusioné con crear ese espacio personal dónde reflejar una parte de mis gustos, curiosidades y anécdotas, dónde escribir mis relatos y hablar de todo un poco. Durante un tiempo lo mimé y cuidé como a un brote que nace, necesitado de sol y de lluvia. Con el tiempo dejé de regarlo con la misma frecuencia que antes, habían otras cosas que robaban mi tiempo y distraían mi atención, pero siempre hubo un poco de agua, un hilillo para mantenerlo vivo. Y aquí está, haciéndome recordar a aquella Ana de hace doce años que llegó al universo Blogger con otro sentido del humor y otra ilusión. Esa llama sigue viva, este lugar es algo mío que no puedo abandonar porque forma parte de mis recuerdos y de mi crecimiento. Me ha hecho conocer a gente maravillosa y me conecta con personas cómo yo, bohemias y comprometidas con las letras. Por eso hoy os invito a celebrar este aniversario, la fecha que lo puso todo a rodar y que nos conectó a tí y a mí, a tí que me lees, me visitas, que contribuyes a hacer de Bohemio Mundi el lugar que es.

 Gracias por seguir, por resistir.


Música: Bob Seger-Old tm rock and roll.

miércoles, 26 de agosto de 2020

La letra que falta

30 de Mayo de 1988


He manita siento tene que responde tan ta de a tu ca ta, pero no que ía p eocupa te con mis cosas. He tenido un accidente, nada de cuidado, no te p eocupes. Pe o no puedo escribi  ya que llevo el b azo al cabest illo. Con la mano izquierda apenas me apaño, po  lo que sólo se me ha ocu  ido desempolva con g an esfue zo la vieja maquina de escribi , aquella tan antigua que e a de la abuela. Pienso que si voy punteando las teclas aunque sólo sea con un dedo no me costa á tanto  esponde a tus misivas, pues no quie o da  luga  a que pienses que me he mue to o que he desapa ecido, ¡nada más lejos! Es sólo que aún no sé baja  unas simples escale as sin jode me un pa  de huesos. El médico dice que necesita é un mes para  ecupe a me, hasta entonces entiende que no volve é a esc ibi te mas ca tas, mo almente me siento incapaz… además, ya te hab ás dado cuenta de lo incomodo que es lee  esta ca ta, debido a la let a que falta. Sí, no vayas a c ee que me he vuelto ta umba  del golpe. Se t ata de la let a que va después de la q, debió cae se mucho tiempo at ás, en los tiempos en que la abuela fue sec eta ia. Saluda a papá y a mamá, y entiende mi falta de noticias.

Susy.

Pili, hermana de Rosy entendió muy bien la falta de noticias, sólo tuvo que rellenar a bolígrafo los huecos con una “erre”. Nunca hubiera creído que podía echar tanto de menos a su alocada hermana, quien hacía más de seis meses que faltaba de su hogar, pero ni mucho menos que podía añorar tanto la letra que faltaba de la carta. ¡Como de importante podía ser una simple letra!




miércoles, 5 de agosto de 2020

Charlas cósmicas

-Te me estas yendo por las ramas... -la acusó. 
-He resbalado por el agujero negro de la teoría -dijo para hacerse la ocurrente. 
-Sí -asintió él-. Por un agujero supermasivo. 
-Muy académicos nuestros términos, pero tú tampoco entras en materia... 
-Yo soy la antimateria -soltó irónico-: Por eso no entro en ella, estoy sumergido en un agujero negro desde hace tiempo. Suspiró para decir :  -Algún dia saldré, si dios nuestro señor así lo quiere... 
Ella sonrió. 
-Yo soy una onironauta, voy viajando entre estrellas y universos, rescatando cometas errantes y naves perdidas. A veces me encuentro con viajeros cósmicos que me dan la mano y me cuentan sus aventuras más allá de Orion. 
-Guau -silbó cómo rechinando. 
-La poeta lunática -gimió ella por lo bajo, pensando que se había dejado llevar por el momento. 
-La niña interestelar -la bautizó él- la bailarina de las letras y las estrellas.
Y eso le gustó, significaba que ella flotaba en el multiverso, feliz,  extraña a todo, ajena al tiempo o la realidad, sin intuir que galaxia, que mundo, que cosmos, sería el apropiado para una poeta y un soñador. 


martes, 16 de junio de 2020

Las vidas de los negros importan


Un hombre justo dijo un día que "nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, o su origen, o su religión". Ese hombre justo se llamaba Nelson Mandela, un activista sudafricano que dedicó gran esfuerzo a desmontar la estructura social y política heredada del apartheid a través del combate del racismo institucionalizado. No fue la única figura que peleó por cumplir un sueño: "Tengo un sueño, un solo sueño, seguir soñando. Soñar con la libertad, soñar con la justicia, soñar con la igualdad y ojalá ya no tuviera necesidad de soñarlas". Lo dijo Martín Luther King Jr. hace más de medio siglo. Sus palabras no se han perdido, están más vigentes que nunca, su idealismo pacifista tan onírico en su formato ha dejado una profunda huella, y sin embargo aún hay muchos que sienten la necesidad de soñar, de reivindicar, ya que el día en el que la gente no sea juzgada por el color de su piel sino por el contenido de su carácter no ha llegado, seguimos esperándolo.

Desgraciadamente somos testigos de que el racismo no es una palabra enterrada ni erradicada. En pleno siglo XXI el racismo no es el mal recuerdo de una sociedad intolerante y despiadada, ese veneno está fresco y escuece, las nuevas y las viejas generaciones han crecido con esa ponzoña dentro, algo que pone en relieve el terrible peso de la discriminación, del racismo interiorizado. Una vieja herida que nunca llega a cerrarse.

"El racismo es la mayor amenaza para el hombre, lo máximo del odio por el mínimo de razón" (Abraham J. Heschel).”

El pasado 25 de mayo de 2020, George Floyd, un hombre de raza negra, moría a manos de un agente tras ser detenido por la policía de Minneapolis, en Estados Unidos. El suceso fue grabado en vídeo y dio la vuelta al mundo, provocando una oleada de disturbios y protestas. El descontento social dio paso a movimientos como el Black Lives Matter (las vidas de los negros importan), un movimiento que condena la violencia contra las personas negras. La muerte de Floyd es una de la más reciente en una larga lista de abusos y brutalidad policial, especialmente contra la etnia afroamericana, aunque los latinos y asiáticos suelen ser igualmente protagonistas de esta historia de xenofobia, algo que nos cuesta entender al ser la americana una sociedad multicultural, establecida por inmigrantes de todo el planeta.

Pero no nos engañemos, el racismo es global, no exclusivo de los norteamericanos. Casi todas las sociedades y países del mundo tienen un historial de odio y colonialismo. América latina sufrió el abuso de las potencias europeas, especialmente de la española. El auge de la esclavitud de los africanos y árabes fortaleció el comercio naval entre los siglos XVI Y XIX. Muchos pueblos nativos americanos fueron esclavizados por parte de los colonos quienes robaron sus territorios, limitaron sus fronteras y redujeron su población. En Japón y otras regiones de Asia trataron de mantener la pureza de la raza señalando y denigrando a los extranjeros. La Alemania de Hitler y sus ideas supremacistas llevaron a miles de judíos a campos de exterminio. Muchas guerras entre pueblos vecinos y hermanos han sido generadas para defender el derecho natural de las razas «superiores» a imponerse sobre las «inferiores».

Para combatir el racismo, la Organización de Naciones Unidas adoptó en 1965 la Convención internacional sobre la eliminación de todas las formas de discriminación racial y estableció el día 21 de marzo como Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial. Pero el espíritu racista ha resistido.

Hoy repasaremos de dónde viene el profundo racismo hacía los negros en EEUU y por qué existe.

El problema de la segregación en Estados Unidos data desde los tiempos de la colonia. El país alcanzó la independencia en 1776, pero la esclavitud continuó siendo parte de la vida cotidiana, sobre todo en las plantaciones de los estados del sur. La esclavitud fue un fenómeno extendido en Estados Unidos desde sus primeros pasos como país, incluso entre "los padres fundadores". Un ejemplo es Thomas Jefferson, quien fue propietario de alrededor de 200 esclavos. La compra y venta de esclavos no era una práctica clandestina sino todo lo contrario, contaba con sus propios mercados.

Las personas de raza negra estuvieron entre las principales víctimas de la práctica del linchamiento (ejecuciones sumarias). Las víctimas eran exhibidas para causar miedo y servir de ejemplo. Los esclavos se dedicaban principalmente a labores de servidumbre, especialmente en los cultivos de algodón, una fibra textil que hizo que el país creciera económicamente debido a su exportación a lo largo del siglo XIX. Para maximizar sus beneficios, secuestraron a millones de esclavos negros en África. Tras la Guerra de Secesión, la esclavitud se abolió, pero el sentimiento supremacista siguió presente en muchos estados. La rama más intolerante la encarnó el Ku Klux Klan, una organización de extrema derecha que con frecuencia recurrió al terrorismo para oprimir a sus víctimas.

Durante los siguientes años la segregación era evidente en los guetos en los que se tenían que hacinar, donde los cines eran 'para gente de color' y no podían pisar las escuelas de los blancos.


-En el sur, la discriminación no era sutil sino que estaba claramente marcada. En algunas estaciones de ferrocarril se mostraban carteles que indicaban que sólo los blancos podían hacer uso de los cuartos de espera-

Pero la segregación comenzó a generar actos de resistencia. Una de las primeras rebeliones fue la de Rosa Parks, quien en 1955 se negó a ceder a un blanco su asiento en un autobús. Por ello, fue detenida y multada. En 1957, el gobierno federal ordenó escoltar a varios estudiantes negros para que pudiesen entrar en una escuela secundaria en Little Rock. En 1962, James Meredith, quiso matricularse en una carrera universitaria, pero el gobernador de Alabama intentó evitarlo presentándose personalmente. En plena escalada de tensión, tuvo que intervenir el presidente Kennedy para defender que tenían los mismos "derechos y oportunidades". Meredith se convirtió en el primer afroamericano que entraba en la Universidad de Misisipi. Este paso le costó que le intentaran asesinar en una manifestación por los derechos de los negros. La resistencia se fue organizando y así surgieron los Panteras Negras, un grupo que nació en el estado de California inspirado en el pensamiento de líderes como Malcolm X. Pero fue Martin Luther King quien asumió el liderazgo de los movimientos pacifistas en defensa de los derechos civiles de los afroamericanos. El activista fue asesinado en 1968.

Miles de personas se manifestaban cada día por sus derechos. La policía miraba cómo los blancos les enseñaban sus banderas supremacistas con el lema 'quién necesita negrata' sobre una esvástica. Si los agentes de la ley actuaban, era para tirar gas lacrimógeno a los negros, rociarlos con mangueras o arrestarlos por centenas.

La victoria de Obama y su ascenso a la presidencia de Estados Unidos en 2009 fue un hito esperanzador para la población de color, pero el entusiasmo duró poco. Freddie Gray, Michael Brown, Eric Garner o Trayvon Martin, todos ellos murieron a manos de la Policía bajo el mandato de Obama, ni siquiera el máximo mandatario de la nación, el primer presidente negro, supo como erradicar el racismo policial.

Apenas hace unos días, otro joven negro, Rayshard Brooks, de 27 años de edad, fue asesinado en el aparcamiento de un restaurante de comida rápida por los disparos de un agente en Atlanta (Georgia, EEUU) después de resistirse a ser detenido y pelearse con dos agentes blancos. El suceso, provocó la dimisión de la jefa de policía de la ciudad. 

Las vidas de los negros importan, no debería recordarse, no debería ser una advertencia, pero ya estamos viendo que aún se necesita recordarlo, sus vidas importan, su color de piel no es un delito.

Video:
Angela Davis-Violencia
Fuentes:


martes, 9 de junio de 2020

Pólvora mojada


Una lágrima acarició su mejilla y se precipitó al suelo al acabar en la punta de su nariz, una niebla húmeda le empañó los ojos, un picor extraño invadió su garganta, y boqueó para toser y espantar un suspiro al mismo tiempo, pero no resultó.
No quería hipar de llanto, su madre decía que los sollozos eran susurros al desamor, y que al desamor no hay que hablarle bajito ni al oído, sino a los ojos y en tono determinante, el hipo era una traición a su entereza, esa entereza que no era suya y que por eso se le estaba escapando, amontonándose en una montaña de añicos que iba creciendo… ¡De todas formas, ¿por qué tenía que ser ella la fuerte si se estaba hundiendo en el barro?!
Todo había empezado con un beso robado, con un beso había subido cual meteoro hasta un planeta rosa que con el tiempo se fue destiñendo. Y allí, al borde de la llanura gris ya sentía que nada era como tenía que ser: ojos, frases, gestos contradictorios, delatores del hastío y la mentira. Podía ver en sus ojos esa chispa del que tiene que enfrentar algo por sorpresa, “¿qué me dejas?”, y arrugaba la frente para darle a entender que no entendía nada y que se merecía una explicación. Y ella, que tenía tantas palabras que decir, tantos reproches que expresar, tanta basura que sacar, se quedó en blanco, ese blanco del vestido de aquella chica con la que le había visto la tarde anterior, no era solo que le hubiera visto, lo había sentido, esa complicidad, esa unión, ese bienestar que con ella había perdido. ¿Cuánto hacía que no reían, que no hablaban mirándose a los ojos? Ella lo sabía incluso antes de confirmarlo, él ya no estaba por ella, y se habían perdido, él la había dejado ir sin más pero fingiendo que nada pasaba, tratándola como a una tonta que no ve, que no sabe que algo ha cambiado en el paisaje. Esa rabia al verlo con otra, esa impotencia incendiaria se había quedado en nada, en un explosivo mojado, un llanto inoportuno que la hacía parecer desgraciada y deprimida. Él la había traicionado ¿por qué no podía echárselo en cara? ¿Por qué quería salvar su autoestima haciéndole creer que la traidora era ella? Le quería, pero sabía que no era suyo, nunca lo fue, y si todo había sido una mentira tampoco estaba mal acabar con una…
-Ya no te quiero, por eso te dejo.
Él no podía discutir algo tan contundente, y hundiendo los hombros la vio dar media vuelta  para cruzar la calle.
Ella hizo un esfuerzo para no mirar atrás, y en cuanto salió de su vista rompió a llorar como una niña pequeña, con el corazón alborotado, hipando como nunca en su vida. No iba a seguirla, ni a detenerla, sólo la odiaría por un tiempo, quizás ni siquiera eso, la olvidaría pronto, ya lo había hecho.


Música: Alice Wonder-Bajo la piel

miércoles, 27 de mayo de 2020

Pedacitos


No, el espejo no estaba roto, pero ella miraba su reflejo distorsionando sus facciones, exagerando su nariz, estrechando su frente, separando un ojo y agrandando el otro, haciendo que sus orejas se vieran diminutas y sus pupilas intensas, insondables, brillantes cual lagrima de cristal.
No podía reconocerse… esa no era ella, ni sus ojos, ni su boca…
Quizá se había perdido a sí misma hacía demasiado tiempo, tal vez ya no sabía quién, cómo era, ¡nada!, no sabía nada, y no entendía nada, pero esos pedacitos descompuestos de su propia imagen no eran ella…
¿Quién era la mujer que la miraba desde ahí?
No era la chica de diecisiete años que se hacía esa pregunta, era una mujer plantada en medio de una salina con el viento del mar golpeando su frente, tendiendo al viento la falda de su uniforme de niña buena. Las arrugas que nacían ya bajo sus ojos eran párrafos en donde había escrito a base de llantos historias enteras de desdicha y decepción. Ese súper cúmulo de materia amontonado en su lagrimal no era un pegote de rímel, eran dos enciclopedias ilustradas de la soledad y el aislamiento mal llevado.
Hacía demasiado tiempo que sus padres la habían dejado en aquella cárcel disfrazada de colegio, y ella había desarrollado un complejo; la niña abandonada, la chica mala, la horrible estudiante, la ausente, el cero, el visto, el mensaje por compromiso, la llamada de tres minutos, un gif como felicitación, el plan que se posterga, la cita cancelada…
No estaba a gusto, no se sentía a gusto, ni siendo cómo era, ni pensando cómo lo hacía, ni sintiendo lo que sentía, pero desconfiaba de sus momentos de calma, esos interludios de la tormenta personal que anestesiaban el rencor, porque la dejaban a la deriva, naufraga en la salina, sentada sobre la sal que tanto habían derramado sus ojos. Y no le gustó el saldo, por más que aquellas escamas de sal fuesen su coraza durante algún tiempo, no le gustó el saldo, no quería seguir perdiendo, ni pagando un tributo al dolor. ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Cuál era el propósito? ¿Arrugarse? ¿Curtirse en esa sal que le estaba secando la risa y la juventud? ¿Secarse al sol? Ella sólo quería exprimir la vida y ser fuerte, aceptar que no la querían, sí, pero que no era un cero, ¡contaba! Ella contaba…
Contaba hasta diez, hasta cincuenta, y entonces, en aquel momento, con una madurez que no había tenido nunca, comprendió que había llegado el momento de crecer, de darse a sí misma el respeto que nadie más le había entregado, el afecto que nunca había sentido, el cariño que se merecía, el amor, el propio,  que disolvería la sal.


Música: Mazzy Star - Fade Into You

jueves, 21 de mayo de 2020

Ventanas


Una cosa era ver mi reflejo al otro lado de la ventana e imaginar que estaba fuera. Otra cosa muy diferente era salir de verdad. "El brillo de las luciérnagas" (2013), Paul Pen.

Durante un tiempo vivimos confinados tras nuestras ventanas. Dejaron de ser un elemento insulso que sólo dejaba pasar un brillo, el del sol, el de la luna, el de la farola de la esquina, ya no eran sólo un cristal empañado que mitigaba  al otro lado la lluvia, el viento, la niebla. Los virus no atraviesan vidrios. Durante un tiempo abrir la ventana se convirtió en el único contacto con el exterior,  un escaparate de emociones, un escenario de habilidades, y tras la ventana contamos los días, deseando que todo pasara. De esa forma se pudo socializar, conservar la esencia de comunidad, el sentimiento de formar parte de algo. Mirar ventanas  se convirtió en algo hipnótico y poderoso, como pasar las páginas de una revista, como ojear un álbum de fotos, curiosidad, expectación, intriga, ventanas abiertas a la imaginación…

Entre nuestra alma y nuestro cuerpo hay muchas pequeñas ventanas, y a través de éstas, si están abiertas, pasan las emociones, si están entornadas se cuelan apenas; tan solo el amor puede abrirlas de par en par a todas y de golpe, como una ráfaga de viento. "Donde el corazón te lleve" (1994), Susanna Tamaro.






Música: Come together - The Beatles.

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