¿Sabes que en otros tiempos se podía reconocer el estatus de una persona sólo por sus pelos? Bueno, en realidad en esto no hemos cambiado demasiado. Nuestro cabello es una parte muy importante de nuestra imagen, es mas que un complemento, es el mejor adorno… y el peor si no se sabe llevar bien arreglado.
¿Te apetece dar un paseo por la historia del peinado? Allá vamos:
La dignidad y el estado social se podían apreciar por la longitud de los cabellos:
-Los cabellos largos los llevaban los que nacían libres, los nobles, los guerreros y los dioses.
-Los cabellos cortos los llevaban, sobre todo en las culturas romanas, los esclavos, los sirvientes y trabajadores, lo que proporcionaba a estos, mayor higiene.
Las mujeres solían lucir una melenita corta y cuadrada, era la moda del momento, un look apropiado para los extenuantes trabajos que realizaban. Quizás al estilo Cleopatra, el modelo del ideal femenino egipcio.
A los niños les afeitaban la cabeza totalmente con el fin de evitar los piojos. Los niños de la nobleza también solían ir rasurados, a excepción de unos cuantos mechones. Las jovencísimas sirvientas nubias también llevaban estos mechones, aunque solían trenzarlos.
Los egipcios descubrieron las ventajas de la coloración artificial ya que descubrieron la utilidad de la henna, lo que les permitió obtener tonos rojizos y caobas.
Los celtas. El cabello como un símbolo de fuerza:
-Sansón perdió toda su fuerza cuando Dalila le cortó el pelo-
Un símbolo de la fuerza varonil es lo que representaba la larga melena de Sansón. Sansón era el líder de los israelitas y había sido escogido por Dios. Su larga cabellera, la cual nunca cortaba, le daba sus poderes sobrehumanos. La única persona que conocía su secreto era Dalila. Sin embargo, ella espiaba para el enemigo y lo traicionó. Una noche ella cortó su cabello y así lo despojó de su fuerza. Esta era la única forma en la cual él podía ser capturado por sus enemigos.
Los griegos. El cabello como una expresión de actitud:
Tintes: Las mujeres romanas sintieron un gran impacto cuando vieron a las cautivas que Julio César había traído de las Galias. Éstas poseían unos hermosos cabellos rubios, lo que pronto despertó la envidia de las romanas. Así que se empezaron a probar muchas maneras de aclarar el pelo, predominando el compuesto de sebo de cabra y ceniza de haya, a pesar de que no era demasiado saludable para el pelo castigado.
Durante el imperio romano los peinados fueron variando, (normal teniendo en cuenta la larga duración del imperio romano y la influencia que fue recibiendo al contacto con los diferentes pueblos que iba conquistando). De todas maneras, se pueden agrupar los más habituales como el cabello rodeando la cabeza, la melena con rulos y el cabello recogido y trenzado.
-La peligrosa melena de Medusa-
El cabello también puede ser una maldición. Medusa, una figura de la mitología griega, era una mujer hermosa, quien fue seducida por Poseidón en uno de los templos de Atenea. Ella convirtió a Medusa en una Gorgona y su característica más bella, los rizos, los convirtió en serpientes. Todos los hombres que la veían se convertían en piedra.
Siglos de peinados:
*Renacimiento: Las cabelleras femeninas comienzan a ser el centro de la creatividad de los peluqueros que “juegan” con ella con peinados mucho más sofisticados y numerosos accesorios: redecillas, coronas, trenzas postizas, joyas entrelazadas.
El gusto por el pelo rojo, se extiende sorprendentemente fuera de Italia. Para conseguir ese tono se realizaban mezclas de sulfuro negro, miel y alumbre. Luego, los cabellos eran expuestos al sol para que actuara la mezcla sobre los mismos.
*El barroco: Este es sin duda la época de las pelucas. Su aparición fue fomentada por Luis XIV de Francia, que deseaba ocultar su calva, pero la moda se extendió rápido por la Europa continental.
En pelucas y peinados se reflejaron los gustos estéticos del momento: monumentalidad, expresividad, y una espectacular y recargada riqueza decorativa. Se añadían joyas, gasas, plumas, flores, cintas y elementos inimaginables, de manera que una peluca podía llegar a ser la maqueta de un castillo o de un barco. A más espectacularidad, mayor prestigio se ganaba socialmente, de manera que esta suerte de peinados obligó a muchas damas a agacharse para entrar en las carrozas.
Sin embargo, en este periodo la higiene no se consideraba una facultad indispensable, la idea de que la limpieza evitaba enfermedades aún no se había extendido, así que no es difícil imaginar que los recargados peinados y las voluminosas pelucas estarían llenas de piojos, o, como mínimo, verdaderamente grasientas.
El rizo y los tirabuzones triunfaron definitivamente en la época del rococó. Y por primera vez empezaron a crearse de manera artificial, mediante palos cilíndricos que luego se sometían al calor de hornos de panadería o incluso, fraguas. La técnica perduró y, siglos más tarde, en ella se basaron las primeras permanentes en caliente.
Con la llegada de la Revolución Francesa, llegó la sencillez y la comodidad a las que las clases bajas nunca habían renunciado. Las pelucas desaparecieron por completo y volvió el gusto por el pelo natural.
*1900-1930: Fue el tiempo de cortar por lo sano. Era lo mas osado y moderno, se llevaba la melena corta. Con la incorporación de las mujeres al trabajo, éstas habían dejado de peinarse solamente para arreglarse y habían empezado a buscar la comodidad. Lógicamente para lograr esto se cortaron el pelo como un hombre: surgió el estilo garçon. Inicialmente hubo quien consideró que el pelo corto femenino sería una moda pasajera, pero realmente se convirtió en una opción más, y una opción que siempre ha seguido ligada a las mujeres emprendedoras, atrevidas, independientes y modernas.
En estos emocionantes años de principios de siglo otro invento revolucionó la peluquería: de la mano de Carlos Nessler apareció la permanente en caliente, y los rizos ‘artificiales’ causaron furor durante décadas y en diversas formas y estilos.
*1930-1960: Melenas rubias y onduladas, era lo que se llevaba, aunque no todo eran cascadas de cabello cayendo encima de los hombros. Enormes peinados con volumen eran habituales en las calles, y para que el trabajo de las peluquerías aguantase hubo un boom de fijadores, fueron los años de mayor auge de lacas. Cualquier mujer que se preciara debía visitar el salón de belleza por lo menos una vez a la semana.
Las medias melenas con puntas graciosamente inclinadas hacia fuera o las melenitas cortas con mucho volumen eran la tónica predominante.
Los hombres usaban el mítico tupé de Elvis, que gracias a la fuerte gomina (entonces brillantina) aguantaba lo que hiciera falta. Anteriormente era el pelo corto de estilo militar lo que más se había llevado, cómodo y práctico, el look se popularizó especialmente durante la guerra y la posguerra. En las grandes ciudades se completaba gracias también a la brillantina, usada en este caso para que ningún pelo se despegara de la posición exacta en la que el peine lo dejaba.
*1960-1980: En los años 60 y 70 se vive una auténtica revolución, el peinado se convierte en una de las señas de identidad de cada persona.
En los años sesenta el pelo empezó a verse como un signo de liberación, las mujeres expresaban a sí su derecho de igualdad llevando un peinado simple, recto y corto, pero sin descuidar la feminidad.
Los seguidores del movimiento ‘beat’ imitarán a ‘The Beatles’ con sus melenitas y flequillos demasiados largos para lo que el público masculino estaba acostumbrado.
El movimiento hippie propulsaría una moda “anti-peluquería”: pelo descuidado, largo y caído de la manera más natural posible. También se llevaron los rizos exagerados a lo ‘Jackson Five’ y el peinado de ‘corte de paje”.
En los 70 la auténtica revolución será el glam, con David Bowie en cabeza, quien propulsó el mullet (flequillo muy corto y pelo más largo en la nuca) que llegó a evolucionar hasta límites insospechados con el movimiento punk que construyó altas crestas de colores estridentes sobre una base de mullet. También en los 70 escandalizaban los rastas al mas puro estilo Bob Marley y que triunfaron inicialmente entre el público afro-americano.
*1980-2000: Es la época en la que los estilistas empiezan a ‘proponer’ determinadas pautas de moda, pero sin imponerlas. Cada persona podrá seguir la tendencia que mejor se adapte a sus gustos: color, textura, medida del cabello, todo al gusto del consumidor.
En los ochenta surgió el movimiento Punk y el cabello empezó a verse como un símbolo de oposición. El movimiento de protesta punk utilizó el cabello como un símbolo de desaprobación del “estilo de vida burgués” al llevar un corte de cabello provocador y el cabello pintado de una manera chocante.
En esta época también se llevaron los cabellos ligeramente ondulados y con mechas. Mientras que en los noventa triunfaron los desfilados, los escalados y finalmente las extensiones.
Hoy día nuestro cabello mantiene su importancia como un símbolo de expresión, poder, juventud, vitalidad y salud, así que es importante cuidarlo bien.
Fuentes: Modapanama.com/historia-del-peinado. Pantogar.com/ hair history. Goear. Google imágenes.