Dicen que a las palabras se las lleva el viento. Es por eso que algunas suben como el humo y otras caen como la lluvia. “Mis palabras suben volando, mis pensamientos se quedan aquí abajo; palabras sin pensamientos nunca llegan al cielo”; Shakespeare tenía razón. Las palabras vienen y van, algunas incluso llegan lejos. Hay palabras que sólo deberían servir una vez, porque, hasta las palabras se desgastan pronto. A veces una palabra mal colocada estropea el más bello pensamiento. Y más vale una palabra a tiempo que cien a destiempo. ¿Sabes que puedes acariciar con palabras?, ¿y que al mismo tiempo una palabra hiere más profundamente que una espada?
Hay mucho poder en ella, la palabra, elemento imprescindible de la gramática. Pero, ¿no dicen también que una imagen vale más que mil palabras?
¿Probamos?
Imágenes sin palabras:
Sí, está demostrado que una imagen puede trasmitir amor, ternura, tristeza, unión, alegría, amistad, libertad, paz…
Pero yo elijo a la Palabra. Ella acaricia mi paladar cada vez que la pronuncio en voz alta. Ella puede estar repleta de adjetivos, de verbos, de conjunciones, de adverbios e interjecciones, ella puede ser eso mismo, ese todo. Me gusta su timbre en mi garganta, su vibración, su ondulación. Me gustan las palabras, su morfología, su semántica, su esencia. Me gustan porque puedo jugar y crear con ellas. Me gustan ya sean sólo monosílabas porque palabra por palabra ellas dan forma a mis ideas. Me gustan porque tienen magia. Palabra a palabra puedo llegar a mil sitios, puedo crear mil mundos, puedo alcanzar cualquier estrella.
Fuentes: Proverbia.net/frasesdepalabras. Goear. Google imágenes.










