viernes, 8 de marzo de 2019

Nüshu, el lenguaje secreto de las mujeres de Hunan



En el siglo III las mujeres chinas sufrían una enérgica represión, no tenían potestad  ni de su cuerpo ni de su voz, ni acceso a una educación. Ya desde el nacimiento eran consideradas una carga, la mayoría de las veces se las contemplaba como un elemento de trabajo o un objeto decorativo,  cuyo valor dependía de la fortuna de un buen matrimonio o de su diligencia en las labores domesticas, todo ello bajo un halo de quietud, mansedumbre y conformidad ante la dominación masculina imperante. Fue bajo ese marco en el que se germinó y extendió un lenguaje secreto, una forma acaparada de comunicarse reservada sólo para el universo femenino y su esfera del hogar, y con el que podían desahogarse, consolarse, evocar, crear y culturizarse: el nüshu.


En Hunan, una selva húmeda con grandes yacimientos mineros y praderas para el cultivo de arroz, las mujeres parecían condenadas a perecer tal y como lo hacen las bestias: no tenían derecho a recibir educación escolarizada, ni siquiera aprender a leer y escribir. No sólo eso; ninguna persona del sexo femenino solía caminar por la calle. Los usos y costumbres decretaban una reclusión aún mayor a la que en la misma época se experimentaba en occidente. Incapaces de comunicarse a través del lenguaje escrito, se dedicaban a bordar y preparar los alimentos durante el resto de sus vidas.
Nada más contraer matrimonio, todos los nexos familiares se quebraban definitivamente. El pequeño nexo que las unía a sus madres o hermanas desaparecía, pues la tradición estipulaba la mudanza con la familia de su esposo. Algunas mujeres decidían correr el riesgo y miraban por horas a los hombres escribiendo, para intentar imitar esta práctica en solitario y así salir de su encierro, para romper con la soledad y crear una segunda voz que se comunicara al menos consigo misma, fruto de sus propios pensamientos.
Se creía que las mujeres de aquellos tiempos habían perecido bajo el silencio más violento y sepulcral, hasta el siglo XX, cuando se dio a conocer el dialecto secreto que a pesar de todo sobrevivió al peso de los siglos, y que por lo menos se mantuvo vivo hasta 2004, cuando Yang Huanyi, una viuda octogenaria pereció, llevándose consigo a la última voz que dominaba esa lengua.

El nüshu, que literalmente significa "escritura femenina", está reconocido como la única escritura del mundo inventada y utilizada solo por mujeres. Apareció en el seno de la población rural del valle del río Xiao que atraviesa el distrito de Jiangyong en la provincia de Hunan y cuya cultura se caracteriza por la mezcla de elementos yao y han. La escritura nüshu deriva de los caracteres chinos, pero en lugar de tomar una forma cuadrada, adopta trazos filiformes y oblicuos en forma de losanges. Adaptado al dialecto local (chengguan tuhua), esta escritura consta de cuatro elementos principales: el punto y las líneas verticales, inclinadas y arqueadas.
El primer objeto aseverando la existencia del nüshu es una moneda de bronce, descubierta en Nankín, capital de la provincia de Jiangsu. Se remonta a la época del Reino celestial de la gran paz (1851 a 1864), un reino rebelde, conocido por haber introducido importantes reformas sociales, y adoptado, en cierta medida, políticas sobre la igualdad de género. La pieza contiene una inscripción de ocho caracteres nüshu que significa: "Todas las mujeres bajo el cielo pertenecen a la misma familia".

El idioma se convirtió en un acto de rebeldía y desahogo, con la única regla implícita de nunca enseñarlo a los hombres. La historia cuenta que el nüshu tomaba una dimensión inesperada cuando la futura esposa contraía matrimonio y se marchaba a casa de su esposo. Entonces, las mujeres cercanas le regalaban un cuaderno, conocido como "El libro del tercer día", que en el principio contenía los pensamientos y algunas vivencias de sus más allegadas sobre el momento que estaba experimentando. Las demás hojas estaban en blanco, libres para que su voz y escritura rompiera la infranqueable barrera del tiempo y el machismo de entonces y así, proyectar todo lo que sentían a través de los siglos, en un acto de rebeldía e inmortalidad por igual.

En 2002, el nüshu fue inscrito en el Registro nacional del patrimonio documental de China. A partir de 2003, se realizaron talleres en el distrito de Jiangyong para capacitar a nuevas practicantes de nüshu. En 2006, el Consejo de Estado incluyó al nüshu como Patrimonio cultural inmaterial nacional de China. En mayo de 2007 se construyó un Museo del nüshu en la isla Puwei, en el distrito de Jiangyong. Rodeada por el río Xiao, en medio de un paisaje encantador, la isla alberga Puwei Jinmei, aldea natal de muchas renombradas autoras en nüshu desde la cual la escritura nüshu fue propagándose en la región.
Según Yang Cheng, director del departamento de información del distrito, “la cultura tan particular del nüshu es la quintaesencia de la sabiduría colectiva de las mujeres de Jiangyong. Refleja su inteligencia, autoestima, coraje y espíritu creativo. Es una hermosa flor que florece en el jardín de mil flores de la humanidad. La protección de esta cultura local requiere una toma de conciencia por parte de académicos, artistas y autoridades, pero sobre todo de los habitantes de la región”.


Fuentes:

jueves, 28 de febrero de 2019

Mirarse



Sostenerse las miradas era delatarse, esas  miradas furtivas se volvían sinceros duelos, te miro y me miras, y sonríes, tus ojos me recorren la boca e intuyo lo que están pensando, aletea el ritmo de mi corazón y de mi respiración, hay algo que flota en el aire, que envuelve, un gas silencioso que dilata pupilas y hace brillar retinas, habla, quiero oír tu voz, pero tú quieres oír la mía, me muero por conocer cómo eres, por saber lo que piensas, hoy tienes prisa, quisiera retenerte, abrazarte, atreverme…


Música: Jehro - All I Want

miércoles, 27 de febrero de 2019

Ritmo 0



Sin reacción,  sin movimiento, ritmo cero, estático, pasivo, en total estado de vulnerabilidad: la inacción tiene un poder de atracción para la impunidad...
Aquel experimento de 1974 lo acabó demostrando, que cuando no te defiendes, cuando eres el blanco fácil y el punto débil, los fuertes, los que dominan la situación se hacen más insensibles ante la capacidad de resistir en silencio, de aguantar sin rechistar. Ante la no protesta aparece un monstruo que crece, que se hace más grande cuando se alimenta de la atonía, sus garras son violentas y crueles cuando no hay grito cómo respuesta. Marina Abramovic recogió algunas evidencias con su perfomance “Rhythm 0”…

Marina Abramovic (Yogoslavia) tenía 28 años cuando decidió culminar su serie de “Ritmos” con una de las performances más polémicas jamás realizadas.
En “Ritmo 10” (1973), la artista es filmada mientras apuñala la superficie que media entre los dedos de su mano. Cada vez que yerra y se inflige un corte, cambia de cuchillo, así hasta lastimarse una veintena de veces. Es entonces cuando reproduce la grabación y procede a repetir tanto aciertos como errores. En “Ritmo 5” (1974), se sitúa en el interior de una estrella de cinco puntas a la que acto seguido prende fuego. Allí mismo recorta su cabello y uñas y los arroja al fuego para, a continuación, tumbarse entre las llamas hasta perder la consciencia por la falta de oxigeno. En “Ritmo 2” (1974) consume dos psicofármacos prescritos para el tratamiento de la catatonia y la esquizofrenia que le provocan reacciones muy adversas. Abramovic ya había puesto en grave peligro su integridad física o incluso su vida; pero en “Ritmo 0” perdió literalmente el control. Literalmente porque hasta entonces todo había dependido de su voluntad pero ésta vez su capacidad de disposición se redujo a fijar unas normas previas bastante laxas:

Hay 72 objetos en la mesa, que cada uno puede usar sobre mí como desee.
Performance: Yo soy el objeto.
Durante este periodo me hago plenamente responsable de todo lo que ocurra.
Duración: 6 horas (desde las 20:00 hasta las 02:00)


Los 72 objetos fueron: revólver, bala, pintura azul, peine, cascabel, látigo, lápiz de labios, navaja, tenedor, perfume, cuchara, algodón, flores, cerillas, rosa, vela, espejo, vaso, cámara Polaroid, pluma ―de ave―, cadenas, clavos, aguja, imperdible, horquilla ―para el pelo―, cepillo, vendas, pintura roja, pintura blanca, tijeras, pluma ―de escribir―, libro, hoja de papel en blanco, cuchillo de cocina, martillo, sierra, taco de madera, hacha, estaca, hueso de cordero, periódico, pan, vino, miel, sal, azúcar, jabón, pastel, arco y flechas, paquete de cuchillas de afeitar, plato, flauta, tirita, alcohol, medalla, abrigo, zapatos, silla, correas de cuero, hilo, alambre, azufre, uvas, aceite de oliva, agua, sombrero, tubería de metal, ramita de romero, bufanda, pañuelo, bisturí, manzana. Éste es el orden original en el que se colocaron en una lista impresa, y no cabe duda de que no fue aleatorio.


En principio, nada malo tenía por qué sucederle, no como en sus anteriores “Ritmos” dónde casi todos ellos se habían basado en la realización de actos potencialmente peligrosos; pero en “Ritmo 0” no tenía más que quedarse quieta sin la ayuda de ninguna droga. Debería haber sido su performance más plácida; pero se acabó convirtiendo en una pesadilla: “La experiencia que saqué de aquella obra fue que en tus propias performances puedes llegar demasiado lejos, pero si dejas que el público tome sus propias decisiones, puedes acabar muerta”.
Aunque varias de sus performances habían sido dolorosas y agotadoras, ninguna de ellas supuso una tortura comparable a la que sufrió durante las seis horas de “Ritmo 0”. Durante la primera mitad de su desarrollo, el público se limitó a hacer el tonto ―que, en el fondo, era lo que se espera de él― acariciándola con la pluma, dándole besitos o “regalándole” la rosa, entre otros muchos actos insustanciales. Sin embargo, bastó que transcurrieran esas tres horas ―curiosamente, el tiempo máximo que un individuo medio tolera pasar en el cine sin empezar a despotricar y a agitarse en su asiento― para que la locura se apoderase de la sala. Su ropa fue completamente arrancada con ayuda de las tijeras; un tipo que debía de creerse más genial que ella le practicó un corte en el cuello y se puso a chuparle la sangre; la pintaron y escribieron por todo el cuerpo; la pellizcaron y laceraron y le escupieron en la cara; vertieron sobre su cabeza todos los fluidos disponibles; aferraron con cadenas a su pecho el tallo espinoso de la rosa; la tumbaron en la mesa y clavaron el cuchillo entre sus piernas, a escasos centímetros de su vagina; alguien cargó el revólver, se lo hizo empuñar y le dirigió la mano hacia el cuello, animándola a apretar el gatillo ―por suerte, entre las normas no había contemplado acatar órdenes―; otro directamente lo amartilló y la estuvo encañonando la sien durante varios minutos; se desataron peleas entre los que deseaban martirizarla en nombre del arte y los que pretendían protegerla...


Abramovic sangró y lloró impasible y en silencio mientras duró aquel martirio, y su imagen final recordaba mucho a la de un Cristo despojado. De la lista de objetos que compuso y de la manera en la que los ordenó, así como del hecho de que los situara en una mesa que recordaba a un altar sacrificial, se puede inferir que ése era precisamente el efecto que había imaginado. En definitiva, se prestó conscientemente a ser el objeto de un sacrificio sin ritual preestablecido, y es posible que hubiese acabado crucificada si la obra hubiese durado más tiempo ―no en vano, había colocado clavos, madera y un martillo entre los 72 objetos―. El porqué tuvo que durar exactamente seis horas sólo ella lo sabe. El caso es que concluido ese periodo, Marina resucitó. De repente, sin que ninguna señal lo anunciara, comenzó a moverse y a comportarse con un ser consciente. Se puso en pie y, desnuda y magullada, hizo ademán de acercarse a su público: bastó ese simple gesto para que todos los asistentes huyesen despavoridos.

“Todavía tengo las cicatrices de los cortes que me hicieron. Fue un poco de locos, me di cuenta de que el público podía matarme. Si les otorgas plena libertad, se pondrán lo suficientemente frenéticos como para matarte. ¿Qué fue lo peor? Un hombre apretó el revólver contra mi sien con mucha fuerza. Podía sentir sus intenciones, y también podía oír a una mujer diciéndole que hiciera lo que tuviera que hacer. Pero lo peor fue aquel hombre que siempre estaba allí, sólo jadeando. Aquello fue lo más aterrador. Después de la performance, descubrí un mechón de pelo blanco en mi cabeza. No pude librarme del pánico en una buena temporada. Gracias a esa performance, sé hasta dónde puedo llegar sin ponerme en un riesgo semejante”.

Las conclusiones del experimento fueron varias:
En primer lugar, que de encontrarse con una persona que no luche o se defienda, la fuerza de las personas que la quieran manipular es ultrajante. Por otra parte demuestra que la naturaleza humana se alimenta de las acciones de los demás cuando las acepta, aunque estas sean deplorables, si están bien vistas por la mayoría, no se condenan. Por último demuestra la importancia de las personas que son testigos de acciones viles y que no hacen nada para evitarlas, Abramovic se encontraba en una sala llena de espectadores y mientras bebían su sangre y la atropellaban, ninguno dijo nada.
Y es por esto que el experimento no ha perdido la  vigencia, nos sirve como un recordatorio de algo muy importante: si no luchas, si dejas que te conviertan en un objeto inanimado que no reacciona nunca dejaran de abusar de ti.


Fuentes:

jueves, 31 de enero de 2019

Fausto



(…). Ciertamente, el proverbio es verdadero: lo que está inclinado hacia el Diablo, irá al Diablo.” (Historia von D. Johann Fausten, autor anónimo, 1587)

Fausto es el protagonista de una leyenda clásica alemana, un erudito insatisfecho con su vida que hace un trato con el diablo, intercambiando su alma por el conocimiento ilimitado y los placeres mundanos. Fausto representa un ideal, el del eterno insatisfecho, glorificado por el romanticismo como figura universal de la búsqueda insistente de un conocimiento que tal vez estamos condenados a no alcanzar jamás.
Esta historia tiene su origen en Johann Georg Faust (1480-1540), sanador, alquimista, mago, astrólogo y adivino alemán, también conocido como Fauso o Faustífero y que fue conocido por sus saberes ocultos y por su vida disoluta. Una figura arrogante a la que describían como grosero e impío y que aparentemente andaba siempre con dos perros que eran demonios, como si un aura sobrenatural siempre lo envolviera.
Desde finales siglo XVI su historia es recogida, en forma de leyenda, por varios libros populares. En ellos ya se hablaba del pacto con el Diablo que este supuesto doctor había llevado a cabo para alcanzar conocimientos que estaban más allá del alcance humano. Soberbio como era, Fausto pensó que podría engañar al Diablo, pero este se cobró su parte, haciendo explotar su casa en uno de sus experimentos y acabando prematuramente con su vida.

El Mito de Fausto
Este pacto diabólico y sus desgraciadas consecuencias han sido recogidos por varios autores. Destacan el dramaturgo inglés Christopher Marlowe (coetáneo de Shakespeare) en 1592, Golthold Leesing en 1759, que redimió a Fausto al imaginar un final feliz para él, y Johan Wolfgang von Goethe en 1808, con su obra magna dividida en dos partes que dotó de una profundidad mucho mayor al personaje. El éxito de la historia, por su innegable atractivo, fue inmediato.
Otros literatos, músicos y artistas decidieron explorar este tema tan fascinante del deseo de la omnisciencia y la verdad que pueden llevar a un hombre incluso a competir con Dios. De Wagner a Berlioz, pasando por Thomas Mann, Gounod u Oscar Wilde, William Faulkner o Fernando Pessoa más recientemente, muchos han sido los que se han inspirado en el mito de Fausto para hablar de la belleza, la juventud, la consecución del poder, o la importancia de las decisiones.


Fausto en la música y el cine
Musicalmente hablando Fausto ha dado para muchas obras y algunas canciones. Podemos citar entre muchos a Pablo de Sarasate con su "Fantasía Fausto", a Ludwig van Beethoven con “Aus Goethes Faust: "Es war einmal ein König", a Wagner con “Faust Overture” (1840), a Robert Schumann “Szenen aus Goethes Faust” (1853), incluso podemos mencionar la “Canción de Mefistófeles de la pulga" (1879), una versión de la canción de Mefistófeles en la escena de la taberna de la parte I del Fausto de Goethe. La lista es aún mucho más larga, pasando por Gustav Mahler, Franz Schubert, Sergei Rachmaninoff, Julius Röntgen, Alfred Schnittke, Randy Newman y trasladándonos a nuestros tiempos con Radiohead o Muse.
Quizás las obras musicales más importantes en torno a la figura de Fausto sean las siguientes:
-Sinfonía de Fausto: El compositor húngaro Franz Liszt trabajó en esta sinfonía coral durante 1854 inspirado en la obra de Goethe. La obra fue estrenada el 5 de septiembre de 1857 durante la inauguración del monumento a Goethe y Schiller en Weimar. La estructura está dividida en tres partes: Fausto (grandiosa y poderosa), Margarita (más sosegada) y Mefistófeles (llena de cromatismo).
-La condenación de Fausto: Esta obra musical fue compuesta por el francés Hector Berlioz y se estrenó el 6 de diciembre de 1846, el guión está basado en la traducción al francés de la obra de Goethe. Consta de cuatro partes, está pensada para orquesta, voces solistas y coro. Hoy día se representa regularmente en salas de conciertos y ocasionalmente en escena como una ópera.
-Mefistofele: En 1868 el compositor italiano Arrigo Boito estrenó la ópera titulada Mefistofele, usando la obra de Goethe como punto de partida y abrazando el estilo wagneriano en ella.
-Doctor Fausto: (título original en alemán: Doktor Faust) es una ópera de Ferruccio Busoni con un libreto del propio compositor basado en el mito de Fausto. Busoni trabajó en la ópera, que él pretendía que fuera su obra maestra, entre los años 1916 y 1924, pero aún estaba inacabada cuando murió. Su alumno Philipp Jarnach terminó la ópera póstumamente. Más recientemente, en 1982, Antony Beaumont completó la ópera usando esbozos de Busoni que antes se pensó que estaban perdidos

En el séptimo arte contamos con bastantes versiones. Cabe destacar:
-Fausto (1926): En 1926 el director de cine alemán Friedrich Wilhelm Murnau llevó a Fausto a la pantalla grande, basándose en los cuentos tradicionales de la figura de Fausto recogidos en la versión de los clásicos de Goethe, creando una obra maestra del cine mudo.
-Faustina (1957): Es una película española escrita y dirigida por José Luis Sáenz de Heredia, autor también de la opereta “Si Fausto fuera Faustina”, estrenada por Celia Gámez en 1942. Ambas tomaron inspiración de la célebre la novela de Johann Wolfgang von Goethe “Faust”. Un demonio es requerido para hacer un pacto con una anciana de tempestuoso pasado que desea volver a la juventud. Mogón es un condenado que se suicidó por aquella mujer que fue la causa de que perdiera su alma y esté en el infierno. El reparto estaba encabezado por la estrella mexicana María Félix y Fernando Fernán Gómez. La cinta se presentó en competición en el Festival Internacional de Cine de Cannes. Sáenz de Heredia recibió el Premio del Sindicato Nacional del Espectáculo al mejor director.
-Doctor Faustus (1967): adaptación al cine de “The Tragical History of Doctor Faustus” de Christopher Marlowe, escrita en 1588. Fue la primera versión para cine de una obra de Marlowe. Estaba protagonizada y dirigida por Richard Burton, que interpretó el personaje principal de Fausto. El sabio Dr. Fausto (Richard Burton) es un astrónomo, conocedor de las ciencias y las matemáticas. Una brillante eminencia medieval. Un día, acude al bosque para hacer algo que sobrepasa la ciencia y lo natural: comunicarse con el diablo. Así lo hace y firma un pacto con él a través del príncipe infernal Mefistófeles (Andreas Teuber). El diablo le concederá a Fausto todos sus deseos, inclusive el amor de Elena de Troya (Elizabeth Taylor), y Fausto, a cambio, le venderá su cuerpo y su alma cuando hayan pasado 24 años. Pero el tiempo de Fausto pasa de zanjar su deuda surge el arrepentimiento por su inconsciente pacto.
-El fantasma del paraíso (1974): Es una película musical dirigida por el director estadounidense Brian De Palma con clara inspiración en los mitos de Fausto, El fantasma de la Ópera y El retrato de Dorian Gray. El Fantasma del Paraíso narra la historia de Winslow Leach (William Finley), un compositor cuya obra es robada por Swan (Paul Williams), un poderoso magnate de la música que planea inaugurar con ella su teatro El Paraíso. Winslow, a quien las maquinaciones de Swan han terminado metiendo en la cárcel, escapa; sin embargo, su rostro queda desfigurado en un accidente. Clamando venganza, se cuela en El Paraíso, con la firme intención de sabotear la producción de Swan.
-Pactar con el diablo (1997): Kevin Lomax es un joven y brillante abogado que nunca ha perdido un caso. Vive en Florida y parece feliz con su esposa Mary Ann. Un día, recibe la visita de un abogado de Nueva York que representa a un poderoso bufete que tiene la intención de contratarlo. Al frente de la prestigiosa empresa se encuentra John Milton, un hombre mundano, brillante y carismático, que alberga planes muy oscuros con respecto a Lomax. El director de la película fue Taylor Hackford. El film está lleno de simbología respecto a la lucha entre el bien y el mal. Sobre todo la responsabilidad del hombre al momento de elegir qué camino tomar, decisión que deberá tomar el protagonista al final de la película. En el monólogo final, Milton le demuestra a Lomax que todo ha sucedido por su propia elección, incluso le hace recordar que él mismo le mostró el camino del bien pero que prefirió seguir el de su propio egoísmo.
-Fausto, El amor de los condenados (2000): Es una película de terror española dirigida por Brian Yuzna. Fue estrenada en el Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges. Su guion fue adaptado por David Quinn y Miguel Tejada-Flores a partir del cómic con el mismo nombre realizado por Tim Vigil y David Quinn. La película ganó el premio de mejor efectos especiales en el 2000 en el Festival Internacional de cine de Cataluña, España.
-Fausto 5.0 (2001): Reflexión sobre el mito de Fausto. Supuso el debut cinematográfico del grupo teatral “La fura dels baus”, un prestigioso grupo catalán que se caracteriza por sus insólitas propuestas y sus anticonvencionales atmósferas y estéticas. En una convención médica, el doctor Fausto (Miguel Ángel Solá) se encuentra con un antiguo paciente llamado Santos (Eduard Fernández). Este guiará a Fausto en un viaje alucinante en el que los deseos de Fausto son órdenes para Santos. El paciente es un ser grosero, malvado y seductor. Es por ello que tendrá que luchar para que sus propios deseos no se vuelvan en su contra en una ciudad futurista y caótica...
-Ghost Rider (2007): Película escrita y dirigida por Mark Steven Johnson. Su referente principal es el personaje del mismo nombre que apareció en los Cómics de Marvel Johnny Blaze. Blaze hizo un trato con el diablo para proteger a los que más quería: su padre y su novia de la juventud, Roxanne. Ahora, el diablo ha venido a cobrar su deuda. De día, Johnny es un motero acróbata temerario... pero de noche, en presencia del diablo, se convierte en Ghost Rider, un cazarrecompensas de demonios deshonestos. Obligado a hacer la voluntad del diablo, Johnny está decidido a enfrentarse a su destino y utilizar su maldición y sus poderes para defender al inocente.
-Fausto (2011): Producción rusa dirigida por Alexander Sokurov basada en las adaptaciones literarias del mito de Fausto por parte de Goethe y Thomas Mann. Fausto es un sabio y honrado personaje que pretende salvar a su pueblo de una peste y al no lograrlo, el diablo (Mefisto), le ofrece un trato por el que tendrá que pagar un alto precio.

Fausto conserva hoy en día todo su vigor simbólico: la ambición como condición humana sin medir las consecuencias que pueda acarrear.

“Por eso, pórtate bien y sé ejemplar; haz oír a la fantasía con todos sus coros, a la razón, al entendimiento, a la sensibilidad, a la pasión; pero, eso sí, cuídate de la locura”. (Goethe)

lunes, 21 de enero de 2019

Lo que esconde la gran Bohemian Rhapsody




¿Por qué "Bohemian Rhapsody"?
La rapsodia es una de las formas más antiguas de poesía y, quizá, el ejemplo más conocido sean las distintas partes de la Ilíada de Homero, a las que a veces se llama capítulos o cantos pero que, estrictamente, son rapsodias.
La referencia a Homero puede parecer lejana, pero no lo es, pues la Ilíada sentó las bases de cierta forma de la poesía occidental que perduró durante siglos. Las características fundamentales de una rapsodia son:
· Es narrativa (es decir, cuenta algo).
· Refiere hechos asociados con héroes, guerras, hazañas, etcétera.
· Es la forma poética fundacional de la poesía épica.
Si esta fuera la primera vez que escuchamos la canción de Queen, el título ya nos anunciaría algo: que vamos a conocer la historia de un héroe, quizá en una batalla de vida o muerte.

La canción tiene un profundo carácter esotérico. Su tema es, en cierto modo, el mismo que el de Fausto: la lucha entre el Bien y el Mal por el alma de un hombre. A este personaje lo conocemos sobre todo por la obra de teatro que J. W. Goethe escribió en 1808, pero en realidad se trata de una de las leyendas más importantes dentro de la cultura europea, que al parecer se originó en ciertos eruditos medievales y renacentistas cuyo amplio conocimiento resultó sospechoso para la sociedad de la época.
Las primeras alusiones a un personaje de este tipo se remontan al siglo XIII, y ya entonces se hablaba de un hombre de tal ciencia y conocimiento que se sospechaba que había hecho un pacto con el Diablo para cambiar su alma por el saber del mundo. Recordemos que la Edad Media fue particularmente reacia a la investigación que hoy llamamos científica y, por otro lado, que todo conocimiento fuera del campo de la religión solía verse con recelo, pese lo cual disciplinas como la alquimia o la anatomía salieron avante.
En cuanto al adjetivo "bohemia", éste alude a la región de Europa Central que existió desde la Edad Media y hasta la disolución del Imperio austrohúngaro, a inicios del siglo XX. ¿Pero por qué justamente "Bohemia"?
Bohemia fue una región conocida por sus alquimistas, probablemente la misma donde vivió el "Doctor Fausto" que dio lugar a la leyenda. En Bohemia, por ejemplo, reinó Rodolfo II, el emperador melancólico aficionado a la alquimia y la astrología.
Por otro lado, no puede descartarse que al momento de darle un título a la canción, Freddie Mercury tuviera en mente también las Rapsodias húngaras de Franz Lizst, una serie de composiciones de las cuales la "Rapsodia húngara No. 2" es particularmente conocida (ha sido interpretada incluso por Bugs Bunny y Tom y Jerry). Tanto en "Bohemian Rhapsody" como en la "Rapsodia húngara No. 2" se retoman temas populares en la estructura musical y, formalmente, comienzan de manera tranquila, calmada, para después pasar a un ritmo más bien desaforado y frenético.

La estructura y el contenido
"Bohemian Rhapsody" está compuesta a manera de cuadros o escenas. Como dijimos anteriormente, se trata de una canción narrativa, es decir, que nos cuenta algo; sin embargo, en este caso hay una diferenciación clara de los "episodios" de esa historia, los cuales se distinguen tanto a nivel textual como musical.
En el primer episodio una voz (el "yo poético" o "yo lírico" del que se habla en el análisis literario) se presenta y comienza a contar su historia. Al menos eso suponemos, porque se trata de un inicio in media res, es decir, de súbito y de lleno en las circunstancias del protagonista, de quien nada sabemos pero, sin que esto importe, ya lo estamos escuchando. "¿Esta es la vida real? ¿Sólo es una fantasía?" y "Soy sólo un pobre muchacho, sin necesidad de simpatía" son algunas de las cosas que dice esa voz.
Tanto por el inicio abrupto como por el tipo de preguntas y afirmaciones que hace quien canta, los primeros versos de "Bohemian Rhapsody" recuerdan parcialmente a El guardián entre el centeno de J. D. Salinger (1951) y El extranjero de Albert Camus, dos novelas narradas en primera persona cuyos protagonistas tienen una fuerte individualidad. En especial, la novela de Camus ha sido asociada con la canción de Queen, porque ambas comparten un mismo problema existencial: quien narra la historia confiesa haber asesinado a un hombre.
Con todo, en "Bohemian Rhapsody" existe una preocupación moral auténtica. El muchacho que canta sabe que su acto tendrá consecuencias pero además de que no sabe cuáles serán, tampoco quiere enfrentarlas; sabe que tendrá que "dejar a todos y enfrentar la verdad", pero también dice no querer morir.
En ese punto la canción pasa a otro cuadro. Luego de un solo de guitarra con ciertos aires melancólicos (posiblemente símbolo del llanto o el duelo ante la muerte simbólica de quien canta), la música deja la balada que hasta ese momento había sostenido y cambia radicalmente a un ritmo frenético.
"Veo la pequeña silueta de un hombre", dice el muchacho que cuenta su historia.
Esa estrofa de la canción en especial es una especie de "introducción" a un mundo poblado de demonios, el cual tradicionalmente se ha creído qué está gobernado por la confusión y el sinsentido.
Las palabras Scaramouch, fandango, Gallileo, Figaro y magnifico, aunque tienen un significado, en el contexto de este fragmento están más bien sólo por su valor fonético, con lo cual se logra una aliteración que busca transmitir la atmósfera caótica de los antros infernales.
Sin que esté necesariamente relacionado, este recurso fue utilizado nada más y nada menos que por Dante Alighieri, acaso el primer poeta a quien debemos una visita imaginaria al infierno cristiano. "Pape Satàn, pape Satàn aleppe", escribió Dante al inicio del Canto VII del Inferno, tres palabras que han desvelado a lingüistas, historiadores y profesores durante siglos, pues nadie sabe bien a bien de dónde sacó Dante dicha expresión, qué quiso decir con ella, si evoca un idioma en particular o si es pura palabrería sin significado saliendo de la boca del demonio que la pronuncia (como podría esperarse de una entidad carente de entendimiento y buen juicio).
El protagonista de "Bohemian Rhapsody", entonces, ha ido a parar al infierno o un lugar muy parecido, suponemos que por causa de la muerte que perpetró. En la siguiente escena, aunque lleva todavía la voz cantante, de pronto la comparte con un coro que, literalmente, intenta arrebatársela. Musicalmente, la voz del protagonista y la del coro se alternan, pero no dulcemente, sino en un intercambio en donde una está a punto de encimarse a la otra. Y no por casualidad, pues lo que cantan es nada menos que el destino del alma del protagonista.
"Me dejarán ir", dice el protagonista, pero el coro responde de inmediato: "¡No! ¡No te dejaremos ir!", frente a lo cual se alza otro concierto de voces que defiende al muchacho para decir: "Déjenlo ir". Entre uno y otro momento se escucha la expresión "Bismillah", que quiere decir "en nombre de Dios" en árabe (¿otra alusión a El extranjero de Camus?).
Esta escena termina ambiguamente diciendo que Belcebú ha puesto un demonio junto al protagonista, no se sabe si como una especie de condena de compañía o como un vigilante que le impida salir del infierno. La alusión a Belcebú, uno de los nombres del Mal en el imaginario judeocristiano (la palabra hebrea ha sido traducida como "el señor de las moscas"), confirma que el muchacho está siendo juzgado por el demonio.

La escena final de "Bohemian Rhapsody" es una coda, palabra italiana de amplio uso en música y poesía para nombrar la parte final de una pieza (coda proviene del latín cauda, que quiere decir "cola"). La voz cantante regresa a la calma con que todo inició, pero de otra manera: si al principio parecía confundida, preocupada, ahora su mensaje es más certero, pero también más fatalista:
En realidad nada importa.
Cualquiera puede ver.
Nada importa para mí
Y de cualquier modo el viento sopla.

En combinación con los versos anteriores, la línea final de "Bohemian Rhapsody" tiene un cariz entre trágico y estoico, decididamente humano, como si el muchacho finalmente hubiera entendido que no importa qué preocupaciones le aquejen, qué sufrimientos atraviese o qué penas hagan que su corazón se parta, el mundo y la vida de todos modos continuarán su propia marcha. La alusión al viento, por cierto, recuerda otro verso célebre, el de Paul Valéry en El cementerio marino (que hace unos años sirvió de título a la última película dirigida por Hayao Miyazaki):
Le vent se lève... ! Il faut tenter de vivre !
(¡El viento se levanta! ¡Es necesario intentar vivir!)

Balada, Rock, ópera... ¡y todo en una misma canción!
¿La clave del éxito? Que es única.


Fuentes:
https://www.google.com/amp/s/pijamasurf.com/amp/2018/08/las_claves_para_entender_bohemian_rhapsody_la_cancion_mas_famosa_de_queen/

lunes, 31 de diciembre de 2018

El año que aprendí



Este año me perdí, me perdí en medio de un gran vacío, y en vez de caer, seguí ahí, flotando, en un espacio en blanco e infinito, tan inmenso que no parecía haber nada hasta que de pronto la vi, una puerta que se abría, otra se había cerrado con ruido, pero en vez de sentirme fuera me encontré dentro de algo nuevo, y un pensamiento se formó ante mí como un hechizo de magia, salían chispas doradas y humo de colores que se elevaba culebreando hasta un cielo lleno de estrellas, colmado de deseos. Los colores me hicieron respirar aliviada, feliz y tranquila, eran vivos, brillantes y tan intensos que no parecían de este mundo. Había sido gris, un poco azul, pero de pronto era rojo, rosa, naranja… ¡verde! Los toqué con mis dedos, se hicieron reales, fueron mis talismanes, tuve algunas visiones pero no del futuro, era mi pasado, era mi paso por este año raro que me ha dejado varios sabores en el paladar a los que habría que inventarles un nombre. Me he sentido frágil pero el tiempo me ha enseñado cosas nuevas, me ha puesto a prueba y seguirá poniéndome, es la lección que me deja el 2018, aún sigo siendo una alumna, tengo mucho, mucho que aprender, lo digo con la humildad del que cae y se tiene que levantar, pero seguiré caminando, envolviéndome de colores, buscando un rumbo, haciendo mi camino, sintiéndome más bohemia, mas errante, mas trotamundi que nunca…
Tengo ganas de seguir cuidando a mi pequeño planeta, de seguir dejando mis huellas, de esparcir mis letras, de regar con risas y amor  a los que me rodean, te invito a ti a que me acompañes, ¿tomas mi mano?, ¡viajaremos lejos!


¡¡¡2019 AL VOY!!!

Música: Lindsey Stirling - Take Flight

domingo, 16 de diciembre de 2018

¿Qué es lo que más te gusta de la Navidad?


¿Qué es lo más bonito de la Navidad? Para muchos y muchas la unión familiar, la celebración, las luces con la que se visten las ciudades, ese aire que destila la atmósfera navideña a galletas de canela y acebo aromáticos. La perspectiva de los regalos, la ilusión de despertar sonrisas en los más pequeños, ¡y en los más grandes!, reír cantando villancicos, pasarse con la sidra y el champán, robar un bombón de más, guardarse un polvorón, hacerle un agujero al cinturón. Y que en cada rincón haya algo que consiga hacerte sentir especial. ¿Qué es?, ¿el sonido de la alegría? Es un eco que rebota dentro de ti y sale hacia afuera como una explosión de color.

Si esto te está pasando es que estás infectado con el espíritu de la Navidad, no es peligroso, hay algunas contraindicaciones leves que el tiempo terminará curando, en cuánto la purpurina dorada se vaya perdiendo en el viento todo volverá a su ser, por eso no hay que temer. Mientras dure el virus es mejor llevar la "enfermedad" de la mejor manera posible, sí el cuerpo te pide que hornees pasta de jengibre debes hacerlo, sí quiere que te aprovisiones de turrones de todas clases hazlo también, si tienes el impulso de rociar con nieve falsa el abeto artificial de tu salón no te cortes tampoco, lo mismo con poner a Santa Claus por todas partes, ¡déjate llevar! que estamos en Navidad y hay que celebrarlo.




A propósito, ¿qué es lo que más te gusta de la Navidad? ¿Lo compartes conmigo y los bohemios?

https://open.spotify.com/user/spotify/playlist/37i9dQZF1DX0Yxoavh5qJV?si=uEW9EWJoT3-GQez3AaOIuQ
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