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domingo, 22 de octubre de 2017

El Necronomicón, el libro de los muertos

El escritor estadounidense Howard Lovecraft escribió varias docenas de libros, en varios de ellos había una constante referencia al “Necronomicón”. Según se relata, esta obra contenía formulas mágicas y rituales para invocar tanto a monstruos como a demonios, haciendo de éste un material poderoso y quizá el más peligroso conocido por la humanidad.
Durante años muchos lectores han buscado una copia del misterioso libro del que el autor  se aseguró de motivar brindando diferentes pistas… que sólo conducían a un callejón sin salida porque el libro siempre fue una invención.



De todos los libros mágicos del mundo, pocos son tan famosos (o infames) como el Necronomicón, el libro de los muertos.

Se trata de una recopilación de conjuros y rituales antiguos que según el mito traen la locura o la muerte a la persona que trata de ponerlos en práctica. Sin embargo el Necronomicón no es un libro real. Se lo inventó de cabo a rabo (título, autor y origen incluidos) el escritor de novelas de terror H. P. Lovecraft. La primera mención que existe del libro data de 1922, en el cuento corto “El sabueso”. Un año antes, Lovecraft había colado el nombre del supuesto autor del libro, un árabe llamado Abdul Alhazred en el cuento “La ciudad sin nombre”. La idea de un tomo mágico capaz de invocar a dioses oscuros resultó tan atractiva que hasta el propio Lovecraft recibió muchas cartas en vida interesándose por el libro. El escritor siempre negó que el volumen fuera real y explicó en varias cartas que hasta el título también es una invención suya. Sus palabras:
››En relación a los libros terribles y prohibidos, me fuerzan a decir que la mayoría de ellos son puramente imaginarios. Nunca existió ningún Abdul Alhazred ni el propio Necronomicón, porque inventé esos nombres yo mismo. Luwdig Prinn y su grimorio De Vermis Mysteriis fue ideado por Robert Bloch, mientras que el Libro de Eibon es una invención de Clark Ashton Smith. Robert E. Howard debe responder del personaje de Friedrich von Junzt y su Unaussprechlichen Kulten.... ‹‹


El problema del Necronomicón es que Lovecraft se tomó muy en serio el trabajo de crear una historia verosímil alrededor del libro. Para empeorar las cosas, mezcló esa historia con algunos detalles reales hasta el punto de que muchos siguen convencidos de que es un libro real. Entre los datos inventados por Lovecraft encontramos los siguientes:
·         El Necronomicón fue escrito en el año 730 por un poeta y demonólogo árabe nacido en Yemen llamado Adbul Alhazred. Se trata de un personaje ficticio cuyo nombre procede de un pseudónimo que el propio Lovecraft usó en su juventud tras leer “Las Mil y una Noches” (Se trata de una contracción de Abdul All Has Read, el que lo ha leído todo).
·         Alhazred tituló el libro en árabe Kitab Al-Azif (en árabe: El rumor de los insectos por la noche, sonido que el folclore árabe atribuye a demonios como los djins y gules que ya se mencionan en “Las Mil y una Noches”).
·         Alhazred murió en el año 738, despedazado y devorado a pleno día por una entidad invisible en un mercado de Damasco. Parte del libro lo compiló otro erudito iraní llamado Ibn Khallikan. Este último sí es un personaje real.
·         El necronomicón lo tradujo al griego bizantino un monje llamado Theodorus Philetas (ficticio), que fue el que le dio su título actual. Las versiones en árabe y griego se han perdido. Las actuales proceden de una traducción al latín realizada en el siglo XIII por un padre dominico llamado Olaius Wormius. El problema es que sí hay un personaje real con este nombre. Se trata de un médico y anticuario danés del siglo XVI.
·         Pese a que la iglesia católica prohibió el libro, editores españoles y alemanes realizaron un puñado de copias en el siglo XVII. En la actualidad se conservan cuatro copias: una en la biblioteca Widener de la Universidad de Harvard, dentro de una caja fuerte; una copia del siglo XV, en la Biblioteca Nacional de París; otra en la Universidad de Miskatonic en Arkham (Esa universidad no existe) y otra en la Universidad de Buenos Aires.

Todos los datos expuestos hasta ahora, aunque contienen referencias a algunos personajes o instituciones reales, son completamente ficticios e inventados por Lovecraft. El problema es que el Necronomicón y la propia obra de Lovecraft son tan fascinantes que desde entonces muchas otras personas se han dedicado a engordar la bola de mentiras alrededor del supuesto libro. Se dice, por ejemplo, que está encuadernado en piel humana, aunque Lovecraft nunca llegó a describir su apariencia. Hasta se han llegado a subastar copias supuestamente confeccionadas en el Siglo XVII que no eran más que estafas para incautos.
En las universidades donde Lovecraft escribió que se conservan copias del libro han aparecido fichas muy detalladas del mismo (que figura como no disponible). Son obra de bromistas, pero legitiman la ficción de Lovecraft hasta hacerla difícilmente distinguible de la realidad. Se dice que hasta el mismísimo Jorge Luis Borges creó una ficha del Necronomicón en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires. No es el único caso. Hay muchas otras universidades y bibliotecas del mundo en las que pueden leerse fichas del libro, aunque el volumen en sí nunca está disponible.
En 1973, la editorial Owlswick Press publicó una supuesta edición limitada del Necronoimicón basada en unos manuscritos supuestamente encontrados en oriente medio por el escritor de ciencia ficción L. Sprague de Camp. La obra está escrita en un dialecto inventado del árabe llamado Duriac.
En esa misma década apareció una versión del Necronomicón escrita por alguien que se hacía llamar simplemente Simon. Se basa muy libremente en las descripciones de Lovecraft unidas a la mitología Sumeria. Detrás del libro está el escritor sobre ocultismo Peter Levenda.
En 1978 se publicó otra versión supuestamente obtenida tras descifrar mediante un superordenador un texto oculto en una obra de John Dee, un científico y ocultista real que sirvió como consejero a la reina Isabel I de Inglaterra y que frecuentemente se le asocia como uno de los traductores del Necronomicón. Hasta se ha llegado a decir que el Códice Voynich es, en realidad, un Necronomicón disfrazado.


A día de hoy, encontrar una copia del Necronomicón es fácil. Solo tienes que acercarte a tu librería favorita o buscar en Internet. Lo que ya no te podemos garantizar es que sea el auténtico, ni que los rituales que describe vayan a ayudarte a algo más que a pasar un rato escalofriante jugando a la magia negra con tus amigos.


Fuentes:

viernes, 20 de noviembre de 2015

El tesoro de la isla encubierta


El famoso mapa de Piri Reis que, en la anterior novela de la autora, El envío turco, había sido robado de un museo de Estambul y ocultado posteriormente en la isla de Tenerife, es ahora recuperado por un mafioso brasileño. Con el mapa en su poder, el capo Don Fabio organizará una expedición con el fin de encontrar un fabuloso tesoro que se encontraría en una mítica isla canaria, posiblemente sumergida en la actualidad. El capitán Perdoma, hábil investigador de la Guardia civil de Santa Cruz de Tenerife, que se encuentra de vacaciones en la isla de El Hierro, observará ciertas actividades sospechosas, que una vez confirmadas le harán ponerse en acción para desbaratar los planes de Don Fabio.

- La isla de San Borondón es una leyenda popular de las Islas Canarias (España) sobre una isla que aparece y desaparece desde hace varios siglos, con origen en el periplo legendario de San Brandán de Clonfert («San Borondón»)-

“EL MISTERIO DE LA ISLA ENCUBIERTA”
Pilar Escalona

Hace unos años hablé de “El envío turco” la primera parte de este libro. Ahora tengo el gusto de continuar con “El tesoro de la isla encubierta”, el desenlace, un libro que nuevamente llegó a mí en forma de regalo a través de su autora.
Lo abrí con impaciencia, sabía que me haría viajar y me preguntaba hacía dónde me conduciría esta vez su lectura.
La primera parte me llevó por muchos y exóticos lugares como Capadocia, Estambul o Brasil. En esta ocasión el viaje fue algo más lejos, en el tiempo, al pasado, dónde partí con Brandan y otros monjes evangelizadores en un barco lleno de tesoros en la aventura que les llevaría a toparse de casualidad con la isla encubierta. Es el siglo VI d.C. y van a cruzar mares y océanos que escapan a sus conocimientos. Lamentablemente otros saben de la existencia del botín y van tras ellos. Varios navíos bárbaros quieren apoderarse del tesoro de los monjes. Los asediados evangelizadores pronto divisan tierra. Se trata de un montículo incierto que surge del mar envuelto por la bruma…  La tierra se mueve como si tuviera vida propia y no parece seguro desembarcar en dicho lugar, pero hay que poner a salvo el tesoro, así que bajan a tierra para esconderlo rápidamente mientras el mar a su alrededor burbujea y levanta espirales de espuma.
Algo pasa en la isla encantada, que explota y se hunde en el mar, tragándose el tesoro.
A salvo en su barco los que han sobrevivido ven como la isla desaparece. Testigo de aquel mágico cataclismo es un hombre sabio llamado Catâl Katçar que va a bordo del barco vándalo, un hombre de ciencia, cuyos hechos sobrenaturales escapan a su razón. Transcurren unos pocos años y la leyenda crece en torno a la isla misteriosa, a veces pez, a veces ballena, real, imaginada, siempre misteriosa.
Sabio y monje se reencontrarán para hacer un juramento sagrado que durará nueve siglos. Como una especie de profecía auguran que la isla sumergida se elevará del lecho oceánico, y que otros, con mentes más avanzadas y medios más evolucionados, encontraran sus tesoros. Será este hombre, Catâl Katçar, quien custodie el mapa que Brandan elaboró durante su viaje, un documento que pasará de generación en generación hasta que sea oportuno dar a conocer su contenido.
El pergamino acabará en otras manos, exactamente en las de Piri Reis, el cartógrafo más famoso coetáneo de un extraño navegante de nombre Cristóbal Colón. El mapa del monje inspirará a Piri a dibujar el mundo igual que le inspiraría la llegada de Colón a las Américas. Tiempo después el célebre mapa de Piri Reis sirve como obsequio al sultán de Estambul, en donde permanecerá hasta el 2012, año en el que será robado y llevado a Tenerife por un esbirro de Don Fabio, un mafioso brasileño, obsesionado con la localización de la isla encubierta y el destino de sus fabulosos tesoros.

Me gustó comprobar que de alguna manera la escritura de Pilar Escalona sigue sabiendo a mojo dulce. Prosa limpia, bien estructurada, dividida en múltiples capítulos en la novela aparecen los personajes que más nos gustaron de la primera parte, como Pilita y Pedro, y el decidido capitán Perdoma. Condensado en 402 páginas hay algo de historia, ficción, destinos y gastronomía canaria, aparte de una buena dosis de acción.
Los flecos sueltos de “El envío turco” son segados en esta entrega, los interrogantes resueltos. La historia se enriquece con esos viajes al pasado y al futuro. Y al final la autora sólo deja una pequeña puerta abierta a la especulación, un toque que me pareció muy acertado pero que obviamente no te voy a desvelar.
Me gustó esa mezcla entre personajes reales y ficticios. Me gustaron las localizaciones, en especial que Pilar aprovechara la erupción submarina de El Hierro cerca de La Restinga y la usara en su novela. Me gustó ese sabor canario, con Santa Cruz en Carnaval. Me gustó que en esta ocasión la acción se hace más intrépida, pero sobre todo agradecí la chispita de humor que aporta la entrañable pareja de Pilita y Pedro, y sobre todo la perspicacia de Pilita, con su intervención clave para la resolución del caso. Otra cosa que disfruté y mucho fue el juego que da la leyenda de la isla errante, la octava isla canaria, que algunos dicen que existe y otros que no, pero que siempre formará parte del imaginario popular de los canarios.
Dicho queda, si quieres disfrutar de una novela entretenida, y quieres enterarte del destino del tesoro de la isla encubierta tendrás que leer este libro, seguro que no lo lamentarás.

“En esto, el islote emergió en medio de una atronadora explosión, lanzó intensas y ardientes nubes de vapor, formó humaredas monstruosas que nublaron la vista y quemaron los ojos de quienes las contemplaron. Ascendió en la cresta de olas descomunales coronadas por cientos de metros de espuma entre vapores y nubes, entre el fuego y el aire, en una mar embravecida. El islote saltó en pedazos por la presión del vapor; una inmensa avalancha de agua se precipitó al centro volcánico de la isla.”  


¡Feliz lectura!

miércoles, 23 de abril de 2014

Flanagan

Nuestro protagonista es Juan Anguera, alias Flanagan, Johny Flanagan, un adolescente que ha montado una agencia de detectives en el almacén del bar de sus padres.
Vive en un barrio periférico de Barcelona, depauperado y algo peligroso. Según Flanagan sus padres tienen más vocación de camareros que de padres y eso le deja bastante libertad de movimientos. Su hermana Pili, que asume voluntariamente el papel de secretaria de la agencia, le ayuda en sus investigaciones.
Anguera tiene tendencia a enamoriscarse de las chicas que se cruzan en su camino: Clara Longo, Carmen, Nines...
Su mejor amigo es Ramón Trallero, alias Charche, Charcheneguer.
Con el pelo revuelto, se viste habitualmente con chándal y lleva zapatillas baratas (sus amigos suelen decir que más que vestirse, se tapa). A medida que crece se va refinando un poco y hasta se peina.
Empezó realizando pequeñas investigaciones para conseguir algo de pasta con que pagarse los caprichos que sus padres no le podían dar. Ahora, armado con un magnetófono, una cámara de fotos y con un Magnum (bueno, en realidad es un gran tirachinas metálico), elabora dossiers sobre las chicas y chicos más deseados del colegio y resuelve los casos que le encargan sus amigos y compañeros, desde encontrar perros desaparecidos hasta investigar hermanos problemáticos, pasando por recuperar bebés robados. A veces colabora con la policía o detectives privados para resolver casos de mayor envergadura.



Su primera aventura se desarrolla en el año 1986, Flanagan tiene 13 años y estudia 8º de EGB. Punkies y heavies, tecnos y breaks se reparten el barrio. Litronas, jeringuillas y navajas decoran el paisaje de fondo. Tocadiscos, cassetes y walkmans emiten la música de Hombres G y Billy Ocean.
En 2006 han pasado 20 años, pero Flanagan sólo ha crecido cinco, ahora tiene cámara digital, prismáticos de visión nocturna, móvil, ordenador e internet. La música de Lenny Kravitz suena en los equipos estéreo de los amigos pijos de Nines.

LOS AUTORES:

Andreu Martín (1949) comenzó a escribir guiones de tebeos desde muy joven, continuando esta labor en las editoriales Bruguera y Grijalbo tras licenciarse en Psicología en 1971. A lo largo de su carrera, además de guiones para tebeos, ha escrito teatro, guiones de televisión y cine, ha trabajado como director cinematográfico y ha colaborado en numerosos periódicos y revistas como por ejemplo Destino, Cambio 16 y El Jueves entre otras. Es bien conocido por su personaje Flanagan, en sus publicaciones de novelas policiacas juveniles escritas en colaboración con Jaime Ribera.
Es autor de novelas policiacas para jóvenes y adultos.
En 2001 obtuvo el premio La sonrisa vertical con Espera, ponte así y en 2002 fue el ganador del XXXIV Premio Ateneo de Sevilla por su novela Bellísimas personas.
Jaume Ribera (1953) Escritor y guionista comenzó su carrera realizando cómics para Bruguera. Tras realizar multitud de colaboraciones en revistas y tebeos, comenzó a trabajar con Andreu Martín en la serie de novelas juveniles protagonizadas por el detective Flanagan
Ribera ha ganado premios como el Nacional de Literatura Juvenil o el Columna Jove.

Los autores concibieron la serie de Flanagan durante una comida en el restaurante Esterri de Barcelona. Conversaban sobre las novelas policiacas y de aventuras de su juventud con protagonistas adolescentes y preguntándose que echaban de menos en estos libros comenzaron a escribir el guión de "No pidas sardinas fuera de temporada".

TÍTULOS DE LA COLECCIÓN:



-No pidas sardina fuera de temporada ((No demanis llobarro fora de temporada, 1987): Juan Anguera (alias Flanagan) es un detective privado. Muy privado. Privado, por ejemplo, de la libertad de movimientos de sus colegas adultos. ¿Tuvo Philip Marlowe alguna vez que retrasar la detención de un criminal porque tenía un examen? ¿Le ordenaba la madre de Sam Spade a su hijo, cuando éste estaba con un cliente, que se lavara las manos? Todo esto y más cosas le pasan a Flanagan.

-Todos los detectives se llaman Flanagan (Tots els detectius es diuen Flanagan, 1991): No se puede ser detective y llevar una vida tranquila. Si no, que se lo pregunten a Flanagan. El pinchos del instituto lo quiere obligar a conseguir fotos interesantes de una chica muy atractiva. Una compañera intenta robar para poder contratarlo... Muy pronto Flanagan se encontrará buscando un bebé desaparecido y enfrentándose a una red de delincuentes por un camino que va desde los peores barrios a las zonas más lujosas de Barcelona. Compañeras de viaje: la morenaza Carmen y la sofisticada y riquísima Nines. Las dos le gustan y escoger no es fácil... Todo junto, una serie de conflictos que le harán perder la tranquilidad, pero no el sentido del humor.

-No te laves las manos, Flanagan (No te'n rentis les mans, Flanagan, 1993): Hay ciertas bolsas de basura que contienen cosas realmente interesantes y Sibila, adivina que lee las manos y Flanagan lo saben. ¿Y recordáis a Carmen, la antigua novieta de Flanagan? Ahora le pide ayuda para un amigo suyo gitano que se ha liado en una historia de asesinato... y esta vez, Flanagan no se lava las manos.

-Flanagan de luxe (Flanagan de Luxe, 1994): Vuelve Nines, ¿la recordáis? Y más bella que nunca. Y dice "Flanagan, tienes que hacerme un favor" y Flanagan, claro, ¿qué tiene que hacer? Y ya volvemos: peligros en abundancia y carreras desesperadas. Una pareja de traficantes de drogas de diseño, una pareja de guardias civiles enfadadísimos, un grupo de pijos sin escrúpulos. Y Flanagan en una moto sin saber conducir (¡no lo probéis nunca!), y en velero sin saber cómo funciona... ¡y suerte que sabia nadar! Suerte, porque si no, no lo explica. En ésta aventura, os encontraréis a Flanagan en el peor momento de su vida. Garantizado: ¡es un Flanagan de luxe!

-Alfagann es Flanagan  (Alfagann és Flanagan, 1996): Son los Cuerpos diez: Blanca, Nieves y Vanesa. Un día, Nieves desaparece y su padre le pide a Flanagan que la busque. ¿Pero qué se esconde tras la desaparición? Enfrentado con la enérgica Blanca, asediado por la histérica Vanesa, entorpecido por un grupo de pequeñajos, perseguido por un Charcheneguer decidido a convertirse en su mejor amigo (aunque sea a mano armada) y asustado al descubrir cosas que tal vez hubiera preferido no saber nunca, a Flanagan sólo le faltaba que su propio padre le encargara otro caso.

-Flanagan Blues Band  (Flanagan Blues Band, 1997): Un detective profesional que le ofrece trabajo a Flanagan, una chica misteriosa que va de femme fatale, un asesinato terrible e incomprensible, que es como un eco en el presente de una historia espantosa que conmovió al barrio hace ya un montón de años... Y aún hay mucho más: Flanagan obligado a actuar con su incompetente Flanagan Blues Band delante del público más bestia de toda la historia del rock and roll.

-Flanagan 007  (Flanagan 007, 1998):  Aquel martes, primer día de clase después de la Semana Santa, no fui al colegio. Ni el miércoles, ni el jueves, ni el viernes. Estaba demasiado ocupado, salvando la vida de mi hermana. Pili se había enamorado y de rebote había decidido colaborar en una ONG. Hasta aquí todo coser y cantar. Después, Pili secuestrada, yo de agente secreto hacia Madrid a rescatar mí querida hermanita, y por el medio una fantástica pelirroja que huye de su familia.

-Flanagan, sólo Flanagan (Només Flanagan, 2000): Flanagan ha cometido un error: enfrentarse a Mateo Mas, compañero de clase, rebelde sin causa conocida, delincuente precoz y feroz decidido a quemar su vida como antes. Los compañeros de clase tiemblan de emoción imaginando la próxima pelea. Flanagan sabe que tiene las de perder. Pero al mismo tiempo, no puede evitar sentirse intrigado por las razones suicidas de Mateo...

-Los vampiros no creen en Flanagans  (Els vampirs no creuen en Flanagans, 2002): ¿Vampiros? ¡Venga ya! Flanagan no cree en vampiros. Por lo menos, cuando luce el sol y los pájaros cantan en los árboles. Pero... ¿de noche, solo en un castillo en ruinas, en un condado famoso por su cosecha de cadáveres desangrados? Añadid a esto una serie de crímenes desconcertantes, un pijo que le quiere quitar la novia, un bisnieto de vampiros, un chatero misterioso y un cursillo acelerado de esquí y entenderéis por qué, ésta vez, Flanagan necesitará mucho ingenio para salirse.

-El diario rojo de Flanagan (El diari vermell del Flanagan, 2004): Éste diario existe gracias a Carlota, una amiga que conocí en el metro. Me dijo: "¿Qué te parece si ponemos nuestras experiencias sexuales por escrito en un diario?". En aquel momento, yo no habría podido imaginar que aquella idea diera para tantas y tantas reflexiones. Éste no es un libro en el que se diga lo que tenéis que hacer, ¡Dios me libre! Éste es un libro que os invita a pensar en ello.

-Yo tampoco me llamo Flanagan  (Jo tampoc em dic Flanagan, 2005): Han llegado las vacaciones, las clases se han acabado y tanto Flanagan como Nines tienen ganas de descansar y preparar la noche de San Juan. Pero una visita inesperada del detective Oriol Lahoz acompañada de un encargo para encontrar a un niño magrebí desaparecido y el padre de Flanagan presionando para que lo ayude en el bar harán que el principio de las vacaciones sea todo lo contrario de lo que se imaginaba. Charcheneguer pidiendo ayuda porque se ha metido en un buen lío, la relación con Nines que parece que cuelga de un hilo, los pijos que no le dejan en paz y unas joyas robadas vuelven a poner a prueba al joven detective.

-Mucho morro, Flanagan, 2006 - Inédita en papel, disponible on-line. Sobre como fueron los inicios de Flanagan tal y como le conocimos, vendedor de versos y algo atracado con el dinero.

-Flanagan Flashback (Flanagan Flashback, 2009): En esta nueva entrega, laten todas las constantes que deberían hacer de Flanagan lectura imprescindible. El joven investigador busca al culpable de un asesinato, y con cada pista se sumerge en una trepidante aventura que coloca en una encrucijada su vida sentimental, familiar y profesional.

Para mí no existe saga de libros juvenil mas divertida que esta. En mi adolescencia Andreu Martin y Jaume Ribera me despertaron el amor a la lectura enganchándome al buen humor de sus letras.  A día de hoy todavía repaso los libros que tengo en mi estantería y los ojeo un poquito sólo para soltar alguna que otra carcajada. Y es que nuestro detective Flanagan se mete en unos líos muy divertidos y extravagantes.
Tras el humor se esconde toda una importante crítica social, con ricos, pobres, pijos, currantes, camellos, pederastas, chantajistas, secuestradores, maltratadores, inmigrantes y asesinos. Con usos de novela negra (aquí algo desteñida) esta colección hará pasar un gran rato a pequeños y mayores, especialmente si agradeces las situaciones cómicas.

¡Feliz día del Libro!

Fuentes:
Iflanagan.com y Espacio Flanagan
Lecturalia

Google imágenes

domingo, 20 de abril de 2014

Literatura en una palabra II

En Bohemio Mundi la literatura tiene peso. A veces el de una sola palabra.
Tajante, reveladora, descriptiva, un adjetivo que puntúe y evalúe las impresiones causadas. Una sola, sincera y escueta palabra, ¿necesitamos más?

Hoy, comparto contigo algunas de mis impresiones de estos libros:


“Relatos de los inesperado” de Roald Dahl. “Lolita” de Vladimir Nabokov. “La tercera muchacha” de Agatha Christie. “Lecciones de amor” de Elizabeth Bernard. “La naranja mecánica” de Anthony Burgess. “Chocolat” de Joanne Harris. “Cuentos Macabros” de Edgar Allan Poe. “Dientes blancos” de Zadie Smith. “Dónde los árboles cantan” de Laura Gallego. “El talento de Mr. Ripley”  de Patricia Highsmith. “El ángel perdido” de Javier Sierra. “Ira Dei” de Mariano Gambin. “La ladrona de libros” de Markus Zusak. “Flores en el ático” de V.C. Andrews. “Los hijos de la calle” de Lorenzo Carcaterra.





viernes, 18 de abril de 2014

Muere Gabriel García Márquez


Se nos ha ido uno de los grandes escritores de la literatura universal. Tenía 87 años y falleció a consecuencia de un cáncer, en México D.F.
El narrador y periodista colombiano, ganador del Nobel en 1982, es el creador de obras clásicas como 'Cien años de soledad', 'El amor en los tiempos del cólera', 'El coronel no tiene quien le escriba', 'El otoño del patriarca' y 'Crónica de una muerte anunciada'.
Nació en Aracataca y fue el creador de un territorio eterno llamado Macondo donde conviven imaginación, realidad, mito, sueño y deseo.

Gabriel José García Márquez, escritor colombiano y premio Nobel de Literatura, falleció este jueves a los 87 años de edad después de un lento declive de salud, agravado en las últimas semanas. Autor de la que es sin duda la más importante novela del «boom» latinoamericano, «Cien años de soledad», su muerte, aunque anunciada, ha teñido de luto al mundo entero.
García Márquez nació en Aracataca, una aldea perdida en el Caribe colombiano, «el domingo 6 de marzo de 1927 a las nueve de la mañana», como él mismo detallara en sus memorias. Criado por sus abuelos maternos, un coronel retirado y una mujer supersticiosa, que tanto marcarían su literatura, «Gabo» –apodo que le puso Eduardo Zalamea Borda, subdirector del diario «El Espectador», donde a los 20 años publica su primer cuento, «La tercera resignación»– cursaría estudios en Sucre y Barranquilla.

Sus primeros escritos en el periódico del liceo los firma con el seudónimo de Javier Garcés, hasta que en 1947 se matricula en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Bogotá. Por entonces comienza a colaborar con diarios como «El Universal», «El Heraldo» y, finalmente, «El Espectador», gracias a su amigo Álvaro Mutis. El rotativo lo envía en 1955 como corresponsal a Europa: Ginebra, Roma, (donde estudia cinematografía) y París.
Su primera novela, «La hojarasca», que refleja una fuerte influencia de William Faulkner, es editada ese mismo año. La trama se desarrolla en Macondo, pueblo imaginario que inmortalizará años más tarde en la novela que lo consagró universalmente: «Cien años de soledad». «La hojarasca» contiene algunas de las constantes de su obra, como la lluvia, la memoria, la guerra o la muerte.
Tras el triunfo de la revolución cubana en 1959, García Márquez se traslada a La Habana, donde nace una militancia de izquierda y una amistad con Fidel Castro que perdurarán hasta su último aliento. En 1961, en un viaje a Nueva York como enviado de la agencia Prensa Latina, protagoniza un incidente con un grupo de inmigrantes cubanos armados. En esas fechas publica «El coronel no tiene quien le escriba» y se traslada a México, país en el que residirá intermitentemente desde entonces y donde se dedica a escribir guiones cinematográficos junto a Carlos Fuentes. 
En 1966 se publican en revistas de Bogotá, Lima y París los primeros fragmentos de su obra maestra, cuya primera edición aparecerá un año después en Buenos Aires. «Cien años de soledad» le reportó un éxito inmediato y ese mismo año se traslada a Barcelona, donde residiría hasta 1975, año en que regresa a México. Desde entonces alterna su vida en el Distrito Federal con largas estancias en Cartagena de Indias.

La gran saga americana que describe «Cien años de soledad», encarnada en la familia Buendía, supuso la cumbre del realismo mágico y del «boom» de literatura latinoamericana de los sesenta. Después llegarían otras obras perdurables como «El otoño del patriarca» (1975), la preferida por su autor; «Crónica de una muerte anunciada» (1981), «El amor en los tiempos del cólera» (1987), «El general en su laberinto» (1989) o «Noticia de un secuestro» (1997).
Sus problemas de salud comenzaron en 1999, cuando tuvo que ingresar en una clínica de Bogotá para tratarse de un linfoma. El escritor padecía desde hace años un deterioro neuronal progresivo, según revelara su hermano Jaime, lo que le impidió continuar la publicación de sus memorias, que sólo vieron la luz en un primer volumen, «Vivir para contarla», en 2002.
Dos años después entregó a la imprenta su último trabajo, «Memoria de mis putas tristes», recibido con escaso entusiasmo por la crítica. En 2010 se editaría «Yo no vengo a decir un discurso», una selección de discursos que van desde el que pronunciara a los 17 años para despedir a sus compañeros de Bachillerato hasta el que leyese ante las Academias de la Lengua y los Reyes de España cuando cumplió los ochenta.
Le sobreviven su esposa, Mercedes Barcha, –con quien se casó en 1958 y a la que había conocido quince años antes– y sus hijos Rodrigo, cineasta, y Gonzalo, diseñador gráfico.

Libros inolvidables
García Márquez ha vendido más de 40 millones de ejemplares en más de 30 idiomas.
Novelas: La hojarasca (1955), El coronel no tiene quien le escriba (1957), La mala hora (1961), Cien años de soledad (1967), El otoño del patriarca (1975), Crónica de una muerte anunciada (1981), El amor en los tiempos del cólera (1985), El general en su laberinto (1989), Del amor y otros demonios (1994), Memorias de mis putas tristes (2004).
Grandes reportajes: Relato de un náufrago (1970), Noticia de un secuestro (1996), Obra periodística completa (1999). Primer tomo de sus memorias, Vivir para contarla (2002).
Cuentos: Ojos de perro azul (1955), Los funerales de la Mamá grande (1962), La irresistible y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada (1972), Doce cuentos peregrinos (1992).


Fuentes:
El mundo.com

El país. com

martes, 8 de abril de 2014

¡Vaya títulos!

Raros, intrincados, largos, muy elaborados, improvisados, absurdos, sin sentido, literales, ofensivos, ridículos, tontos…
¡Vaya títulos de libros que hay por ahí!
Hoy, en Bohemio Mundi: “Galería de títulos extravagantes”:
















Fuentes:
divergentesmentalmentedesorientadas.blogspot.com.es/2013/08/curiosidades-4-titulos-de-libros.html

google imágenes.
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