Mostrando entradas con la etiqueta Biografías. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Biografías. Mostrar todas las entradas

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Sam Cooke, puro soul


De las voces más acariciadoras que han existido, y es que Cooke mas que cantar enamoraba. No creo que nadie, ni ahora ni en el futuro, iguale el romanticismo y la delicadeza de su voz, una voz que a mí me sigue embargando.

Nacido en Clarksdale, Mississippi (1931), a Sam Cook le bastó con añadir la letra “e” a su nombre para pergeñar su nombre artístico.
Hijo de un reverendo baptista que se llevó a su familia a Chicago, acudió al mismo colegio que Nat King Cole. Allí, pronto despuntó por su capacidad vocal e ingresó en formaciones juveniles de música religiosa.
Con 19 años, pasó de rebote a cantar con The Soul Stirrers, una banda de gospel con relativo éxito que de un día para otro tuvo que sustituir a su vocalista principal Robert H. Harris. Ya como voz principal, grabaciones como Peace in the valley y Jesus gave me water triplicaron las ventas que lo anteriormente registrado con Harris.  Con una forma de cantar muy sencilla y hermosa, extraordinariamente directa, Cooke consiguió que los Soul Stirrers viviesen una nueva época. Gozaron de un mayor éxito comercial, aunque sus ingresos principales provenían de sus numerosos conciertos, lo que le forjó como intérprete en directo. Con su buena presencia y su sonrisa blanca como la seda, no tardó en conquistar a las audiencias, un verdadero rompecorazones para el público femenino.
En sus años con los Stirrers, mejoró su educación musical de la mano de Julius June Cheeks, un vocalista con el que compartió micrófono y escenario en 1954. Artista muy crítico con el sistema de segregación racial de EE UU, Cheeks también influyó en su concepción política y social de la realidad afroamericana. Ambos grabaron All right now a poco de producirse el histórico fallo de la Corte Suprema de EE UU Brown v. Board of Education of Topeka, que declaró anticonstitucional la separación de los estudiantes negros y blancos en las escuelas por negar la igualdad de oportunidades educativas. La sentencia abrió el camino para la integración racial.
El cantante se deshizo de clichés y se recreó en su propio talento para no limitarse a un repertorio religioso y racial. Con canciones como You send me, Sad Mood, Another saturday night o Twistin the nigh away, Cooke llegó a esa cota como casi ningún otro músico afroamericano había conseguido hasta entonces.
Sam murió muy joven, con sólo 33 años en 1964. Fue acribillado a balazos por una recepcionista de un hotel de Los Ángeles. Existen todo tipo de teorías conspiratorias al respecto, como la que asegura que una mano negra quería acabar con él porque era una amenaza.
Dueño de su propio sello discográfico, inmerso de lleno en la industria, liderando la transición del gospel al soul con su obra y la ayuda que ofrecía a otros músicos como Bobby Womack, Lou Rawls o Billy Preston, Cooke era la viva imagen del éxito afroamericano. No era un activista al uso, pero desde que publicó en 1962 Bring it on home to me, demostró a todo el mundo que tenía la virtud de llegar a la conciencia y al espíritu de su comunidad.
Como escribe Charlie Gillet en su Historia del rock: “Bring it on home to me fue la primera canción que Cooke compuso sobre una frase hecha de la cultura negra, al darle un contexto específico y, además, una implicación de todos los significados con los que la frase se podía identificar”.
Algo que también sucedió un año después de su muerte con el éxito rotundo de A change is gonna come, inspirada en Blowin' in the wind de Bob Dylan. Pieza interpretada desde entonces por todos los grandes del soul, A change is gonna come se convirtió en el himno del movimiento de los derechos civiles. Lejos de quedar como un vestigio del pasado, esta canción como tantas del cancionero de Sam Cooke perduran con el mismo hechizo por la plenitud de su voz. Tal y como decía Art Garfunkel: “Era capaz de lanzar una catarata de notas. Sam es el primer cantante que recuerdo dando varias notas en una misma sílaba, cantando como si dijera: ‘Ya he dicho la palabra, pero voy a decirla otra vez porque tengo el corazón repleto de sentimientos intentando salir”. Sentimientos a raudales, nacidos para perdurar por siempre jamás.

Fuentes:

Google imágenes

miércoles, 8 de octubre de 2014

Béla Lugosi, el eterno Drácula


El más emblemático de los monstruos del cine de terror es el inmortal conde Drácula.
Pálido, sediento, erótico, aristócrata, un seductor de amplia capa y mirada hipnótica, el más elegante del cine de terror fue Béla Lugosi, el actor que haría del más célebre de los vampiros todo un mito.

Béla Ferenc Dezs Blasco (1882-1956), conocido como Bela Lugosi nació en Lugoj, Transilvania. Hijo de un banquero acomodado Lugosi estudió arte dramático en Budapest debutando a la edad de veinte años con Romeo y Julieta. Pronto se convertiría en el ídolo teatral del país como interprete clásico.
Durante la Primera Guerra Mundial Lugosi obtiene el grado de capitán del ejército húngaro. Tras ser herido en tres ocasiones es dado de alta.
Es en 1917 cuando debuta en el cine. Durante la revolución húngara de 1918 se posiciona como izquierdista y funda el sindicato de actores, su militancia  provoca su huida del país en 1919 primero a Austria y después a Alemania para recalar finalmente en Estados Unidos en 1920. Es allí donde se toparía con el papel de su vida: el Conde Drácula.
Béla interpretaría primero el papel del pálido conde durante tres años en los escenarios de Broadway. Finalmente lo haría en el cine de la mano de Tod Browning en 1931. Tras seis arduas semanas de rodaje del film cobra tan sólo 3500 dólares, la mitad que el actor secundario. Cegado por interpretar a Drácula es incapaz de negociar con coherencia. Su obsesión por el papel le llevó a identificarse hasta extremos irracionales con su personaje y lejos de huir de su encasillamiento se especializó en su interpretación, reinventándolo durante toda su carrera. Su fuerte acento (se ve obligado a memorizar fragmentos por sus carencias idiomáticas) a la par que su complexión y su ascendencia le convertían en el intérprete perfecto del sediento Drácula. La fama hace de él de nuevo un ídolo, llegando a cobrar grandes sumas por sus trabajos, incluso como actor secundario.
El actor nunca llegó a huir del cliché de actor de cine de terror.
Quizás por esto rechazaría la interpretación de otro histórico protagonista de la literatura de terror, Frankenstein. Su temor era que el verdoso maquillaje que requería su interpretación desagradase a sus fans. Finalmente sería su compatriota Boris Karloff quien lo interpretaría. Béla y Boris siempre fueron comparados, aún hoy pesan conjeturas de la presunta enemistad que se profesaron de por vida de los dos actores.
Acreedor de una siniestra fama que cimentaba en consonancia con su personaje, se dijo que dormía en un ataúd. Ya se empezaban a vislumbrar indicios de desequilibrios mentales en él.
Lugosi recreó por última vez a Drácula en Bud Abbott and Lou Costello Meet Frankenstein en 1948.
En el ocaso de su vida rodó su último y póstumo film: Plan 9 form Outer Space en 1956 para Ed Wood, considerado “el peor director de la historia".
Béla Lugosis falleció de un ataque al corazón a la edad de 73 años en Los Ángeles, California. La leyenda del terror nos abandonaba interpretando también en la muerte a su personaje más querido y que más satisfacciones le dio en vida, el Conde Drácula. Lugosi, como bien indicaba su testamento, fue incinerado llevando puesto su disfraz de vampiro, en el Holy Cross Cemetery de Culver City, California.
Adicto a la morfina, que empezó a consumir durante su estancia en el frente, con los brazos acribillados por la aguja y prácticamente en la indigencia, sería Frank Sinatra quien financiaría su entierro.



Fuentes:
Google imágenes.

YouTube.

martes, 12 de agosto de 2014

Robin Williams



Tenía un don para la risa. Ese era uno de los mejores rasgos del actor, su capacidad para contagiar su buen humor, para hacer disfrutar al público, y quizás por eso mismo era capaz de meterse en cualquier papel, incluso de hacer todas las voces, ya fuera el de una ancianita con un rebuscado acento inglés o el de un genio de la lámpara. Tenía alma de payaso… un payaso al que se le encogía el corazón en ocasiones, un payaso que a veces se ponía triste, porque bajo su careta sonriente y su nariz roja de botón se escondía un hombre con problemas, con adicciones. Ayer dejó de sonreír para siempre. Pero para siempre nosotros recordaremos su sonrisa porque su legado siempre nos hará sonreír.

Robin William (1951 -2014) era hijo de la modelo Laura Williams y de Robert Williams, ejecutivo de la empresa de automóviles Ford.
Acudió a clases de interpretación en la Juilliard School de Nueva York, en donde estudió con John Houseman junto a Christopher Reeve, quien se convirtió en uno de sus mejores amigos, y en la Universidad de Marin, Kentfield, California. También estudió durante un tiempo Ciencias Políticas en la Universidad de Claremont, California.
En el año 1977 Robin debutó en la pequeña pantalla con la serie de humor "Laugh-In". Un año fue el protagonista de la teleserie "Mork y Mindy". Esta emisión le concedió la popularidad en los Estados Unidos y un Globo de Oro como mejor actor de comedia de televisión por su papel de Mork.
El primer papel cinematográfico de Robin Williams fue el protagonismo de "Popeye" (1980), película dirigida por Robert Altman en la que el actor de Chicago encarnó al famoso marino amante de las espinacas creado por E. C. Segar.
En los años 80 intervino en títulos, preferentemente comedias, como "El Mundo Según Garp" (1982), película de George Roy Hill basada en una novela de John Irving, "Un Ruso En Nueva York" (1984), film de Paul Mazursky en el que interpretó a un músico soviético de un circo que busca asilo político en los Estados Unidos, "Good Morning, Vietnam" (1987) de Barry Levinson, o "El Club De Los Poetas Muertos" (1989), film dirigido por Peter Weir por el que fue nominado al premio Oscar por su interpretación del profesor John Keating. Con anterioridad había sido candidato a la estatuilla por "Good Morning Vietnam", película por la que fue galardonado con un Globo de Oro.
La década de los 90 resultó más prolífica para Williams, quien logró ganar un Oscar por "El Indomable Will Hunting" (1997), película dirigida por Gus Van Sant en la que interpretó al psicólogo Sean McGuire, y ser nominado por "El Rey Pescador" (1991), film de Terry Gilliam.
En este período también consiguió tres Globos de Oro. Uno por "El Rey Pescador", otro por la comedia con falsa identidad "La Señora Doubfire" (1993) y el tercero recibido por su trabajo poniendo voces en la película de animación "Aladdin" (1992).
Robin era un experto comediante, género en donde se lució hasta el final con títulos como "¡Vaya Vacaciones!" (2006), road comedy dirigida por Barry Sonnenfeld,  "Hasta Que El Cura Nos Separe" (2007), película en la que Robin interpretó al sacerdote del título o "Dos Canguros Muy Maduros" (2009) compartió protagonismo con John Travolta.
El actor se casó en tres ocasiones: Valerie (1978-1988), Marsha Garces (1989-2011) y Susan Schneider (2011). Y tuvo tres hijos: Zachary (nacido en el año 1983), Zelda (1989) y Cody Allan (1991).
Robin Williams falleció a los 63 años de edad el 11 de agosto del año 2014. DEP.


Fuentes:
Youtube

Google imágenes.

sábado, 14 de junio de 2014

Ray Charles, el genio


"Nunca me detuve en la piel de las personas. Si quería ver a un hombre o a una mujer, quería llegar a ver su interior. El ser distraído por los colores o formas es estúpido. Es algo que yo simplemente no puedo ver"

Ray Charles nació en 1930 en Albany, Georgia. Fue pianista, saxofonista y cantante.
Perdió la vista durante su infancia por un glaucoma que su familia no pudo tratar por razones económicas. Ray fue un autodidacta del piano, pero también recibió clases de música en braille en la "St Augustine School", un centro para invidentes. Paralelamente, tuvo que ganarse la vida como músico, cuando fallecieron sus padres.
A finales de la década de los cuarenta, Ray Charles consiguió colocar un disco en las listas de su país, y en 1951 obtuvo su primer Top Ten, gracias a “Baby, Let Me Hold Your Hand”.
Tras una gira por Florida, Ray Charles formó su propia banda. Gracias al cantante de Rhythm and Blues, Wynonie Harris, entró en contacto con ese estilo. Tras firmar un contrato con la discográfica Atlantic Records, en 1955 consiguió el número 2 en las listas de Rythm and Blues con el tema “I Got a Woman”.


Su forma tan peculiar de tocar el piano y sus cualidades vocales, junto a una correcta mezcla de músicas de New Orleáns con góspel y blues, conformaron el estilo propio de Ray Charles, con el que encandiló al mundo entero.
En la década de los cincuenta, Ray Charles consiguió importantes éxitos, entre los que destacan “This Little Girl of Mine”, “Drown in My Own Tears”, “Hallelujah I Love Her So”, “Lonely Avenue”, y “The Right Time”.
Pero su mayor éxito llegó con “What'd I Say”, con el que consiguió el número uno de las listas. El tema es una mezcla de rock con piano electrónico y algún coro estilo góspel. A partir de ese momento, Ray Charles es aclamado por las masas.

Tras cambiar de discográfica, Ray Charles adoptó un estilo más pop, aunque sin perder la calidad que le caracterizaba. Fue capaz de sorprender a medio mundo con un disco en el que utilizó sonidos country. Algunos de sus temas más conocidos de esta época son “Unchain My Heart”, “Hit the Road Jack” y “I Can't Stop Loving You”.
Con temas cómo “Busted”, “You Are My Sunshine”, “Take These Chains from My Heart” y “Crying Time”, la popularidad de Ray Charles creció como la espuma. Aunque esa buena estrella se vio truncada a finales de los sesenta, cuando se vio acusado por posesión de drogas, una acusación que le alejó de los escenarios.
En 1966 sacó un nuevo disco que le hizo resurgir titulado, “Let's Go Get Stoned” A partir de este disco, Ray Charles se vuelve más acorde a la moda imperante, con sonidos más pop, influenciados por artistas como Joe Cocker, Van Morrison o Steve Winwood.

En 2004 Charles realizó un álbum de duetos, Genius Loves Company, que fue nominado en los premios Grammy a mejor álbum vocal pop, álbum del año, y canción del año, ganando el álbum del año y canción del año. Un dueto con Norah Jones, «Here We Go Again», fue nominado a mejor canción.

Ray Charles falleció el 10 de junio del 2004. Sus restos se encuentran en el Cementerio Inglewood Park de Los Ángeles, California.



Elegir una sola canción de todo el repertorio de este genio es una tarea imposible, pero si tuviera que escoger creo que me quedo con “Georgia on my mind”. Una dulce canción afinada de nostalgias, de sentimientos que sólo nos provoca la patria en donde nacemos, que amamos y a la que siempre regresamos, que nos da paz y nos trae recuerdos, recuerdos que vuelven a despertarse, (aunque siempre están en nuestros pensamientos), con sólo escuchar las suaves notas de la música…


Selección músical: 1.Hit the road Jack. 2.I´ve got a woman. 3. A song for you. 4. Unchain my heart.


Fuentes:
Todomusica.org/ray_charles/
Wikipedia

Google imágenes
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...