domingo, 29 de agosto de 2010

"APAGA Y VÁMONOS"

No me estoy despidiendo, tampoco es que vaya a cerrar el chiringuito y de por terminada mi aventura bloguera, ¡que va! Es sólo que hoy me estaba preguntando de donde viene esta expresión, y como soy así de curiosa lo he buscado y voy a hablar de ello, por si tú que me lees tampoco lo sabes.

Expresión: Apaga y vámonos.

La expresión "apaga y vámonos" se emplea al ver que una cosa toca a su término, y también cuando se oye o ve algo disparatado o absurdo. También cuando algo no tiene solución.
¿Pero de donde viene esta expresión?
Esta expresión se ha creado por el pueblo, por tanto es de etimología popular, ya que proviene de una historieta andaluza que ocurrió en el pueblo de Pitres (Granada).
Sucede que ambos clérigos eran aspirantes a una capellanía castrense y decidieron un día apostar cuál de los dos sería el que dijese la misa más rápidamente, es decir, en menos tiempo. Una vez dispuesto el día de realización del original "duelo", el primero de ellos subió al altar y dijo: "Ite, misa est", forma que hoy equivale a lo que los sacerdotes católicos expresan cuando dicen: "Hemos celebrado la Misa. Podéis ir en paz". El segundo, que ya veía que su contrincante había sacado ventaja, dudó un instante, giró, miró a su monaguillo que aguantaba la vela y le dijo: Apaga y vámonos, con lo que a nadie le quedó duda de que su "misa" había sido la más breve.

jueves, 26 de agosto de 2010

El enigma de Cambises

Una cadena de extraños asesinatos tiene en jaque a Yusuf Jalifa, inspector de la policía egipcia. Bajo esas muertes subyace una intrincada trama que se extiende hasta el terrorismo fundamentalista, el tráfico de piezas arqueológicas y una reciente excavación cuyo director, un británico también asesinado, descubrió una misteriosa tablilla que acaso brinde la clave de uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de todos los tiempos: el lugar en que está sepultado el ejército del rey persa Cambises, que sucumbió a una tormenta de arena cinco siglos antes de Cristo. Todos estos elementos componen un fascinante laberinto de intrigas, fanatismo, política y violencia.


Paul Sussman (1966) estudió historia en Cambridge, de ahí sacó parte de sus fuentes para basarse en este libro. Trabajó como crítico de cine y pertenece a varios periódicos. Su verdadera pasión es la arqueología y ha estado en varias excavaciones. Desde hace un tiempo se encarga de llevar el control y pasar los informes de l Proyecto de las Tumbas Reales de Amarna.
Ha publicado otros libros más a parte de este: “El guardián de los arcanos”, “El oasis secreto”.


“EL ENIGMA DE CAMBISES”
Paul Sussman


Argumento:
En el año 532 antes de Cristo, el rey persa Cambises envió un ejército de cincuenta mil hombres al oasis de Siwa para destruir el oráculo de Amón. Mientras cruzaban el desierto occidental de Egipto, aquellos soldados y mercenarios fueron alcanzados por una tormenta de arena, y nada más se supo de ellos. Hasta que dos mil quinientos años después...
Mas o menos así empieza la novela, prometedor, ¿verdad?
Yusuf Jalifa, inspector egipcio, y protagonista del libro investiga la aparición de un cadáver mutilado en las orillas del Nilo, en Luxor: el de un pobre albañil que traficaba con antigüedades. Otro asesinato, el de un anticuario en El Cairo, le pondrá sobre la pista de los hombres de Saif Allah, un grupo fundamentalista que sufraga sus actividades terroristas con la venta de piezas arqueológicas robadas.
Mientras, Tara Mullray llega a Egipto en viaje de vacaciones y al llegar a casa de su padre, un egiptólogo británico, se lo encuentra muerto. Así empiezan los problemas para la desventurada Tara quien se verá implicada, lo quiera o no, en una trama que no puede ni imaginar.
Jalifa y Tara, cada uno por su lado, irán adentrándose en un laberinto de intriga, fanatismo, política y violencia, que finalmente los lleva al desierto y a la solución de uno de los grandes misterios del mundo antiguo. ¿Encontrarán el ejercito perdido de Cambises?


Este es el último libro que me he leído así que tenía que hablar de el. Hacía más de cuatro años que estaba cogiendo polvo en alguna estantería, pero no podía dejar que siguiera haciéndolo ni un día más. Así que me decidí a cogerlo, principalmente porque no me gusta dejar libros pendientes. Alguien me había hablado bien de el así que tenía que forjarme mi propia opinión, era lo justo, ¿no?
Si, el principio me pareció interesante, sobre todo eso del ejército perdido en las arenas, al parecer algo que ocurrió realmente y cuya única mención de tal hecho nos la hace Heródoto, quien lo menciona en sus textos. Además el escenario se sitúa en Egipto, todavía más interesante. Seguimos leyendo. Llegamos entonces a las muertes relacionadas con el tráfico de obras, vale, el tono policiaco me gusta. Pero en algún momento algo pasa, no puedo decir que el libro este mal escrito, porque al revés, esta bien escrito, toca temas interesantes como por ejemplo: el trafico de arte, los ideales religiosos, etc., pero va perdiendo fuelle y acaba convirtiéndose en una fantasmada peliculera,sobre todo al acabarlo. Si, lleno de sorpresas, pero con un tono irreal que hace, o esa es mi opinión, que pierda puntos. Quizás no me lo tomé con ganas, tal vez por eso tengo esa sensación, pero me decepcionó bastante. Dejaré pasar algún tiempo y lo volveré a leer, algunas lecturas requieran dobles oportunidades.


¡Feliz lectura!
Fuentes: ciao.es/El_enigma_de_cambises_Paul_Sussman_Opinion.lecturalia.com. Google imágenes.

sábado, 21 de agosto de 2010

¿Qué tengo que hacer para que me ames?


David siempre había sido romántico, tímido y detallista, dulce y tranquilo, sereno y calmado, ese que al tiempo que movía sus afilados dedos sobre el teclado del piano iba despertando en ella, nota a nota, los mas dulces sentimientos. María soñaba con él, con su porte altivo, con sus oscuros ojos, con su jugosa boca, esa que a veces veía curvarse hacía abajo, esa que ella hubiera querido saborear una y otra vez hasta desgastarla.
No lo conocía absolutamente de nada, tan sólo de las audiciones a las que él se había presentado en el teatro en el que ella trabajaba… pero lo quería. Era por lo que le hacía sentir; por la candidez, por la pureza de su arte, arte que le hacía suspirar con fuerza de huracán cada vez que él la llevaba de la mano por esos mágicos caminos de la música. Senderos en donde la luna era clara, caminos alfombrados de las más bellas flores, lugares repletos de almas sensibles, elevadas. Ella era su fan y oyente número uno, una fan que se electrificaba sólo con posar sus dedos en los mismos sitios en los que él los había posado antes.
¡Tanta sensibilidad, tanta delicadeza, tan bella música…!
Cuando el teatro cerraba María se sentaba sobre el taburete que David había ocupado ante el piano de cola y tímidamente tocaba algunas teclas, sonidos que trataban de reproducir algo que ella hubiera escuchado de él. Soñaba entonces con los castaños mechones de su sedoso pelo, con su olor y su calor. Lo amaba… era perfecto.
María no lo comprendió, lo había idealizado, se había dejado llevar por ideas románticas e irreales, así que lo elevó a la altura de los dioses, de los ángeles. La repentina fama de David fue un triunfo para ella, quien silenciosamente repetía cada noche aquella especie de ritual, como si pensara que aquello, aquella tonta manía, le había dado suerte a su amado. Y María necesitaba que su amor, su platónico amor siguiera teniendo esa suerte… porque se merecía triunfar, porque se merecía el éxito.

El éxito llegó, ¡si!, y los contratos, y las seguidoras, legiones de ellas. Chicas que se lanzaban en los idílicos brazos de su amor, niñas que se desmayaban sólo al verlo pestañear, mujeres que se despojaban de todo su pudor al rogarle por un beso o por algo que él hubiera usado, daba igual si era un clínex o un vaso usado.
A ella no le apenaba verlo rodeado de tantas mujeres, sabía que él se debía a su música, a sus composiciones. Se engañó, por supuesto, porque su David, su ser perfecto, era un hombre como todos los demás.

Un día él irrumpió por sorpresa en el escenario cuando ella ocupaba su sitio ante el piano. María se quedó paralizada por la sorpresa y apenas reparó en que su romántico, tímido, detallista y dulce amor no tenía el mismo pulcro aspecto de siempre, de cuando se debía al publico. Estaba drogado, borracho, pero de eso tampoco se percató ella quien sonriendo inocente avanzó hasta su artista favorito. ¿Qué puedo hacer para que me ames?, ¿Qué me puedo hacer para que me quieras?, ¿Qué puedo hacer para que repares en mi? Iban diciendo sus ojos.
Temblaba, estaba emocionada, él la estaba mirando a los ojos… ¿Qué mas podía desear?, ¿quizás que tocara algo para ella?
La admiración la cegó porque no comprendió la manera lasciva en la que él la observó. No era cándido, ni puro…
-¡Le admiro!-habló embargada por una alegría insólita, -si no le molesta podría tocar algo para mí de…
-¿Qué quieres que te toque?-bramó él roncamente, quien no tardó en abalanzarse groseramente para apretujarla en un abrazo.
Sorprendida por el arranque, María no pudo contener a aquel hombre lleno de manos. Ese que estaba demasiado acostumbrado a que nadie se negara a sus deseos. A que nadie objetara o se alarmara…
-¿Quieres un beso?, ¡eso es lo que desean todas y yo me debo encantado a ellas!, ¿o prefieres un autógrafo?, ¿en donde lo firmo?, ¿aquí?-eligió un sitio de su anatomía, derramando un alcoholizado aliento sobre ella,- en este pedacito de piel tan bonita…
María quiso apartar aquellas ávidas manos de su escote. Luchó con él, peleó, se dobló los tobillos y las muñecas, y gritó. Nadie oyó nada, estaban solos.

Había soñado con su boca, con su calor y con su olor. Y ahora que lo tenía encima todo aquello le revolvió. El pegajoso sudor sobre su piel, su ebrio aliento, aquella ansiedad, aquellos violentos movimientos, incluso sus dedos tan afilados… Era un hombre sucio, desaliñado, un oso enorme y pesado. ¿Dónde quedaron la sensibilidad y la delicadeza que la habían enamorado? ¿Quién era aquel patán asqueroso, aquel ser insensible y bárbaro? ¿Porque le estaba haciendo aquello?
Violentada por lo ocurrido ni siquiera tuvo el valor de mirarle a la cara. Entonces, aquel ser desagradable se fue, dejándola sola y derrotada, y todo se quedó envuelto en un sórdido silencio. Sintió rabia, y odio, y ganas de llorar, de gritar… pero se quedó callada. Y el tiempo pasó, horas, minutos, perdió la cuenta y tampoco le importó…
¿Qué debía hacer?, ¿ir a la policía? Decidió que no podía dejarlo pasar, no era justo, no había estado bien… no era justo.
Cuando encontró el valor de moverse, de avanzar un par de pasos, descubrió a alguien envuelto en las sombras del escenario, alguien que la miraba, alguien que quizás había sido testigo de…

El corazón le dio un vuelco en el pecho cuando vio que se trataba del señor Pérez, manager del pianista y uno de los dueños del teatro. No parecía sorprendido, no parecía escandalizado y sus ojos no tenían esa chispa de condena por lo que sabía que había pasado, más bien parecía preocupado, pero no por ella, no por la chica aterrada que lo miraba con ojos desorbitados…
-Lamento lo que ha ocurrido pero no puedes hacerlo…
-¿Hacer qué?-gruñó ella a la defensiva, captando el tono de amenaza.
-Hundir su carrera, ¡no puedes!, tiene problemas, ¡le has visto!, no controla sus adicciones, todo esto le ha venido muy grande, dinero, fama, mujeres, cree que todos quieren algo de él, utilizarle, exprimirle, aprovecharse, está deprimido… ¿no lo ves?, ahora mismo se encuentra en un momento fulgurante, un escándalo le destrozará y se hundirá en la miseria, y con el nivel de adicción que tiene algo así podría matarle, destruirle… ¡no lo hagas, no vayas a la policía, ni a la prensa!

María sintió que se mareaba y tuvo que sujetarse al piano para no caer redonda al suelo. El señor Pérez, tan preocupado por su inversión, por el renombre de su producto y por las negativas repercusiones que el comportamiento de su engendro pudiera reportarle, estaba concentrado en sus cosas y ni siquiera advirtió la molestia de la chica.
María quiso correr, desaparecer, pero algo la tenía paralizada.
-Te daré dinero y olvidarás esto, te daré lo que quieras, pero…
-¡Como puede tratarme así!-gimió dolida, -¿cómo puede arreglar este asunto como si fuera un mero tramite?, ¿ha visto lo que ese hombre me ha hecho?
-No era él, no era el David que conocemos, es sólo la bestia que aparece cuando se droga, el demonio que lo domina cuando pierde la consciencia de quien es y de donde está el mundo…
-¡No me importa!, ¡no puede tapar a un monstruo!
-Lo he hecho y lo seguiré haciendo, y si no…
-Si no, ¿qué?
-Destrozaré tu vida, volveré todo esto en tu contra, no conseguirás nada, perderás todo, ¿te imaginas la perspectiva de un futuro sin trabajo, sin reputación? Ni te imaginas como se ensañarán contigo, creerán que eres una mas, una de esas buscavidas una que se vale de una mentira para hacerse famosa, ¿te gusta esa etiqueta? ¡Pues es la que te voy a colgar! Será tu palabra contra la suya- el señor Pérez hablaba de manera fría, incluso cruel, entonces concluyó, -piensa en esto: mala fama, pobreza, soledad, la calle. ¿Quieres eso para ti?, ¿quieres perder tu trabajo?

Era tan injusto, era como vivir una pesadilla de la que no se podía despertar. Y María sintió que el peso del mundo la aplastaba. De alguna manera sabía que aquello ya había pasado, otras veces, con otras chicas. Lo peor era que ella sabía que él lo seguiría haciendo, porque le cubrían, porque le defendían, porque no le culpaban, porque él no era el malo de la historia…
-Ya le he dicho que esto no puede volver a pasar, este hijo de perra no me va a arruinar, haré lo que este en mis manos, lo ingresaré en una clínica, los castraré, yo sé que no es mal chico- farfulló el manager, justificándolo, -es alguien sensible, con talento, pero tiende a hundirse, a deprimirse, es entonces cuando mejor compone, como si estas bajadas al infierno le ayudarán a encontrar su genio, su creatividad… ¡pero si le hundes!, si le hundes él se morirá…

María no pudo soportarlo más, así que crispó los puños y tomó una decisión, la más cobarde... Huyó y durante un tiempo trató de olvidarlo. De olvidar su cobardía, su miedo, su flaqueza, su vergüenza.
Sin embargo no podía soportar la perspectiva de su sola presencia, encontrárselo en los pasillos, en el escenario, su indiferencia, pensar que para él ni siquiera había significado nada, que no se arrepentía, que no le dolía, que ni lo recordaba, era mas de lo que ella podía soportar, así que abandonó el teatro y su empleo, y eso que había dicho el señor Pérez del futuro sin trabajo y en soledad, se cumplió. Y ellos ganaron. No ganaron, pensó María, yo les dejé ganar…
¡Que duro era el mundo!, ¡que duro era vivir!

Un día cualquiera abrió el periódico y leyó el siguiente titular: “El popular pianista David Velásquez es encontrado muerto a la edad de 27 años”
El artículo revelaba las causas para tan temprana muerte: una sobredosis, una mezcla mortal de alcohol, Rohipnol, y tanta cocaína como para hacer un biscocho. María no se sorprendió, se lo venía venir. No es que lo sintiera, ni mucho menos, pero después de irse del teatro la fulgurante carrera del pianista había tenido un frenazo importante. Inconcientemente María lo achacó a la protección de su ritual, esa manía suya de ocupar el taburete y deslizar sus manos sobre las teclas, eso que ella pensaba que le daba suerte. Yo me llevé su suerte, pensaba a menudo. Y creía que, a cambio, aquella parecía una apropiada venganza.

“Si le hundes él se morirá”, recordó de golpe las palabras del señor Pérez, y comprendió cuan equivocado estaba. Había muerto de todas formas y no por un escándalo…
María tenía un nudo en la garganta. No creía que aquello la convirtiera en una mala persona pero sintió ganas de reír, después de todo el mundo no era del todo injusto.
A aquella sensación inicial se unió una repentina desazón. Y no pudo evitar pensar que si lo hubiera denunciado, si lo hubiera subido a la palestra posiblemente él seguiría con vida, ¡si! acaso desacreditado, pero alguien hubiera puesto en orden sus adicciones.
Yo le maté. ¡No!... él se mató y el señor Pérez, ese que sólo lo miraba como un negocio, y no como una persona con problemas y defectos, ese que no le ayudó.

Aquella noche revolviéndose en su cama no pudo dejar de darle vueltas al asunto: Nosotros le matamos, fuimos nosotros: yo, al no denunciarle, al dejarle libre, si lo hubiera hecho ahora sería un hombre rehabilitado; y su manager, él al encubrir su doble vida, su cómplice, su verdugo…
María tenía razón, todos le mataron: su manager, sus fans, ella… pero principalmente él mismo, pues el pianista sólo fue una victima de si mismo. Quizás por ello todo su legado musical esta lleno de las disculpas que no dio, de los perdones que no pidió, de las sensaciones que provocó, miseria, odio, dolor. Sensaciones en las que María, aquella noche, se regodeó.


jueves, 19 de agosto de 2010

Locos Bohemios III


A veces la locura se une a la bohemia y aunque parezca increíble engendra frutos de genialidad.


Bohemio en la música:
James Douglas Morrison, mas conocido como Jim, nació un 8 de diciembre de 1943, en Melbourne, Florida. Fue poeta, cantante, escritor, y actor, pero siempre se le recordará por ser el vocalista del grupo de rock “The Doors”.
Su padre era un militar estadounidense (almirante del primer navío nuclear), por lo que debido a la carrera militar de su padre, él y su familia tuvieron que trasladarse por varias ciudades de Estados Unidos, y vivir en diversas bases militares. A los 14 años de edad ya había tenido 7 hogares. Desde niño empezó a escribir poesía, de los cuales varios poemas sobrevivieron para convertirse en canciones de The Doors. Después de marcharse de su hogar a los 19 años, estudió en la Universidad Estatal de Florida y después cine en la UCLA, en (Los Ángeles). Después se trasladó a vivir a Venice Beach, donde principalmente se dedicó a su primera y más fuerte vocación: la poesía.

Jim Morrison tenía un alto coeficiente intelectual: 149. Este coeficiente se reflejaba en el tipo de libros que leía, que iban desde las obras completas de Nietzsche hasta autores como Huxley, Kerouac, Baudelaire, Rimbaud, el Conde de Lautréamont, Gérard de Nerval y William Blake.
Los profesores de la universidad charlaban tendidamente con Jim sobre libros de este tipo, y algunos, en declaraciones a los autores de la biografía de Jim, definieron esas charlas así: “parecía como si él mismo hubiera escrito esos libros; la mayoría de los otros alumnos no llegaban a comprenderlos como él”.

En 1965, tras graduarse en la universidad de California, tuvo un encuentro casual con Ray Manzarek, ex compañero de clase y colega suyo (quien estaba el frente de la banda Rick and the Ravens). Como un medio de difusión para su poesía, aceptó formar, junto con Manzarek en los teclados, Robby Krieger en la guitarra y John Densmore en la batería (estos dos últimos procedentes del grupo The Psychedelic Rangers), el grupo californiano The Doors, cuyo nombre está inspirado en una cita de William Blake: «Si las puertas de la percepción fueran depuradas, todo aparecería ante el hombre tal cual es: infinito», y en el titulo de un ensayo de Aldous Huxley, inspirado también en la cita anterior, Las Puertas de la Percepción.

Después de dar muchos conciertos por locales de Los Ángeles, consiguieron un contrato para tocar en un pub conocido como “Whisky a Go Go”. Noche tras noche tocaban sus temas más populares, entre los que se encontraba “The End”, compuesto por Morrison, que terminaba la canción cada noche con una estrofa distinta. Una noche, se presentó algo tarde y en un estado etílico les dijo a sus compañeros que empezarían la función con “The End”. Ya al final de la canción, y mientras sus amigos tocaban expectantes, Morrison entonó el controvertido verso:

-Father? (¿Padre?)
-Yes, son? (Sí, hijo.)
-I want to kill you… (Quiero matarte.)
-Mother? (¿Madre?)
-I want to… fuck you!!!. (Quiero… ¡follarte!)

Para el dueño del local aquello fue demasiado y así que les echó, mientras, según se cuenta, todo el público gritaba de emoción. Paul Rothchild, productor y por aquel entonces dueño de la empresa discográfica Elektra Records, se encontraba allí aquella noche y siguió al grupo hasta la puerta trasera, donde les mostró su admiración y les propuso grabar un disco cuanto antes.
En 1967 el grupo publicó su primer álbum. El sencillo Light My Fire (escrito íntegramente por Robbie Kieger) se mantuvo durante mucho tiempo a la cabeza de popularidad en la revista Billboard, en el famoso verano del amor de 1967.

Cabe resaltar el dramático cambio que experimentó Morrison hasta convertirse en la estrella del grupo The Doors. Durante su infancia y adolescencia Morrison tuvo muchos problemas de personalidad, que hicieron que fuera una persona muy insegura. Su mayor influencia, de adolescente y como cantante, fue Elvis Presley, a quien no conoció, ni vio en concierto, pero de quien conocía prácticamente todo su repertorio, especialmente lo producido por Presley como fue “Mystery Train”, canción que interpretó muchas veces en sus conciertos en vivo. Su mayor obstáculo para unirse al grupo fue que sufría miedo escénico. Sus primeros conciertos los hizo dando la espalda al público. De hecho, se ha asegurado que Jim Morrison sufría un problema de TLP (Trastorno límite de personalidad, o BDP, Borderline disorder of personality). Esto le llevó a tomar drogas antes de cada concierto. Fue tanto el impacto que tuvieron en él las drogas, que hicieron que se volviera un experto en el tema, en especial con el peyote, interesándose en el chamanismo. Incluso escribió un tratado sobre las drogas. También se dice que se caracterizaba por sus pequeños bailes al estilo indio-chamanista, y que al llegar a la ciudad de Los Ángeles, vio la muerte de un indio en un accidente. La leyenda dice que si ves a un indio morir, su espíritu se adosará en ti.

Su actitud provocadora en escena, perturbando el orden público, hizo que sus conciertos fueran prohibidos en varias ciudades de los Estados Unidos. El 1 de marzo de 1969, a raíz de una actuación en la que algunos asistentes, aunque no hubo pruebas gráficas fehacientes, afirmaron que enseñó su pene y simuló una masturbación (entre otras cosas), fue llevado a juicio; en 1971, ante el riesgo de ser condenado a prisión, decidió abandonar la música y radicarse en París, donde se dedicaría por completo a su mayor inclinación: la poesía.

Es importante hacer notar que Morrison abandonó la carrera musical en su momento de mayor popularidad, y cuando The Doors estaba convirtiéndose en el único grupo norteamericano que competía con éxito con las grandes bandas británicas como The Beatles o The Rolling Stones.
Con su nombre completo, James Douglas Morrison, ya había publicado tres libros de poemas de elevado lirismo y singularidad: The Lords (Los Señores), The New Creatures (Las Nuevas Criaturas), An American Prayer (Una oración americana).
Estos libros tienen la complejidad de poder leerse como filosofía y, por momentos, como ensayos sociológicos o manifiestos conceptuales.

El 3 de Julio de 1971 Jim Morrison fue encontrado muerto en la bañera de su piso del Barrio del Marais en París, Francia, donde vivía junto a su pareja y amante, Pamela Courson (aunque existen muchas otras versiones sobre su muerte). No hubo autopsia, pero se declaró que murió por un paro cardíaco, según su acta de defunción. Existen personas que ponen en duda la versión oficial de la muerte del músico, ya que las circunstancias fueron algo extrañas. Se dijo que el padre de Jim sacó el cuerpo de su hijo del cementerio para llevarlo a Estados Unidos, pero fuentes del Père Lachaise aseguran que nadie se puede llevar un cuerpo del cementerio sin que la administración del cementerio lo sepa. También se pone en duda su muerte, ya que sus tarjetas de crédito y pasaportes aún siguen vigentes, ya que poco tiempo antes de morir él así lo especificó en un testamento. Los únicos que vieron su cuerpo fueron su novia y un médico que ya no ejercía (lo que hace pensar en un soborno). Otras versiones dicen que murió de una sobredosis de cocaína (droga a la que era muy aficionado) en los lavabos del parisino Rock´n´Roll Circus y posteriormente trasladado a su casa.

El epitafio de Jim Morrison está escrito en griego antiguo y en neo-helénico a la vez, teniendo de esta forma dos traducciones posibles:

“Al espíritu divino que llevaba en su interior”
"Cada
uno es dueño de los demonios que lleva dentro”
Vario años después de la muerte de Jim Morrison se realizaron muchas especulaciones: varias personas afirmaban haber visto al conocido “rey lagarto” en un café de París y también fue presuntamente visto en sitios de mala reputación de la ciudad de Los Ángeles vistiendo un atuendo de cuero completamente negro, aunque estos rumores nunca fueron comprobados. Las zonas en que se describe haber visto a Jim Morrison son frecuentadas por el underground y la comunidad gay de Los Ángeles. También se ha dicho que, después de su muerte, una persona que vestía como el cantante y alegaba ser él mismo, sacaba dinero con cheques a su nombre.
Ray Manzarek (el tecladista de The Doors) declaró:

“Si existe un tipo capaz de escenificar su propia muerte – creando un certificado de muerte ridículo y pagando a un doctor francés – y poniendo un saco de ciento cincuenta libras dentro del ataúd y desaparecer a alguna parte de este planeta – África, quien sabe – ese tipo es Jim Morrison. Él sí sería capaz de llevar todo esto a buen puerto”.

Música destacada: Touch Me by. Light My Fire. Riders on the storm. Roadhouse Blues. Hello, I Love You. The End.


¡¡Arriba el rey lagarto!!

Fuentes: wikipedia.org/wiki/Jim_Morrison. Google.

CONTINUARÁ...

martes, 17 de agosto de 2010

Tokio está llena de contrastes, las tradiciones y su calma, se oponen a la furia consumista. Los rascacielos se mezclan con las callecitas de pequeñas tiendas, repletas de restaurantes que permanecen abiertos hasta la madrugada. Todavía subsisten vestigios del pasado, las típicas casas de madera, las posadas y las ancianas vestidas de kimono barriendo la entrada de sus casas con escobas de paja.





En esta ciudad están las sedes centrales de las mayores empresas, los colegios y universidades más prestigiosos, así como el área financiera, teatros, museos, tiendas y otros sitios de ocio.
Tokio es la capital de Japón, y la ciudad más poblada del mundo, con aproximadamente 38 millones de habitantes. También es el centro financiero más poderoso. Está ubicada en la isla Honshu, en la región de Kanto.
En 1923, un terremoto de grandes proporciones azotó a la ciudad, que debió ser reconstruida, aunque los costes impidieron que se completara el plan. Durante la Segunda Guerra Mundial, fue bombardeada hasta quedar en escombros, perdiendo a la mitad de su población. El plan regulador que se trazó en esta oportunidad, fue completado con tal eficiencia que se ha convertido en el referente cosmopolita, así como también, en el centro tecnológico y económico mundial.
La ciudad de Tokio, en Japón, puede dividirse en dos mitades, la del lado oeste, que es la zona comercial de Ginza, con barrios comerciales lujosos y oficinas; y la mitad este, con barrios residenciales más modestos.
Esta gran ciudad no posee la mayor concentración de rascacielos a pesar de su tamaño, debido al riesgo de terremotos, por lo que la mayoría de sus edificios no supera los 10 pisos. Además cuenta con el segundo sistema ferroviario en importancia, siguiendo a París.
Tokio tiene 26 ciudades satélites, cinco pueblos y ocho villas, cada una con gobierno propio.


Algunos lugares que ver y de interés:



-Tokyo Dome es un magnifico estadio de béisbol, aunque sirve para otros usos alternativos como otros deportes, macro conciertos, etc...
-Tokyo Big sight




-Edificio de la Dieta (Parlamento Japonés)
-Kokugikan: Estadio Nacional de Sumo, lugar de celebración de los torneos de Sumo en Tokio



El sumo (相撲, sumō) o lucha sumo es un tipo de lucha libre donde dos luchadores contrincantes o rikishi se enfrentan en un área circular. Es de origen japonés y mantiene gran parte de la tradición antigua.
Los encuentros de sumo suelen durar pocos segundos ya que uno de los luchadores suele ser empujado inmediatamente fuera del círculo. Cada encuentro es precedido por un ritual ceremonial elaborado. Los deportistas que practican sumo son reconocidos por su gran tamaño, ya que la masa corporal es un factor decisivo en el sumo, por lo que la dieta que llevan sus practicantes está diseñada específicamente para ganar y mantener peso.




-Tokyo Tower, es la torre de acero más alta del mundo (13m más alta que la torre Eiffel y un 40% más liviana). Su función principal es como torre de comunicaciones, y tiene 2 observatorios panorámicos a 150m y 250m.
-Jardines de Rikugi, situado en uno de los más bonitos jardines japoneses de Tokio.




-Cruceros por el río Sumida, parten desde Asakusa hasta la bahía de Tokio, con parada en los jardines de Hama-Rikyu.
-Oedo Onsen Mongatari Onsen en el centro de Tokio. Un lugar para disfrutar de aguas termales, masajes, comida japonesa e incluso alojamiento.




Los baños termales (onsen) son muy populares en Japón. Estos se encuentran alrededor de todo el pais. Los onsen puedes ser naturales o artificiales. La calidad del agua suele ser muy buena y rica en minerales lo que la hace ser buena para la salud y relajante para el cuerpo. Los onsen pueden ser de interior o exterior, siendo los de exterior los mas recomendables ya que mientras el cuerpo esta caliente la cabeza sigue fria y no produce el cansacio y la somnolencia que produce el calor.




-Templo de Sensoji el templo más antiguo y más visitado de Tokio
-Toshogu Jinja. Fundado en 1617, el santuario contiene variadas estructuras interesantes: el santuario principal de valor histórico, el gran pórtico japonés de piedra, gran linterna de piedra etc. Dedicado a Ieyasu Tokugawa, Tesoro Nacional.




-El cruce de Shibuya es famoso por el cruce que hay delante de la estación, el llamado Scramble Kousaten, del que se dice que es el más abarrotado del mundo y utiliza un stop en las cuatro direcciones para permitir a los peatones inundar todo el cruce. En los edificios que se encuentran en frente del cruce están situadas tres grandes pantallas de televisión. La plaza que hay en frente de la estación se conoce como Plaza Hachikō (ハチ公), en honor a un perro fiel que esperó en esta plaza a su amo durante años tras la muerte de éste y que es conmemorado con una estatua en la plaza; dicha estatua es el punto de espera más popular de Tokio cuando varias personas tienen una cita-


Tokio es un lugar fascinante que aúna modernidad con tradición, un lugar que te parecerá fuera de este mundo. ¡Disfrútalo!

Fuentes:oficinadeturismo.net/destinos/turismo-en-tokio-japon.yes-tokio.es/tourlist. Wikipedia. Google imágenes.

domingo, 15 de agosto de 2010

Con el espíritu de Fred Astaire

Carlos veía todo lo que ocurría en su instituto con distancia: los preparativos de la fiesta, las guirnaldas cursis para adornar el salón de actos, los carteles chillones recubiertos de purpurina, la excitación generalizada ante las invitaciones que volaban de un lado para otro… ¡Aaah! Para un tío que nunca había sido la alegría de la huerta todo aquello le superaba. Siempre había tratado de excluirse de semejantes rollos en el pasado. Ahora, sin embargo, quizás por ser el último curso, la última oportunidad, cierta presión le superaba. Y sólo deseaba que aquella semana pasara lo más rápido posible para que de nuevo todo regresara a la normalidad.

-¿Has pasado por el trámite de invitar a alguien al evento?-se interesaba su padre cada mañana, mas preocupado que él por el hecho de ser un solitario sin remedio.
Se lo había preguntado de todas las maneras posibles: unas veces con palabras rebuscadas como esa mañana, y otras hasta con gestos. La respuesta siempre era la misma.
-¡Odio esas frivolidades!, ya lo sabes papá, y además, no voy a ir al baile…
-Pero es una tradición, un recuerdo importante, ¿no quieres hacer lo que todo el mundo hace?
-Pues no, precisamente por eso, ¡no!
¡¿Lo que todo el mundo hace?! Chirrió mentalmente. Carlos pensó que su padre estaba chalado…
-¿No te gusta la música?-insistió, pero su hijo sólo gruñó terminando de hincar el diente a su croissant, -o quizás…-dudaba su padre, -¿es que no sabes bailar?
Carlos hundía la cabeza entre los brazos, aburrido por la situación.
¿O es que no te gustan las chicas? Pensaba sin llegar a formular la cuestión. ¿Es por eso por lo que no has invitado a ninguna al baile?

El padre de Carlos sentía la necesidad de saberlo, aunque siempre había sido incapaz de preguntárselo. Por alguna razón que no llegaba a controlar era incapaz de hacer aquella pregunta. En realidad tampoco hizo falta hacerla, después de aquella tarde de inspección, todas las dudas que tenía al respecto se esfumaron. Había profanado su cuarto, era consciente de ello. Había allanado su intimidad, ¡lo sabía bien! Pero, ¿cómo si no iba a saber que acumulaba esas revistas sugerentes debajo del colchón?, ¿o que por sus anotaciones, idolatraba a una tal Tamara, la tía cañón del instituto? En la labor de un padre a veces está el hacer cosas desagradables pero necesarias…
-Necesarias- se tranquilizó mentalmente, -desagradables no, necesarias si- recalcó. Y eso le dejó mas tranquilo.
Lo había estado pensando toda la noche, así que durante el desayuno se animó… ¡tenía que enseñarle a bailar! Si ese era el problema, ¿por qué no solucionarlo de una buena vez?
-¿Qué haces papá?
Carlos no sabía que bicho le había picado a su progenitor para que de pronto empezara a contonearse con descalabrados movimientos. Ha llegado el momento, por fin se ha vuelto loco, temió.
-Se hace así- le mostró haciendo una tijereta con las piernas. Ahogado por las palpitaciones debido a su baja forma, gimió, -puedes mover un poco la cabeza siguiendo el ritmo, pero lo importante está en los pies…
-¿Qué demonios te pasa?-le inquirió su hijo con gravedad, a punto de coger el teléfono para llamar a emergencias.
-Y si es un lento pues más o menos lo mismo, no la pises, ¡no les gusta!
-¡Papá!-berreó Carlos cogiéndolo por el hombro, -¡despierta!-gritó, -¿pero quien te ha poseído?, ¿el espíritu de Fred Astaire o qué?

La vaga respuesta de su padre lo animó a salir rápidamente de la casa, mosqueado al verlo tan mal, como si temiera que aquello pudiera ser contagioso o algo. No había dado ni tres pasos cuando su padre, que le había seguido, le abordó por sorpresa: pero es que se había olvidado de enseñarle donde poner las manos.
Le instruía como hacerlo, cuando, ¡como no!, un par de chicos de su clase cruzaron la calle, riendo al observar la grotesca escena. ¡Tierra trágameeeee!
-¿Tu padre te estaba enseñando a bailar?-lo interpelaron cuando se subió al autobús, -¡que simpático, jaja!, ¿y a quien vas a llevar al baile?-se interesaron, poniéndole en un apuro.
¿Qué iba a decirles?, ¿qué no tenía pareja, que no se había atrevido a plantarse ante la tía buena de Tamara y formular una sencilla pregunta? ¡Pero es que cuando la veía se quedaba sin habla!
Iba a responder alguna tontería cuando la vio subir y como era de esperar su lengua volvió a hacerse un nudo marinero. Tal confusión no pasó desapercibida al grupito quienes rápidamente imaginaron una jugarreta.
-¿Ella?, ¿te gusta?
¡Cómo para decir que no!, gesticuló Carlos porque le parecía evidente la respuesta.
-Ya-esbozó el líder del grupo, un chico alto y sibilino que reía cual hiena histérica, -es preciosa, ¿verdad?, ¿sabes que es mi prima?-Carlos tragó nudos pensando que una huída rápida era lo mas indicado en ese caso. -¿A que no sabías que busca pareja?, yo podría convencerla de que vaya contigo, ¿quieres?
Carlos se embarcó en la trampa él solito y lo hizo a gusto pensando que se ahorraba el trago de ser rechazado si se daba el caso. Si dice que no, no tendré que recordar su cara de asco toda mi vida.
Pero Tamara dijo que si, o eso le dijeron: que su flamante pareja le esperaría en la pista de baile ese mismo sábado.

Tragado el anzuelo una especie de éxtasis le dominó. Así que cosa impensable decidió gastar sus pocos ahorros en unos zapatos nuevos. Le tenía cariño a sus converse grunge llenos de mierda de años, pero comprendía que no era lo mas fino para una cosa así. No prescindió de los vaqueros, pero tendrían que ser negros, por supuesto más elegantes que aquellos tan desgastados. Se peinaría, no podría ir con esas greñas, así que por primera vez en su vida usó acondicionador.
La noche del viernes al sábado estaba tan inquieto que no pudo dormir. La mañana del sábado le dolía la tripa y de los nervios no pudo comer. A eso de las siete de la tarde se encerró en el lavabo y se engominó el tupé, (bueno hizo el intento), y se conformó con el chapucero resultado. Total, para un mundo imperfecto, ¿qué mas?
El padre de Carlos se sintió henchido de felicidad cuando lo vio de punta en blanco, allí, en la puerta principal, a punto de marcharse a su primer acto social.
-Toma esto, por si pudieras necesitarlo…
Carlos abrió su mano para recibir un par de billetes arrugados, más de lo que podría gastar un adolescente en una noche, y entre ellos, muy escondido, Carlos encontró algo que le hizo enrojecer.
-Nunca se sabe, ¿verdad?, así que hay que ir preparado, ¡por si las moscas!
Carraspeando Carlos enterró su puño en un bolsillo. Sin mirarle a los ojos se despidió de su padre, se le hacía tarde.

La música retumbaba en sus tímpanos. Las luces daban vueltas proyectándose en sus retinas. Todo era rosa, pasteloso y cursi. Una marabunta de personas que entraban lo abordó, abrumándole, ahogándole por la mezcla de rancios y fuertes perfumes. Tosió, no podía respirar. Para cuando se dio cuenta estaba en medio de la pista de baile. Y allí… allí estaba ella.
Tamara lucía estupenda enfundada en aquel minivestido rojo pasión. Parecía impaciente, expectante. Y a él le pareció increíble que estuviese así de ansiosa por él. Pero claro que era por él, ¿por quien si no?
Tenía que acercarse, ¡si!, podía hacerlo, podía, y lo hizo.
-Hola, ¿me has esperado mucho rato?-preguntó tímidamente, mostrando al completo una hilera de dientes que centellearon bajo una luz azul.
Dándose importancia ello lo miró con el mismo gesto que pondría cualquiera ante un taburete con ojos o una silla con dientes. Regañada como estaba parecía a punto de vomitar o esa impresión tuvo él a quien la sangre se le solidificó en las venas.
-¿Esperarte yo a ti?-bramó picotera, -¡que idiota!, anda aparta, no estoy para bromitas…
-Pero…
-¿Qué esperas?, ¿qué te de una propina!, ¡desaparece!
-Es que…- balbució.
-Que tío plasta-murmuró deshaciendo de él como si apestara.
Allí se quedó Carlos, con el mismo gesto que hubiera puesto si le hubiera dado una patada en…
-Jajaja-oyó reír al grupito, pero en especial al primo de la chica, -¿cómo podías creer que una tía así saldría con un tipo como tú?, ¿eh?, eres demasiado pretencioso, bájate de la nube y no tires tan alto.
Carlos se sintió como un idiota. Aquellas soberbias miradas, aquellas risitas tontorronas. “Tonto es el que hace tonterías”, recordó; ¡pues si, había sido un tonto al fiarse de aquellos tipejos!
Iba a sumirse en la depresión más absoluta cuando recordó los esfuerzos de su padre por enseñarle a bailar. Lo vio en la pequeña cocina, rodando sillas y muebles para mostrarle su “moonwalker” y sus tijeretas, sudando la gota gorda y haciendo el ridículo. Recordó su contagiosa ilusión, su alegría, y pensó que se lo debía, tenía que bailar por él.
He venido al baile así que tengo que bailar, decidió.
Y ya que no tenía a nadie con quien demostrar sus dotes de bailarín, decidió bailar solo. ¿Qué mejor compañía que la de él mismo?
Tenía que desinhibirse, así que imitó a su padre: saltó, gritó, rodó, hizo cabriolas y volteretas, se contoneó de todas las maneras que pudo, y… ¡se divirtió!

Se hallaba en pleno éxtasis divertido cuando reparó en que alguien lo miraba con interés, era Claudia, compartían mesa en la clase de química. ¿Por qué no había reparado antes en ella? ¿Por qué no se había dado cuenta de que siempre lo miraba, de que siempre se lo comía con los ojos?
Carlos pensó que le apetecía tomarla de la cintura y hacerla girar por la sala hasta que los rizos de su pelo se quedasen lacios. Así que haciendo caso a eso que dicen de que si quieres que algo salga bien haz de hacerlo por ti mismo, se atrevió a ser valiente y le pidió bailar. Cuando ella aceptó entusiasmada y Carlos se encontró mejilla a mejilla con la chica, se dio cuenta de que, aunque había estado bien eso de volverse loco bailando solo, nada podía compararse a la sensación de estrecharla fuertemente, la sensación de embriagarse con su perfume, la increíble sensación de enamorarse con su espontánea risa.



Y sólo para ti, algunas de las canciones que sonaron aquella noche:


Selección musical: 1.Stevie Nicks - Edge of Seventeen. 2. Billy Idol - Dancing With Myself. 3. The Cure – Lullaby. 4. Madonna - Like A Virgin. 5.Eurythmics - Sweet Dreams.6. George Harrison – Got my mind set on you. 7. Billy Ocean - Get Outta My Dreams, Get Into My Car.8. George Michael-One More Try. 9. Phil Collins – Two Hearts.

Ni Carlos ni Claudia pudieron olvidar jamás aquella noche de junio de 1989, porque fue la noche en la que se enamoraron.

jueves, 12 de agosto de 2010

Oh yeah…

De frases memorables y coletillas:

Nos comunicamos a base de frases hechas y coletillas, pero ni nos damos cuenta de lo “originales” que somos.
¿Eh?, pero, ¿qué pasa?, ¿me entiendes?, ¿sabes?, ¿no? Con esto sólo pretendemos encontrar alguna clase de respuesta en nuestro interlocutor o tan sólo reforzar lo que hemos dicho. Todos tenemos una coletilla, aunque quizás (y aquí viene lo malo) abusemos de ellas.
¿Ein?, pero ¿qué dices?
Pues si, que todos tenemos nuestra manera de hablar. ¿Nuestra o de todo el mundo?
Alguna vez has soltado por la boquita… ¿Contigo pan y cebolla? ¿Dar gato por liebre? ¿Mala yerba nunca muere...?
Esto de las frases hechas ni nos lo pensamos, así que ya sé la respuesta.
Nos apoyamos en estas expresiones para comenzar o terminar una conversación, ¿para que rebuscar lo que queremos decir?
Estas frases tienen una forma fija, un sentido figurado y son de uso común… ¿me sigues? ¡Pues eso!, que de esta manera no hay dios que no te entienda.
Las coletillas nacen (alguien las crea), crecen y se desarrollan (se extienden por la sociedad como una peste verbal). De pronto lo que comienza teniendo alguna gracia termina poniéndote de los nervios.
“Yo por mi hija ma-to” Presume Belén Esteban con esa pose chulesca de madre coraje Yo sí que tengo ganas de matar-te. “¡Que pasa, neg!” Este chirriante saludo sustituyó al “hola, ¿cómo estas?”Y el “¿Por qué no te callas?” Frase pronunciada por el rey de España se convirtió rápidamente en un fenómeno social. Vale que ayudaran en su difusión los medios de comunicación tales como la televisión e Internet. Y hemos llegado a un punto importante: la razón de que se hagan rápidamente populares es por esto mismo, lo mucho que ayudan los medios de comunicación a hacerlas populares. Si no, ¿crees que nos hubiera hecho gracia oír eso de “si hay que ir se va” que dijeran los cómicos Cruz y Raya, o aquel grito de “¡Joshua!”, de los Morancos, o “¡que se ponga!” de Miguel Gila? ¿Verdad que así, solas, no te hacen ni cosquillas? Pues a eso me refiero nos hicieron gracia por el contexto en el que las oímos.

Las coletillas son estas expresiones que de tanto repetirse, pierden toda su fuerza expresiva, y no lo digo yo, lo dicen los diccionarios.



Yo siempre he tenido una coletilla, la de ¿ehh? Mi madre me decía: “ya esta aquí Pedro el de Heidi”, refiriéndose a que llevaba encima el mismo despiste que el personaje de las serie japonesa. Es lo que pasa por ser una despistada crónica, y como siempre estaba en la luna, nunca me enteraba de lo que me decía o pedía.

Ejemplos de ese ¿ehhh?



Luego tenemos que hablar de lo mucho que nos ha influenciado la tele en nuestro vocabulario. Es verdad…
El algodón no engaña, ¿por qué pensamos si no que el test del algodón es algo infalible? ¡Por la tele! Hoy comemos con Isabel, una alegre manera de referirse a que te abrirás una latita de atún y escapando. Sensación de vivir, es lo que te produce el efecto de esas burbujitas de gas resbalando por tu garganta, no hace falta decir la marca de esa famosa bebida. ¿Verdad que hay un montón de slogans publicitarios que nos han calado hondo?
¿A que te suenan estas canciones? Pincha para ver canciones que salen en anuncios y darte un paseo por la nostalgia

Cambiando de tercio, algunos artistas también tienen coletillas o manías muy famosas al cantar, mira de lo que te hablo:
Artistas y sus gritos de guerra…
¡Auch, yeah, ah, whea!



Michael Jackson- Su grito. Sí, esa forma que tenía de intercalar grititos, a veces agudos, o roncos, viscerales, un berrido electrizante, a veces ritual, pero siempre diferente. De muestra un botón…



Grita con él

Julio Iglesias- ¡Whea! Si, a parte de por su moreno pollo a la barbacoa, Julio Iglesias es conocido por algunas de sus manías en el escenario, entre las que están el deje de la manita apoyada sobre su costado y ese peculiar grito pijo de ¡yeah!, o ¡guaa!, o ¡whea! Pincha en el minuto 1:45.



Cindy Lauper- Grito de guerra. Cindy fue un icono de los 80 y a parte de hacerse conocida por poner la banda sonora a una de mis pelis favoritas, es la creadora de esos grititos “uh, uh”, que puedes oír en algunas de sus canciones, en esta exactamente en el minuto 1:16, y 2:16, y… ¡bueno óyela entera!.


Mariah Carey-Desgañite vocal. Vale que sea mezzosoprano, vale que alcance notas altas, altísimas, que suenan a veces como silbidos, pero uy, mis oídos. Creo que es la única persona viva capaz de llegar a realizar sol# 7 ya que esta nota sólo es capaz de producirla los delfines, a lo que le llaman el "llamado de los delfines". Todas las notas de silbido que Mariah Carey produce lo hace a través de una técnica musical denominada whistle register, el cual es considerado, por críticos de la música, fuera del rango vocal, puesto que estas notas son hechas con falsete. Minuto 1:18, 2:06, 2:58 etc.



Si tuviera que elegir un grito de guerra o una coletilla lo tengo clarísimo, escogería sin duda la de “oh yeah”, desde Elvis Presley con su “All Shook Up”, pasando por The Beatles y su “She loves you”, esta es la coletilla me vuelve loca, es la coletilla de los rockeros, de los que viven tanto la música que sólo pueden acabar pronunciando… ¡Oh yeah!





Para despedirme, una frase hecha, de esas que nos ha dejado el cine…


Hasta la vista, baby...

domingo, 8 de agosto de 2010



El momento de cine que he escogido hoy pertenece a la película "Top Hat” conocida en castellano como “Sombrero de copa”. En ella Jerry Travers (Fred Astaire) canta “mejilla a mejilla” para Dale Tremont (Ginger Rogers) la chica a la que quiere conquistar, y de la que esta enamorado.




Trama: Jerry Travers, un astro de la comedia musical americana, llega a Londres y se instala en la habitación del productor de su obra, Horace Hardwick. El azar le hace conocer a la bella modelo Dale Tremont, que se aloja en la habitación de abajo. Ella le toma, erróneamente, por Hardwick y, al enterarse que está casado (en realidad, y aunque no lo sabe, con una amiga suya, Madge), le rechaza y viaja con su jefe, el modisto Alberto Beddini, a Venecia, donde, por despecho, se casará con él.


La película fue nominada a cuatro Oscar, entre ellos: mejor película, mejor dirección artística, mejor canción original por “Cheek to cheek” y mejor coreografía (Hermes Pan, para “Piccolino” y “Top Hat”) No obstante el film no se llevó ninguna de las estatuillas para las que estaba nominada.

En 1990, Top Hat fue seleccionada para su preservación en el “United States National Film Registry” de la Biblioteca del Congreso como “cultural, histórica o estéticamente significativa”.

En 2006 esta película se situó en el número 15 de la lista de los mejores musicales en el “American Film Institute”


Curiosidades y anécdotas de rodaje:

*Sombrero de copa se comenzó a filmar el 1 de abril 1935 y su coste ascendió a 620.000 dólares. El rodaje terminó en junio, casi dos meses después. La película tuvo que someterse a una serie de recortes, aproximadamente diez minutos del metraje, sobre todo en la última parte de la película: la secuencia de carnaval y el desfile de góndolas que había sido filmada para presumir de un enorme conjunto se redujeron en gran medida. Otros cuatro minutos se cortaron antes de su estreno en el Radio City Music Hall, donde batió todos los récords, ya que la película llegó a recaudar 3 millones de dólares en su lanzamiento inicial, y se convirtió en una de las más rentables para RKO en la década de 1930.

* Dwight Taylor fue el guionista principal, quien fue el encargado del primer guión escrito especialmente para la pareja Astaire-Rogers. Sin embargo Fred Astaire reaccionó negativamente a los primeros borradores, quejándose de que la trama, palabras textuales: "sigue, muy de cerca, el modelo de La alegre divorciada”, anterior película del actor y bailarín.

*Bernard Newman estaba nominalmente a cargo de vestir a las estrellas, pero para esta ocasión Ginger Rogers estaba muy interesada en el diseño de vestuario y maquillaje. Para el número de “Cheek to cheek” estaba decidida a utilizar su propia creación: “Yo estaba decidida a llevar ese vestido, contra viento y marea, y ¿por qué no? Se movía maravillosamente. Obviamente nadie del equipo estaba dispuesto a tomar partido”
Cada pluma de avestruz requirió una enorme labor de costura, aquel vestido supuso un enorme trabajo. Cuando Astaire vio el vestido por primera vez el día de la filmación, se quedó horrorizado por la forma en que después de cada giro y vuelta aquello soltaba enormes nubes de plumas; mas tarde recordó: “Era como un pollo atacado por un coyote, nunca he visto tantas plumas en mi vida.".
En un momento dado y de acuerdo con el coreógrafo Hermes Pan, Astaire perdió los estribos y le gritó a Rogers, quien de inmediato se echó a llorar desconsolada. La inseparable madre de la artista, Lela, cargó sobre él como una madre rinoceronte protege a sus crías.
Luego de adicionales horas de trabajo nocturno por parte de una de las costureras, se pudo solucionar en gran parte el problema, sin embargo, si examinamos detenidamente el baile en la película veremos plumas flotando alrededor de Astaire y Rogers, así como alguna que otra tirada en la pista de baile.

*En aquel año de 1935 Fred estaba en un momento de éxito, disfrutaba con su trabajo aunque no soportara muy bien a Ginger. Trabajaba con Howard Hughes, el magnate que no ponía muchos impedimentos y sí mucho dinero. De hecho, ya estaba todo listo para empezar el rodaje, con Fred Astaire y varios extras, en los antiguos platós que tenía la RKO en Culver City… cuando llegó una llamada del despacho de Hughes, en Hollywood, a diez kilómetros de distancia, unos veinte minutos en coche. Hughes quería ver un ensayo antes de filmarlo.
El productor señaló que esperaría a que llegara el jefe para verlo. Pero Hughes tenía otra idea: "Quiero que desmonten los decorados y que los traigan con todo el mobiliario, los intérpretes y el vestuario a los estudios de Goldwyn".
Sin más discusión, los operarios trabajaron hasta muy tarde para trasladar los decorados, y el director y los intérpretes ayudaron a levantarlos esa misma tarde. Hughes se presentó a ver el ensayo durante unos minutos, dio su asentimiento y se fue. La filmación continuó sin más interferencias. Ahorrar el viaje a Hughes costó 30.000 dólares en una época en la que los directores europeos hacían películas enteras con esa cantidad.

*Según se rumoreó por Hollywood en la década de los 30, en un informe de una prueba cinematográfica de Fred Astaire con RKO Pictures, ahora perdido junto con la prueba, se supone que se leía: "No sabe cantar. No sabe actuar. Con entradas. Sabe bailar un poco."
El productor de las películas de Astaire-Rogers, Pandro S. Berman afirmó que él jamás había dicho tales cosas, aunque años mas tarde, en una entrevista de Fred en 1980 éste insistió que en el informe ponía realmente: "No sabe actuar. Ligeramente calvo. También baila".
El encargado de la prueba fue David O. Selznick, quien la describió como "espantoso".
Aunque claramente la primera prueba de Astaire fue decepcionante y espantosa, eso no afectó a los planes de la RKO para Astaire, primero prestándolo durante unos pocos días a MGM en 1933 para su debut en Hollywood, donde apareció como él mismo bailando con Joan Crawford en la exitosa película musical “Dancing Lady”.


UNA PAREJA INOLVIDABLE


Ginger Rogers se convirtió de la noche a la mañana en la mejor pareja de baile de Astaire. Juntos, desde 1933 hasta 1939 hicieron nueve musicales para RKO y dieron un nuevo sentido al musical cinematográfico, introduciendo rutinas de baile envueltos en una excelente elegancia y virtuosismo, componiendo canciones que se convirtieron en éxitos como "Cheek to cheek", "They Can´t Take That Away From Me" o "They All Laughed". Aún hoy en día, la expresión "Fred y Ginger" todavía es referencia de una de las parejas más grandes de la historia del cine.

Croce y John Mueller consideraron en 1933 hacer de Ginger Rogers la pareja perfecta de Astaire, principalmente por su habilidad de combinar sus dotes de baile, su belleza natural y sus excepcionales dotes dramáticas y cómicas. El resultado lo describió a la perfección Katharine Hepburn: "Ella da la sensualidad, él, la clase".

Mueller resume las capacidades de Rogers como sigue: "Rogers sobresalía entre las parejas de Astaire no porque fuera superior a otras como bailarina sino porque, como una actriz intuitiva y hábil, ella era suficientemente cautelosa para darse cuenta que la interpretación no acababa cuando el baile comenzaba ... la razón por la que muchas mujeres han fantaseado bailar con Fred Astaire es que Ginger Rogers transmitía la impresión de que bailar con él es la experiencia más emocionante imaginable." Según Astaire, "Ginger nunca había bailado con una pareja anteriormente. Ella lo fingió muchísimo. No sabía hacer claqué y no sabía hacer esto y aquello... pero Ginger tenía estilo y talento y lo mejoró mientras le acompañaba. Lo entendió tanto que después de un tiempo cualquiera que bailaba conmigo me parecía que lo hacía mal."

Aunque los números los realizaba Astaire con su ayudante Hermes Pan, ambos reconocieron el mérito de Rogers y pronto dejaron que entrara en el proceso de creación, dando su punto de vista y toque personal a los números. Paradójicamente el público siempre consideró a Rogers mejor bailarina de lo que fue, y a Astaire peor actor de lo que en realidad demostró ser.

De esa prolífica carrera juntos, hay que destacar los grandes números cómicos de "I'll Be Hard To Handle" de Roberta, de (1935), "I'm Putting All My Eggs In One Basket" de Sigamos la flota (Follow the Fleet), de Mark Sandrich (1936) o "Pick Yourself Up" de Swing Time ("En alas de la danza") (1936), de George Stevens. U otros de gran romanticismo como "They Can´t Take That Away From Me" (canción que Fred en la película Ritmo loco (1937) de Mark Sandrich, donde canta a Ginger durante una travesía en ferry).

Tampoco hemos de olvidar sus grandes bailes como "Smoke Gets In Your Eyes" de Roberta (1935) de William A. Seiter, "Cheek To Cheek" de Sombrero de copa (Top Hat) (1935), dirigida por Mark Sandrich o "Let's Face the Music and Dance" de Sigamos la flota (Follow the Fleet) (1936) o "Let´s Call the Whole Thing Off" de "Ritmo loco" en un maravilloso baile en una pista de patinaje neoyorquina. La serie se cerraría con Amanda (Carefree) (1938), de Mark Sandrich y La historia de Irene Castle ("The story of Vernon and Irene Castle"), de H.C. Potter (1939). La separación se debió principalmente a la intención de ambos artistas de seguir creciendo en sus carreras así como un cierto recelo de Rogers hacia el director Mark Sandrich. Al parecer estaba un tanto descontenta porque Sandrich dedicaba toda su atención y sus elogios hacia Astaire, dejándola a ella un tanto de lado.

Aún así, hubo una décima película en la que volvieron a unir sus grandes talentos. Tras una larga etapa sin colaborar, el reencuentro se produjo en Vuelve a mí (1949) ("The barkleys of broadway", de Charles Walters, donde Ginger fue la elegida para sustituir a la malograda Judy Garland, quien había conseguido un gran triunfo junto a Astaire en Desfile de Pascua (1948).
Esa pareja y la coreografía de Astaire y Hermes Pan, ayudaron a hacer del baile un elemento importante de las películas musicales de Hollywood.

Fuentes: Wikipedia. Filmaffinity .loqueyotediga.net: "Sombrero de copa" y "Cheek to cheek" Googles imágenes.

jueves, 5 de agosto de 2010

¡Me duelen los piesss!

Emilio Aragón cantaba hace años aquello de “te huelen los pies, tanana-naná”. Y eso canto yo pero cambiando te huelen por me duelen. La razón, acabo de estrenar zapatos…
Dicen que a las mujeres nos chifla comprar zapatos… puede que yo sea la excepción a esa regla. Odio tener que probarme zapatos, que si pedir talla, que si ver colores, diseños… ¡argg!, acabo hasta el gorro. ¡Ay! Y cuando encuentras unos que te valen, que te sirven, que te gustan… ¡zas! Que daño que te hacen, pero daño, daño, daño.
¿Por qué de entre toda aquella estantería de zapatitos yo he ido a comprar los únicos que son asesinos? Si, esos que te van matando lentamente y con dolor. Esos que te desuellan el talón y a nada que camines un rato empiezan a oprimirte los dedos con toda la fuerza viva de este universo. Los mismos que hacen que acabes más quemada que Chiquito de la Calzada paseando descalzo al mediodía en una playa cualquiera de Andalucía. Por lo menos así te sientes: yendo de puntillas, caminando raro y haciendo sonidos. ¡Ay, ouch, au! ¡Comooor, no puedor, no los soporto más!


Te paras, no puedes seguir. La coincidencia ha hecho que acabes justo en frente de una plaza para minusválidos. ¡Como se ríe el destino de uno! Y sólo hallas descanso cuando te los quitas con rabia y los tiras por ahí. ¡Ufff! Entonces llega la revisión de daños, es un trámite por el que tienes que pasar, lo que pasa es que no te atreves a mirar esas heridas por si pudieras marearte, sin embargo no te queda de otra. Abres un ojo y el otro, y… ¡Mis pies, pobres pies! En aquel momento abres alarmada el botiquín de urgencia que toda mujer precavida lleva en su bolso y entre tiritas, yodo, analgésicos y tal te haces un apaño… que al cabo de cinco minutos se ha despegado de tu pie. Y vuelves a sufrir, a acordarte de la abuela del abuelo del que diseñó ese tormento. ¿Por qué la vida es tan cruel para las mujeres? ¿Por qué hay que aguantar tanto? No ha bastado con los corsés de antaño, con las faldas de tubo que no dejaban caminar, con los leggins de vinilo y los tangas de hilo, ¿todavía mas? ¿Es una conspiración o que? Y se te ocurre que si en Guantánamo están faltos de ideas sobre torturas y esas cosas, podrías mandarles una sugerencia: zapatitos de tacón para todos los reclusos y a dar vueltas por el patio ocho horas seguidas, seguro que más de uno acababa trastornado perdido.

In¿moda?

Las mujeres van sobre zapatos de tacón, algunas veces altísimos y vertiginosos, en ocasiones inestables e incómodos, los llevan no sólo para parecer más altas y llamar la atención, sino porque la moda rige que deben llevarlos, que es sinónimo de feminidad, de seducción, de hermosura. Así pues las mujeres se asoman al mundo en puntas, creídas de que estilizan, favorecen y las hace irresistibles. Pero la verdad más cruel es que los zapatos de tacón sitúan al pie en una posición que resulta antinatural, algo que ortopedias y traumatólogos subrayan como:”uno de los claros condicionantes de las patologías que se ven en las consultas diarias”
Sin embargo ¿Qué importa sufrir un rato si la moda te dice que tienes que ir encaramada a esos andamios? Ya, eso lo que la moda dice que les queda bien a las mujeres y que, en realidad, les hace mal a las mujeres.



-1. Stine Heilmann, 1996. 2.Stéphane Couvé Bonnaire, 1996. 3. Andre Perugia, 1931. 4. Samuele Mazza, 1992-



-5. Inglaterra, 1890. 6. Lars Hagen, 1991. 7. Italia, 1600-



-8. E.E.U.U. Años'70. 9. Steven Arpad, 1939. 10. Goody Two Shoes, Años '70. 11. China. Principios del Siglo XX-


El zapato mas deseado por las mujeres es el de la Cenicienta, que era de cristal finísimo y brillante. Cuando se escribió este cuento los pies pequeños eran un símbolo de virtud, distinción y belleza, además de atractivo sexual. Por lo que (aunque gore) no resulta nada raro que las desesperadas hermanastras (que ya se veían para vestir santos, ¡y eso no!) se cortaran o el dedo gordo o el talón. Para presumir hay que sufrir… ¿Quién inventó esta frase?, ¿era mujer?




Pero peor sería haber vivido en la antigua china en donde era costumbre vendar los pies, para lograr eso que llamaban “lotos dorados”: unos pies ultrapequeños, que según decían eran altamente eróticos para los hombres.


-Esto, ¿atractivo?-


Lotos Dorados:

Dice una leyenda que en el siglo X, el emperador Li Yu ordenó a su concubina favorita vendarse los pies con cintas de seda y bailar sobre una plataforma que tenía esculpida una flor de loto. Se desconoce todavía el origen exacto del vendaje de los pies en China pero, más o menos verídica la leyenda, se sabe que las primeras que empezaron a vendar sus pies fueron las bailarinas de palacio en el siglo X, con el objetivo de realzar la gracia de sus movimientos. De la corte se extendió a las clases altas y en el siglo XVI se popularizó por todo el territorio chino y en todas las clases sociales.
Con el paso del tiempo, el significado se volvió absolutamente opuesto -de realzar la gracia de los movimientos a restringirlos-, adaptándose a los valores femeninos defendidos por Confucio: la vida doméstica, la virtud, la maternidad y el trabajo manual.
Para que los pies se convirtiesen en loto dorado (obra de arte y objeto de deseo) debían medir sólo siete centímetros y reunir las siguientes características: ser delgados, pequeños, puntiagudos, arqueados, perfumados, suaves y simétricos. El talón debía ser carnoso y redondeado, y todo el peso del cuerpo debía recaer sobre el dedo gordo. Para ello era necesario que los dedos y el puente se rompiesen y doblasen hasta llegar a tocar el talón. Y la hendidura formada por la punta del pie y el talón debía tener la profundidad de una moneda grande: la recompensa era la felicidad.


El proceso del vendaje: El vendado de los pies era un ritual exclusivamente de las mujeres y las madres quienes vendaban los pies a sus hijas desde los cuatro años en adelante.
Encerradas en la habitación, la madre le cortará las uñas de los pies, el momento propicio para la iniciación era revelado tras una consulta astrológica y en el día elegido se ofrecían a los dioses pasteles de arroz para que éstos permitiesen que los pies de su hija fuesen tan suaves como esos pasteles. Desde ese día y durante un periodo comprendido entre seis meses y dos años la hija sentirá un dolor insoportable, hasta que el nervio se muera y deje de sentir ningún tipo de dolor.
Los pies se ponían en remojo con una mezcla de hierbas y sangre animal para eliminar las posibles infecciones de la piel. En ese momento su propia madre le rompía los 4 dedos más pequeños y los aprisionaba contra el talón para luego vendarlos con seda o algodón. Este ritual se repetía cada dos días con vendas limpias y durante 10 años.
Pasados los dos primeros años ambos pies medían aproximadamente 10 centímetros. El dolor no cesaba debido a que cada vez las vendas se ponían más prietas, además de que era muy habitual que el proceso causara graves infecciones.
En este período de sufrimiento y suplicio las niñas debían caminar para que el proceso fuera el mejor y para que más tarde pudieran caminar. Si se hacía mal, era posible que la niña no pudiera volver a caminar "normalmente" o que tuviera una terrible infección y muriera.

El vendaje de los pies, el símbolo más característico de la identidad femenina en la China tradicional, fue prohibido en 1911 y duramente perseguido por el gobierno comunista. Empezó a atacarse la costumbre de vendar los pies como algo insano y bárbaro y como obstáculo para la modernización del país. Las mujeres de las regiones costeras, identificándose con las posturas europeas, rechazaron pronto continuar la tradición con sus hijas y poco a poco, el significado negativo de esta práctica fue penetrando también en el interior de China, donde en 1957 se vendaron por última vez los pies de una china.
Se ponía fin entonces a una tradición de mil años de antigüedad muy paradójica: la deformación de los pies llegó a convertirse en el símbolo máximo de belleza y erotismo y el dolor diurno quedó justificado por las posibilidades de placer nocturno.


Quita pa´ alla esos tacones, me quedo con esto…




Fuentes: diosasyhadas.blogspot.com:la-cenicienta-y-sus-pequeos-pies. Avizora.com/publicaciones: Una historia del zapato femenino. Lo que es moda e incomoda. Escalofrio.com/n/Curiosidades/Pies_Vendados_-_Costumbre_China/Pies_Vendados

lunes, 2 de agosto de 2010

Silbando al trabajar…

Primeros de agosto, caravanas de coches se desplazan de un lado para el otro buscando un lugar donde pasar algunos días de vacaciones. La playa, la montaña… cualquier sitio vale para relajarse y descansar.
Es verano, hace calor, no apetece trabajar, todo parece pegajoso y asfixiante, así que es una suerte poder salir de veraneo, aunque no todo el mundo tiene esa suerte, ¿verdad? Por eso esta entrada va dedicada a aquellos que ni cierran por vacaciones ni aparcan sus obligaciones por unos días, a aquellos llamados fichacurrantes, esos que pringan en agosto y todo el resto del año, esos que sienten que van al revés del pepino cuando ven a todo el mundo en chanclas y bañador, mientras ellos se tienen que pasear en uniforme o mono de trabajo. Para esos un consejo: silbar al trabajar.
La alegría y el optimismo es la mejor medicina para hacer llevaderos estos días, porque si malo es soportar en una oficina estos calores peor es no tener trabajo alguno, así que mirándolo por otro lado, hay que agradecer al menos no ser un número mas en las listas del paro, ¿a que si?




Quien no se consuela es porque no quiere, ¿verdad? Aunque sea un pobre consuelo (cursi si) espero que te haya servido.


¡Feliz verano a todos!
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